Sergio López Barrancos/Ex Director General de Evaluación Educativa y Formación Profesional

Damos término al curso 2020-21 que junto al tercer trimestre del anterior han sido los más complicados de la historia moderna en nuestro país y ahora toca hacer balance desde los distintos estamentos de la Consejería de Educación para analizar el impacto de la pandemia en nuestro alumnado y poner en marcha aquellas acciones que sean necesarias para mantener la excelencia educativa.

Hace justo un año, en otra entrevista para este medio, aseguré con la prudencia debida, que las medidas que implementaríamos en los centros educativos los convertirían en los espacios más seguros de la sociedad murciana, hoy podemos concluir que así fue. Hemos sido la única comunidad autónoma que ha conseguido mantener abiertos todos sus centros educativos, sobre una población de 307.000 alumnos y profesores, solo un 0,72% han resultado positivos en COVID y un dato muy significativo es que los brotes producidos en el ámbito escolar han sido un 2,4% por lejos del dato nacional que se sitúa en el 10,3%.

Los números son siempre muy fríos, lo importante es que el conjunto de medidas propuestas desde la Consejería de Educación en momentos tan duros y complicados, donde nadie teníamos una bola de cristal que adivinara el comportamiento del virus en las aulas, ha conseguido salvaguardar la salud de toda la comunidad educativa. Y ha sido posible, gracias al trabajo impagable de todos los docentes, que han doblado sus esfuerzos para atender a su alumnado. En particular, al esfuerzo y paciencia infinita demostrada por los equipos directivos yendo más allá de sus funciones y competencias establecidas. La concienciación de las familias y su capacidad de sacrificio y adaptación a la situación, convirtiendo sus casas en aulas temporales, reorganizando su vida personal y profesional conocedores de que todos teníamos que poner de nuestra parte para conseguir el objetivo. Y por supuesto, los protagonistas de nuestras aulas, el alumnado, han dado una lección de madurez y responsabilidad que a todos nos ha sorprendido y emocionado.

En el curso que finaliza pusimos en marcha nosotros programas para hacer frente a la pandemia, no solo para preservar la parte académica como el Programa de Refuerzo Educativo, TUTORA (programa de acompañamiento educativo 24 horas) o el PROA+, sino otros orientados al apoyo emocional y físico como Escuelas Activas, concursos de inteligencia emocional o adaptar el programa de Educación para la Salud en la Escuela. Cabe destacar el programa “Aire Limpio”, dotado con un 1.400.000€ con la intención de promover la creación de entornos escolares más seguros y saludables, mejorando la calidad del aire interior y exterior, y enfocando la realización de las actividades hacia la naturaleza y el aire libre. Esta iniciativa ha tenido repercusión nacional e internacional y varios medios europeos se hacían eco.

Y ahora toca mirar al futuro, planificar el nuevo curso con la vista puesta en la vuelta a la presencialidad completa, pero sin olvidar que la pandemia continua y no debemos bajar la guardia en cuanto a las medidas de higiene y seguridad. Pondremos en marcha programas de refuerzo tanto en horario lectivo como extraescolar para asegurar la equidad y que todo el alumnado siga teniendo las mismas oportunidades a pesar de la situación vivida, nadie puede ni debe quedar atrás.

Y para conseguir estos objetivos, una pieza clave en la política educativa murciana seguirá siendo la Formación Profesional. El curso 2021-22 vendrá marcado por la mejor oferta en estas enseñanzas de la historia de nuestra Región, más de 32.5000 plazas, 114 nuevos grupos llegando hasta los 600 de 150 títulos diferentes. Se está produciendo un cambio de paradigma educativo y la modernización de estas enseñanzas es ya una realidad potenciando el bilingüismo con 44 ciclos, 26 aulas de emprendimiento, 12 aulas de tecnología aplicada, 25 proyectos de flexibilización curricular para conectar centro educativo y empresa, y la puesta en marcha de 14 cursos de especialización (los másteres de la FP) que suponen la máxima cualificación dentro de estas enseñanzas, todo ello propiciará que sea el itinerario formativo elegido por miles de murcianos y murcianas.

Toca mirar al futuro con optimismo y sin complejos, seguir luchando contra la tasa de abandono educativo temprano y el desempleo juvenil es un objetivo irrenunciable. Vamos en el buen camino, de hecho, en el 2020 fuimos la comunidad que experimentó mayor descenso, pero debemos seguir implementando medidas valientes y eficaces.

Termina el curso y toda la comunidad educativa debe felicitarse y sentirse plenamente orgullosa, entre todos hemos conseguido los dos objetivos que nos marcábamos en septiembre, por un lado, asegurar la salud de nuestro alumnado y profesorado; y segundo, asegurar una calidad educativa para que los resultados académicos no se vieran mermados, y una buena muestra han sido los resultados positivos que nuestro alumnado de Bachillerato consiguió en la reciente EBAU.

Termina el curso y cuando echamos la vista atrás, la primera sensación que tengo es el enorme privilegio de conocer la labor de miles de docentes que cada día hacéis realidad los sueños de vuestros alumnos y despertáis cada día en ellos la ilusión por aprender. Tenemos la suerte de tener la profesión más bonita y a partir de septiembre abriremos los centros educativos con más ilusión si cabe, conscientes de que la Educación es el verdadero eje vertebrador de una sociedad.