Cristina Sobrado y Jesús Rodríguez

Descubriendo Moratalla

El 2021 se nos acaba a velocidad de vértigo y es tiempo de valorar lo que ha pasado en nuestros montes, valles, ríos y campos, allí donde aparentemente el tiempo se para…

Aunque nuestras zonas rurales sobreviven, más o menos ambientalmente protegidas por la falta de desarrollo, a nivel global, el 29 de julio del 2021 fue el día en que la humanidad agotó los recursos naturales disponibles para todo el año; es decir, en 210 días terminamos con el capital natural disponible para 365 días. (España se excedió más, agotando el presupuesto ecológico anual el pasado 25 de mayo)

El colapso del Mar Menor ha puesto en el punto de mira de los especuladores agrarios a nuestra comarca; con suelos vírgenes y aguas subterráneas que a sus ojos se representan en billetes, ya planean sobre el territorio visualizando grandes extensiones de lechugas, brócolis y demás. Desechado el cadáver marmenorense, olfatean buscando una nueva pitanza.

La agricultura, la que desde el inicio del Neolítico nos ha traído hasta aquí, también se está volviendo en nuestra contra. Las prácticas agrícolas intensivas afectan al honorable olivar, transformado hoy en arbolitos puestos en espaldera con gran producción a corto plazo y enorme consumo de agua y productos fitosanitarios, sin contar con los millones de aves muertas en la recolección mecanizada, especialmente si es nocturna.

La transformación de los cultivos cerealistas en plantaciones de almendros dejan sin espacio a una comunidad faunística propia de las estepas, unos espacios naturales apenas apreciados por los que no valoran todo el significado de la Naturaleza.

La introducción de tractores y aperos de grandísimo tamaño ha sido acompañado de la eliminación de muros, ribazos, zonas incultas, eriales… que eran refugios de fauna. También el laboreo que reduce la tierra a polvo elimina la gran cantidad de seres vivos que habitan el subsuelo más superficial, y que tan importante es para la fertilidad de los suelos… aunque bueno, para eso están los fertilizantes, dirán algunos.

La erosión en nuestras comarcas se ha multiplicado ante el “alisamiento” del suelo. Cada vez que llueve un poco fuerte, muchas toneladas de tierra acaban en caminos, carreteras, cauces…

Volvemos a repetir, la agricultura, iniciada hace unos 10.000 años, permitió el crecimiento de la población humana. No pretendemos volver a aquellos tiempos. Sólo que no nos enterremos en tanto “éxito agrícola”.

Para terminar este tema, sabemos que los agricultores necesitan igualar su nivel de vida al resto de la gente. Estamos de acuerdo. La conservación de la Naturaleza tenemos que pagarla entre todos, empezando por las ayudas de la Comunidad Europea.

Este año también ha sido el de la “explosión” de las solicitudes de parques solares, enormes, gigantes, como todo lo que “debe” ser rentable. Las energías renovables son una necesidad urgente. A finales del 2020, 23 expertos firman una carta publicada en la revista Science, donde alertan de la amenaza que supone para la biodiversidad el auge acelerado y desordenado de las plantas fotovoltaicas. Parques solares con potencias que varían de los 100 MW a los 448 MW, que ocuparán de media 150 hectáreas cada una… un impacto directo de dos hectáreas por megavatio instalado.

También hay que hablar de las macrogranjas de cerdos, queremos inundar el mundo de productos cárnicos criados en Murcia. Aumento brutal del consumo de agua, imposibilidad de eliminación eficaz de purines; con frecuencia el olor nos avisa que por los campos de secano se esparcen estos desechos contaminantes cargados de productos farmacéuticos que, sin duda, llegarán a contaminar nuestros maltratados acuíferos.

¿Dónde están los Objetivos de Desarrollo Sostenible aplicados en todos nuestros municipios? Greta Thunberg y su “No más bla bla bla” desgraciadamente se cargan de razón.

Por acabar en positivo, celebrar el reconocimiento de la Capa Negra de Caravaca como Monumento Natural, el aislamiento cada vez más extendido de muchos tendidos eléctricos donde tantas aves han muerto, y la decisión de la Consejería de Medio Ambiente de prohibir la circulación de coches y motos en el Barranco de Hondares (ZEPA Sierra de Moratalla) entre los meses de diciembre y Julio… aunque debería ser todo el año.

Por un sostenible 2022…