LAURA CABALLERO ESCÁMEZ/PSICÓLOGA

Russ Hurris plantea en su libro “La trampa de la felicidad” algunos mitos de la felicidad y nos enseña cómo ACT (La Terapia de Aceptación y Compromiso) puede ayudarnos. La felicidad no debe ser un objetivo, sino un modo de vida a través de la aceptación de nuestras emociones negativas, el distanciamiento de los pensamientos que nos limitan, viviendo en el presente guiados por nuestros valores. Sin duda ACT da muy buenos resultados en el trabajo en consulta. Quizá sea buena idea que comiences a plantearte tus propias creencias acerca de la felicidad reflexionando sobre estos mitos:

La felicidad es el estado natural para todos los seres humanos.

Creemos que el ser humano es feliz por naturaleza. En las redes sociales vemos un sinfín de publicaciones que parecen estar en sintonía con esta creencia. Sin embargo, las estadísticas nos dicen que una de cada diez personas tendrá un intento de suicidio y que un 30% de la población sufrirá algún problema psicológico en algún momento de su vida. A esto hay que sumarle un sinfín de problemas cotidianos como el estrés laboral, conflictos de pareja, la soledad, ¿entonces?

Si no eres feliz, eres anormal.

Solemos creer que el sufrimiento psicológico es anormal. Por eso nos autocriticamos cuando estamos tristes o tenemos pensamientos negativos: no podemos evitar las emociones, sino aprender a relacionarnos con ellas trabajando por aceptarlas.

Para crearte una vida mejor debes deshacerte de los sentimientos negativos.

Este mito deriva del anterior. Estamos rodeados de un optimismo ingenuo que nada tiene que ver con la realidad y que incluso nos daña. Estamos bombardeados de mensajes que nos instan a cambiar pensamientos y sentimientos negativos por positivos para encontrar la felicidad. Sin embargo, esto es poco realista. Piensa por ejemplo en una relación de pareja a largo plazo. A los sentimientos agradables de amor y bienestar se sumará en algunos momentos la decepción y la frustración, por ejemplo, porque será inevitable encontrarnos con dificultades y situaciones de conflicto.

Debes poder controlar lo que piensas y sientes.

“Intente imponerse la tarea de no pensar en un oso polar y verá al maldito animal a cada minuto” (Dostoievski, Notas de invierno sobre impresiones de verano). En los años 80, el psicólogo Daniel Wegner, de la Universidad de Harvard, se inspiró en la cita de Dostoievski para realizar un sencillo experimento. Le dijo a un grupo de voluntarios que podían pensar en cualquier cosa durante cinco minutos, excepto en un oso polar. Los participantes debían tocar una campana cada vez que viniese el pensamiento. A continuación, se pidió a ese miso grupo que pensaran en un oso polar de forma consciente. Además, se pidió a un segundo grupo (que no había participado en la primera prueba) exactamente lo mismo: que pensaran en un oso polar conscientemente. ¿Qué grupo crees que pensó más en el oso polar? ¡Bingo!, ¡Al grupo al que se le había pedido que no pensase en el oso polar! Esto es precisamente lo que propone ACT, que los intentos de control de las experiencias internas están condenados a fallar; el control no es la solución, sino el problema.

 

Bibliografía: Hurris, R. “La trampa de la felicidad. Deja de sufrir, comienza a vivir”. (2010) Barcelona: Planeta