Pedro Antonio Hurtado García

Resulta bochornoso percibir, en medios de comunicación, que va siendo hora de que los agricultores dejen de perder en sus cosechas, comentarios derivados de la movilización que los campesinos españoles practican. Vergüenza tenía que darle a más de uno, pues los cosecheros, como todo productor, comerciante o comercializador, deben y tienen que ganar, no solamente no perder, sino ganar. Viven de eso y es lo justo.

Inadmisible parece que un año, otro más y al siguiente, se pasen la vida mirando al cielo para ver si lloverá, nevará, se producirán rayos, aparato eléctrico, centellas o lo adversidad climatológica que les toque en suerte, porque dependen de los fenómenos atmosféricos, mientras los intermediarios comercializan sus productos, comprándoselos a los agricultores y aplicando márgenes que superan a lo que pagan a quienes han necesitado todo el tiempo que precisa una cosecha para brindar el producto disponible.

Duplican y multiplican precios por, solamente, intervenir, como el resto de la cadena de intermediarios y vendedores finales que abastecen al consumidor.

Es inaudito que, una simple gestión, produzca más que quienes abonan, riegan, sulfatan, podan, limpian yerbas, eliminan maleza y demás faenas agrícolas, empobreciendo, así, a millones de personas que mantienen un sector primario, esencial para la subsistencia de cualquier país.

Desde las administraciones públicas e intermediarios, respeten a unos agricultores que alimentan nuestra despensa nacional y, adicionalmente, la despensa de Europa y de buena parte del mundo, aplicando las normativas vigentes, disposiciones sanitarias y produciendo la calidad demandada por los mercados en mayor grado que otros países, que, en ocasiones, usan como importaciones de choque para que a nadie se le ocurra elevar el precio, ni la voz, en los mercados interiores. Buenos días.