PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Defendamos el imparable ataque a determinados términos lingüísticos. En la calle y en los medios de comunicación se habla de “arrancar este programa”, “arrancar el último fin de semana de la primavera” o “arranca la negociación”.

Y, con tanto “arrancar”, no sabemos si es que circulamos en motocicleta (¡¡¡brrrum, brrrum!!!) o si es que la gente no repara en que hay sinónimos y alternativas para decorar y embellecer el lenguaje, porque ese “arrancar” se puede sustituír o, por lo menos, alternar con “comenzar”, “iniciar”, “empezar” u otras posibilidades que no hay que despreciar, amén de que el referido “arrancar” no es lo más ortodoxo, lingüísticamente hablando.

Protagonismo indecoroso para “petar” y, además, en diferentes formas y conjugaciones que resultan vergonzosas, verbalizando un término que, de momento, es inexistente, porque el diccionario de María Moliner contiene dos acepciones de “petar”, diametralmente diferentes, y ninguna referida a lo que las odiosas “modas” le atribuyen por significado.

Es misión de la R.A.E. dar cabida a palabras que, tras un tiempo de uso, sirven para comunicarse y dinamizar el lenguaje, pero no es de recibo que todo valga, aceptando el organismo regulador, en ocasiones, auténticos vendavales de palabras, como fue aquel momento en el que permitió “bocata”, “cubata”, “currar” y muchas similares, porque, por esa vía, todo cabría.

Ahora, la moda es “guasapear”, refiriéndonos al uso del moderno “whatsapp”, mientras que mucha gente, además, escribe por ese medio poniendo “k” donde iría “c”; “x” en vez de “por”, o “pq” expresando “porque”. Desacreditaremos nuestra rica lengua si, entre todos, nos ocupamos de deteriorarla a tan intenso ritmo. De seguir así, lo vamos a “petar”, incluso “arrancando” a “guasapear” ante un “cubata”. Buenos días.