ANTONIO F. JIMÉNEZ

Los Secretos actúan este sábado 3 de octubre en el Jardín Municipal Adolfo Suárez donde tocarán temas de su nuevo disco Algo prestado y «por supuesto temas míticos».

El secreto de Los Secretos consiste en no acomodarse. «No podemos hacer conciertos como en los años ochenta y que la gente diga: ‘Estos tíos se han estado tocando el bolo’. Nuestra fórmula es seguir buscándonos, mejorarnos, y encontrar las claves para divertir a la gente más que en el concierto anterior. En Bullas, por ejemplo, lo vamos a dar todo como si fuera nuestro mejor concierto, el concierto de nuestra vida». El que habla es Álvaro Urquijo dentro de la furgoneta que le lleva a él y a su banda desde Valencia a Madrid, donde van a descansar un poco antes del concierto en Bullas este sábado. «También me informaré sobre vuestro pueblo ahora que todo está al alcance de todos», comenta el cantante y guitarrista .

El camino de Los Secretos es un constante emerger de las adversidades. Él mismo, Álvaro Urquijo, hubo de reconvertirse cuando hace quince años murió su hermano Enrique. «Siempre hemos querido que nuestras canciones suenen cada vez con más calidad y esto es un reto. Yo, por ejemplo, tuve que coger las riendas del cantante además de la guitarra, que ya la tocaba de siempre en la banda. Y en estos quince años he tratado de reconvertirme y tratar que la voz sea lo más importante del concierto, que sea la base sólida y caminante, amigable», cuenta Álvaro Urquijo, quien añade que a sus cincuenta años les ha tocado vivir «una segunda juventud» y darse cuenta de que lo más importante son las canciones. «A la gente lo que le gusta escuchar son piezas bonitas, bien ejecutadas, compensadas, con melodía y un buen tempo», expresa. Su último disco Algo prestado es sin duda «un homenaje a la canción», en el que han versionado temas de alguno de sus héroes musicales que les influyeron tanto –Graham Parker, Jackson Browne, Peter Gabriel, etc.―.

Las canciones de Los Secretos conforman el «gran ejército» de la banda, compuesta por Álvaro Urquijo, Ramón Arroyo, Jesús Redondo, Juanjo Ramos y Santi Fernández. Ellos vienen de una generación distinta al mecanismo mediático del comercio musical de hoy. «Somos de una época en que la música se fundamentaba en la cultura de la música, en la espiritualidad y en la bondad que tienen las canciones, que es mucho más importante que el negocio; de hecho, ver a todo un público cantando tus temas es lo que nos da la vida, mucho más que la moneda, porque esa emotividad, ese intercambio entre el público y el grupo es nuestra droga, es nuestra dependencia», expresa Urquijo, quien desde los dieciséis años lleva subido a los escenarios.

La sensación de que la gente les arrope y sean felices con su música lo equipara Álvaro a ganar una copa del mundo. «Es que cada banda tiene su público, pero el público tiene varios grupos, y que te elijan a ti es un doble halago». Por eso, tal y como están las cosas, dice Álvaro que más que quejarse, Los Secretos dan las gracias. También las dan por el abrazo que les manda el periodista en nombre de todo el pueblo de Bullas. «Queremos dejar a toda la gente contenta y que les compense, pero no solo a los nostálgicos más o menos de nuestra edad, sino también a sus hijos», porque quieren seguir demostrando que, aunque un concierto en un pueblo no sea tan «adrenalínico, si es que existe esa palabra», ellos no se han «acomodado» y siguen buscando la calidad en la música.

Aparte de tocar temas de su nuevo disco Algo prestado, sacarán las joyas de su repertorio. «Tenemos muy claro que antes que grupo, somos público. Valoramos mucho la carga añadida que llevamos detrás a la que no podemos decir que no; es como ese caparazón de caracol al que no podemos darle la espalda». De paso, aprovecharán y meterán canciones nuevas, «cinco o seis». A la entrada del concierto habrá un stand para que quien quiera pueda adquirir el nuevo álbum. Le digo a Álvaro si van a tener tiempo para hacer algo de turismo por Bullas y me dice que a su edad tiene que estar calladito unas horas antes del concierto. «Cuando éramos más jóvenes sí que hablaba mucho y comíamos por ahí y tal. Ahora me tengo que reservar como los futbolistas, así que descansaré, dormiré una siesta…».

Le digo que en Bullas somos denominación de origen y Álvaro resuelve: «¡Guau!, pues una copita seguro que me tomo». Ya que estamos publicitándole el pueblo a una banda mítica del country-pop-rock español, le digo que en todos los bares de Bullas suena su música, además de que, justo al lado del recinto en el que van a tocar, hay una cafetería que se llama The River, que es una de las canciones favoritas de Álvaro. «¡Qué bonito! ¿Sabes que no fui capaz de traducir ese tema para el disco de versiones por respeto a la de Bruce Springsteen? Es que yo prefería que esta canción me ganara la batalla».