POR PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Hace semanas que queríamos traer esta página sobre «Los Brincos», pero otros acontecimientos lo han venidLos Brincoso impidiendo y, últimamente, lo hemos querido evitar para no interferir en la actuación suya que, con motivo delas Fiestas de Primavera, iba a tener lugar en la capital de Segura la pasada semana y que, ahora, se ha pospuesto para el día 22 de Mayo próximo por indisposición de uno de sus actuales componentes.Recientemente, a lo largo de los dosúltimos años, han actuado en Mula, Murcia, Beniel, Cehegín y otros muchos destinos de nuestra geografía regional, pero nos parece tan patético como impresentable que se vaya aprovechando un nombre consagrado de la música y el trabajo de unos músicos inolvidables en beneficio de una actitud puramente comercial y, desde luego, innombrable, pues quienes la protagonizan, seguro, no gozarían de éxito alguno, probablemente, si no fuera porque lo hacen al amparo de un sello artístico que ha sido mítico en la música, respetado en todos los ambientes y legendario en la historia, extremos que quienes, ahora, se valen de ese nombre, quizás, no estén respetando como sí lo hacen los propios seguidores del verdadero cuarteto español. Un servidor, que suele asistir a todo tipo de conciertos musicales, al suyo, desde luego, a pesar de tantas oportunidades cercanas, no ha querido acercarse por pura lógica de principios artísticos y respeto a los verdaderos creadores e impulsores de tan inolvidable e irrepetible banda española. Porque resulta triste que una formación tan importante en el panorama musical español, especialmente en las décadas de los ’60 y ’70, se vea denostada por unos nuevos integrantes que solamente buscan el vivir de algo consagrado en lo que no contribuyeron y a lo que nada han aportado, salvo rememorar sus canciones como podría haberlo hecho, perfectamente, cualquier formación con instrumentistas medianamente «puestos».

Por lo menos, bandas integradas por alguno de sus fundadores
Concebimos bandas que no estén al completo, pero que lucen en sus filas a uno o varios de sus integrantes originarios, como pueden ser, en nuestro país, «Los Ángeles», «Fórmula V», «Los Diablos» o «Los Pekenikes», mientras que allende nuestras fronteras podríamos mencionar a los siempre actuales «Creedence Clearwater
Revival», «Supertramp» o «Genesis», la formación de Phil Collins, por poner solamente algunos ejemplos, quienes, en definitiva, otorgan la salsa, el sabor y la magia que un nombre de esta naturaleza conlleva, porque conservan a algunos de sus fundadores. Pero que una serie de individuos, por muy músicos que se sientan o se consideren (no son de los peores, desde luego que no, y hasta pueden presumir de historias de cierto brillo), utilicen un nombre consagrado, exclusivamente, para conseguir dinero fácil, aprovechar «el tirón» del afamado éxito de entonces, vivir de su impecable trayectoria y explotar como propias unas canciones que no les corresponden, solamente podemos calificarlo de oportunismo descarado, por mucho que, hoy, se compren derechos de autor o se comercialicen «copyrights», porque quienes no han sido capaces de triunfar por sí mismos, no deben suplantar personalidades artísticas tan importantes, tan sacrificadas, tan históricas, tan respetables y tan queridas por sus más fieles seguidores para, aprovechando la sensibilidad de esos incondicionales, explotar un logotipo, un nombre, unas canciones, un trabajo y la reliquia de una historia favorable, respetada y admirada, subterfugios con los que, además, «engañan» vilmente a sus entregados fans de toda la vida.

«Los Brincos» más auténticos
La formación originaria de «Los Brincos» estaba compuesta por músicos míticos que se ganaron la vitola de legendarios y que fueron respetados por sus creaciones, su dedicación y su identificación con un grupo que llegó a ser considerado como «The Beatles españoles», tanto es así que pudieron llamarse de muchas formas, quizás poco originales, como, por ejemplo, «Las Ovejas Negras», nombre con el que iban a ser bautizados inicialmente, pero, de modo definitivo y tras mucho pensarlo y repensarlo, se decidieron por «Los Brincos», que sin ser un nombre de excesivo gancho comercial, reunía cualidades como su inicio con la misma letra «B» que los de Liverpool, ofrecerse como un nombre, también, con siete letras, como la banda de John Lennon y, en definitiva, reunir muchas condiciones coincidentes, como conformarse como cuarteto o desarrollar la banda en torno a un baterista, un bajista, una guitarra rítmica y un punteo, detalles y coincidencias que los hacían, cada vez, más semejantes, salvando las diferencias, tanto en la calidad compositiva como en el ritmo y melodía de sus partituras, siempre diferenciadas, esencialmente, por las lógicas razones idiomáticas.»Los Brincos» arrancaron con una banda inquebrantable, extraordinariamente conocida y aplaudida que formaron nada más y nada menos que Juan Pardo, quien realmente es Juan Ignacio Pardo Suárez (11-11-1942, Palma de Mallorca-España); Antonio Morales Barretto «Junior» (10-09-1943, Manila-Filipinas/15-04-2014, Torrelodones-Madrid-España); Fernando Arbex, nombre tras el que se escondía José Fernando Arbex Miró (28-05-1941, Madrid-España/05-07-2003, Madrid-España), y Manuel González Martínez, ese Manolo González que, además de gran músico se consagró como excelente bajista y que era hermano del fallecido actor madrileño Agustín González. Así quela formación actual nada tiene que ver con la inicial, estando compuesta, ahora, por Óscar Lasprilla, Vicente Jesús Martínez, Ricky Morales y Miguel Morales (hermanos, ambos, de Antonio Morales Barretto «Junior») y nombres, los cuatro, con cierto predicamento musical, pero que no vale la pena profundizar en ellos porque queremos utilizar nuestro espacio dedicándolo a «Los Brincos» y no despistándonos, precisamente, con los impostores del grupo.

