JAIME PARRA

La Asociación Betania, que se encuentra en Cehegín, ha iniciado una campaña de captación de voluntarios Entrevistamos a María Dolores Guirado, quien hizo allí sus prácticas de la carrera Educación Social y, una vez finalizadas, continuó un tiempo como voluntaria en Betania.

Nos habla de su experiencia.

  • ¿Cómo llegaste a Betania?

Mi llegada a dicha Asociación fue un tanto inesperada. Pocos meses antes de que me enviasen desde la universidad el listado de centros en los que realizar mis prácticas, una compañera de profesión (que anteriormente también realizó su prácticum allí) me habló de este lugar. Era un ámbito que siempre había querido tocar y no sabía que tenía tan cerca de mi pueblo una entidad que realizase esta gran labor como la que hace Betania. Así que, cuando tuve que elegir centro, puse Betania como primera opción y me aceptaron. Me gustó tanto la experiencia que, con el paso del tiempo, decidí quedarme como voluntaria.

Contigo Sumamos: campaña de voluntariado de Betania

  • ¿Qué labores de voluntariado hacías allí?

Mis labores eran diversas, pues Betania está formada por un equipo profesional que te hacen sentir en familia y ser partícipe de todo el proceso de recuperación del destinatario (sea o no de tu competencia profesional).

Por tanto, he estado presente en los talleres de habilidades sociales que llevan a cabo (colaborando con el educador en el desarrollo de los mismos), también en los procesos de orientación laboral, así como asistiendo a alguna entrevista inicial que se realizaba con las familias, para conocer cómo es la entrada de un destinatario a este centro desde cero.

Pero, sin duda, la labor más importante que realicé durante mi voluntariado fue la de llevar las redes sociales de la asociación (Divulgar la labor que llevan a cabo, así como sensibilizar y concienciar a la población sobre el problema que conlleva una adicción, es una de las premisas fundamentales sobre las que trabaja dicha entidad).

  • Parte de la sociedad aún mira con recelo o temor las adicciones o las enfermedades mentales, y, en caso de colaborar, prefieren hacer voluntariado con algún otro tipo de asociación. Dada tu experiencia, qué les dirías.Que las apariencias engañan, y mucho. Sí, suena a topicazo, pero es la pura realidad. El mundo de las adicciones está tan estigmatizado y  con una imagen tan maltratada que, de primeras, a muchas personas les puede dar “respeto” entrar en un mundo tan desconocido. Pero me gustaría que tú, si estás leyendo esto, seas quien seas, te pares un momento y te hagas estas preguntas:
  • ¿Si viese a un familiar o conocido desesperado en una situación de adicción, me gustaría que lo ayudasen? ¿Lo ayudaría yo?
  • Si yo fuese quien me viese envuelto en una adicción sea del tipo que sea, ¿me gustaría que me tendieran la mano?

Si tu respuesta es SÍ a cualquiera de esas preguntas, no lo dudes. Lánzate. No sabes lo enriquecido o enriquecida que saldrás de esa experiencia. Te prometo que te hará mejor persona y conseguirás ser un refugio más para esa persona que lo necesita, el mismo que a ti te gustaría tener si estuvieras en su lugar.

  • A ti en lo personal, ¿qué te ha aportado ser voluntaria en Betania?

A crecer. En todos los aspectos. Si me baso en lo profesional, ha conseguido que valore mucho más la profesión del Educador Social. Que me sienta capaz y con las herramientas suficientes para poder guiar el camino a aquellas personas que recurran a mí en una situación de desesperanza.

Sin embargo, el mayor regalo que me llevo de mi paso por aquella entidad es mi crecimiento personal. ¡La cantidad de prejuicios que escondemos las personas y el daño que nos hacen sin darnos cuenta! Es una pena la de experiencias que nos perdemos solo por los miedos: miedo al qué dirán si decido ayudar a personas con adicciones, miedo al qué me harán si en una determinada situación se ponen agresivos, miedo, miedo y más miedo.

Si yo no hubiera llegado a esta Asociación, seguiría teniendo todos esos temores equivocados, pero Betania me ha enseñado a que todos, en cualquier momento de nuestras vidas, somos vulnerables de poder vernos en esa situación, y que su sufrimiento también es nuestro. A día de hoy puedo decir que “he aprendido la lección”, y aunque queda mucho camino por recorrer, ojalá más gente pueda experimentar lo mismo.

  • ¿Por qué crees que es importante como sociedad que nos impliquemos en el voluntariado, sea del tipo que sea?

Creo que es importante que seamos partícipes de las problemáticas sociales que existen a nuestro alrededor. Nos invade el individualismo y tendemos a pensar que si no es nuestro problema, no tenemos por qué meternos. Pero pocas veces nos preguntamos cómo nos gustaría que los demás actuasen si fuésemos nosotros los protagonistas de la situación.

El voluntariado te da la oportunidad de conocer qué problemas nos atañen en pleno siglo XXI, cómo puedes ayudar o aportar tu grano de arena, y qué recursos nos ofrece nuestro país (y en este caso nuestra comarca) para poder ayudar a quienes más lo necesitan.

Animo a todo aquel que lo desee a que se adentre en el mundo social y del voluntariado, y que se desprenda de prejuicios e ideas preconcebidas, y viva su propia experiencia desde dentro. Juro que no se arrepentirá.