ANTONIO JOSÉ ESPÍN/DIPUTADO SOCIALISTA EN LA ASAMBLEA REGIONAL

Pudiera parecer que en septiembre comenzamos el curso escolar “post-pandemia”, pero nada más lejos. El virus sigue estando entre nosotros y el riesgo de contagio, por ende, también. Y, en estas circunstancias, absolutamente extraordinarias, la administración educativa debe dar una respuesta a la altura. El Gobierno de España lo ha hecho, las administraciones locales también. Por el contrario, el gobierno regional, o no ha entendido la situación, o prefiere pasar de puntillas. Y esto es más grave aún si tenemos en cuenta que las competencias plenas en Educación recaen en la administración autonómica desde hace más de veinte años.

Podríamos hablar de su indiferencia manifiesta ante la enorme brecha digital que ha azotado a nuestro alumnado durante la suspensión de las clases, de su nefasta gestión de las becas de comedor durante los últimos 3 meses o de la incapacidad de López Miras para afrontar una de las mayores crisis educativas de nuestra historia reciente. Pero volver la vista atrás no sirve sino para aprender de los errores y hacer propósito de enmienda. Lo interesante ahora es mirar hacia el futuro más cercano, el inicio del próximo curso, para el que resta un escaso mes y medio, en el que los motores tienen que funcionar a pleno rendimiento.

Hace unos días conocíamos la guía sanitaria-educativa publicada por el gobierno regional para la vuelta a las clases y, con asombro, la comunidad educativa descubría la ausencia de planificación y de recursos extraordinarios para ponerla en marcha. Dicho documento fijaba situaciones complicadísimas de materializar y una suerte de escenarios harto complejos para la comunidad escolar en su conjunto. Tan pronto como se publicó, sindicatos docentes, asociaciones de directores y directoras, federaciones de padres y madres y colectivos estudiantiles mostraron su más energético rechazo. La guía trasladaba toda responsabilidad a los equipos directivos y al colectivo docente y no incluía ni recursos ni medidas concretas para poder ponerla en marcha. Ni siquiera contempla medidas para garantizar el distanciamiento social, tal como recomiendan las autoridades sanitarias, dejando a la suerte del uso de mascarillas durante toda la jornada escolar, la seguridad del alumnado y del personal docente.

Otra vez la Consejería hierra, pues pretende comenzar este difícil curso como si nada hubiese pasado, sin hacer un esfuerzo a la altura de las circunstancias. En esta ocasión ya no caben excusas, la improvisación no es una opción y la falta de medios tampoco. La salud, la seguridad y la educación de nuestros niños, niñas y jóvenes no puede ser un asunto menor.

Desde el Partido Socialista de la Región de Murcia, como el resto de organizaciones educativas regionales, exigimos a López Miras compromiso, como el que ha mostrado el Ministerio de Educación y el Gobierno de España, que ha dispuesto la distribución de 2.000 millones de euros a fondo perdido para las CCAA en materia educativa, además de un aumento sin precedentes de las becas al estudio y la puesta en marcha del Plan Educa en Digital, en el que va a invertir 260 millones de euros para avanzar en la digitalización de los centros educativos y en la eliminación de la brecha digital entre el alumnado más vulnerable.

Por contra, el gobierno regional no ha anunciado la dotación de un presupuesto extra para Educación, ni planes concretos que permitan aplicar las recomendaciones sanitarias de distanciamiento social y abordar las necesidades educativas emanadas de esta crisis. Nuestro sistema educativo precisa de una bajada inmediata de las ratios alumnos/profesor, una contratación extraordinaria de docentes (no bastan los 500 anunciados, que no tocan ni a uno por centro), mayores recursos para digitalizar la escuela, un esfuerzo mayor en formación y una inversión extra que garantice mejoras en los servicios de limpieza, transporte y comedor escolar. Y para todo esto hace falta dinero, que hasta el momento no se ha dispuesto desde la administración regional, que sigue mirando hacia el Ejecutivo de Pedro Sánchez y a los ayuntamientos para que les solucionen los problemas que le competen.

En estas circunstancias y con la actitud de López Miras, entendemos que haya quien no sepa para qué sirve el gobierno de la Región de Murcia.

Queda poco tiempo, pero el suficiente para rectificar y evitar que el inicio del curso se convierta en un auténtico caos. Si lo hacen, como llevamos exigiendo desde hace meses, nos tendrán de su lado. Hoy, más que nunca, la ciudadanía nos necesita para arrimar el hombro y en esa labor estamos. Lo triste es que casi nunca tenemos una respuesta recíproca. Aún así, nuestro compromiso es firme y nuestra intención de remar a una, también.