Carreras colectivas e individuales
La formación inicial,integrada por los auténticos maestros mencionados, contaba con ese gran músico llamadoFernando Arbex, quien luego formaría «Alacrán» y, más tarde, «Barrabás», excelente baterista y magnífico compositor, tarea a la que se sumaba Juan Pardo, quien lo ha demostrado toda la vida, creando importantes cancionespara el fallecido ferrolano Andrés Lapique do Barro (conocido como Andrés do Barro, el de «O tren», «San Antón» o «Corpiño xeitoso»), María de los Ángeles Félix Santamaría Espinosa (la eurovisiva Massiel del «La, la la»), «Fórmula V» (el quinteto de Paco Pastor que todavía interpreta divertidas canciones compuestas, igualmente, por los siempre maestros Pablo Herrero, José Luis Armenteros o Mariní Callejo, quien también fuera productora de «Los Brincos» –»Cuéntame», «Tengo tu amor», «La fiesta de Blas» o «Cenicienta»-), Juan Camacho Coy, conocido como Juan Camacho (16-02-1947, Valencia-España/21-10-1982, Madrid-España, el de «Júrame», «A ti, mujer» o «Mía») y tantos y tantos otros artistasque triunfaron de su mano y de su maestría, así como el propio «Junior», quien, junto al anterior (Juan Pardo), salieron del grupopara formar el famoso e inolvidable dúo que paseó sus éxitos, en forma de románticas baladas («Anduriña», «La Caza» o «Nos Falta fe»), bajo el nombre artístico de «Juan & Junior» y, finalmente,el ya mencionado Manolo González. Era muy corriente, entonces, que los grupos españoles se dedicaran a versionar canciones extranjeras de éxito, tratando de «españolizar» composiciones «arrancadas» de Inglaterra, u otros países, para que fueran consumidas a través de las discográficas españolas. Y, ahí, estaban formaciones como «Los Mustang», «Los Sirex», «Micky y Los Tonys», «Los Salvajes» y otros muchos, pero «Los Brincos» creyeron y se afianzaron en su propia creatividad y subsistieron como grupo de élite español repleto de canciones propias que invadían las listas de éxitos desde que grabaron su primer disco, en 1964, aterrizando de la mano de la discográfica Zafiro para pasar por Novola, Serdisco, BMG-Ariola, Arcade, Aryna y todo lo más granado de la industria discográfica española, donde inmortalizaron temas tan exitosos como «Flamenco», «Sola», «Tú, me dijiste adiós», «Mejor», «Un sorbito de champán», «Lola», «Borracho» o «Nadie te quiere ya», entresacados de una lista que podría resultar interminable. «Los Brincos» se codeaban con las formaciones más incipientes y respetadas, entonces, del pop español, como «Los Pekenikes», «Los Estudiantes» o «Los Brujos», a los que «tuteaban» con firmeza en actuaciones en directo, certámenes, festivales y concursos de todo tipo de la época.

«Bodas de oro» con ausencia de «los cónyuges»
Era un cuarteto, sin duda, que contaba con la aprobación de toda la juventud española y de los no tan jóvenes, así como una de las formaciones españolas más respetadas y admiradas en el extranjero, pero lo que no es justo es que cuatro músicos que «no se lo han trabajado», vayan ahora, por ahí, presumiendo de un repertorio entrañable que caló hondo, haciéndose pasar por un grupo que utilizando logotipos, anagramas, indumentarias, formas y costumbres muy semejantes a quienes, con su escenografía y con «su teatro» descarado, quieren emular de muy farsante manera, ahora, con una gira que rememora su «50º aniversario». ¿Podríamos imaginarnos las «bodas de oro», de un matrimonio, que se celebran sin la presencia de ninguno de sus dos cónyuges?. Porque entendemos que es un ejemplo muy válido para representar lo que sucede con esta actitud de puro «aprovechamiento» económico. Y, para eso, nos colocamos sus discos y escuchamos las verdaderas voces y las originales canciones de Juan Pardo y de los auténticos creadores de esas composiciones inimitables que popularizaron, como diría un castizo, «Los Brincos de toda la vida». Buenos días.
Pedro Antonio Hurtado García es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN en el Noroeste murciano