José Molina Molina. Doctor en Economía y Sociólogo. Miembro de Economistas Frente a la Crisis.

Observo una preocupación en los ciudadanos como consecuencia de los mensajes contradictorios de los protagonistas se han petrificado y perdido ese contacto vivo con los problemas, teniendo que justificar unas políticas no deseadas. Esa natural tensión, ha dado como resultado esa chispa surgida de las urnas y parece como si un temblor lo arrasara todo.
Los ciudadanos han rechazado la falta de identidad de los que no han dado una respuesta en cada momento a las necesidades y se han doblegado a las imposiciones de una política neoliberal, que ha defendido las estructuras por encima de las familias, al sector financiero trasladando una carga sobre el presupuesto público, y han dejado en la espera a las necesidades educativas, sanitarias y de dependencia, porque así lo decía el “memorándum de nuestro particular rescate”, las pymes han sufrido el duro efecto del derrumbe del mercado y la escasez de las posibilidades financieras. No se comprende. Y no es que no se haya explicado, como dicen algunos, es que no se podía explicar que había que apoyar a los de arriba aunque pagaran los de abajo. Ese paquete de medidas, recortes y pérdida de derechos, ha sido el impulsor de este cambio.
Se ha puesto de manifiesto que se precisa otra política económica, más eficiente y que vaya a resolver los problemas más acuciantes que los ciudadanos tienen. La corrupción se ha convertido en el enemigo común, ¡ya era hora! Y por eso nadie quiere pactos ni con corruptos, ni quien ampara o encubre a quien tiene pendiente con la justicia aclarar decisiones de gobierno que no respetaron las normas. No lo quieren los ciudadanos, y tampoco lo desean los militantes de todos los partidos, porque la sublevación latente de una militancia cansada de soportar por ideales a quien abusó de la ética, está al final del camino.
Se han revindicado derechos, empleo digno, vivienda y un desarrollo sostenido, un fomento de la actividad económica, que no pase por el ladrillo, sino por un desarrollo local que sea capaz de gestionar recursos y alimente nuevos proyectos, para reindustrializar con las sinergias que existen y aportando medios. Es el momento de proyectar un Noroeste distinto, que busque fortalecer una economía de progreso. Un proyecto de acuerdo entre todos los implicados para que la ciudadanía entienda las nuevas propuestas y el sentido de los nuevos proyectos. Una visión de futuro con “luces largas” porque la competencia global, no permite conducir a los que desconoce los nuevos retos del mundo. En este viaje, no valen los especuladores que luego nos dejan más problemas de los que al principio teníamos. Busquemos un desarrollo estable que convierta el Noroeste en una economía referente por las innovaciones y sus productos.
Hay que buscar esas referencia, para consolidar los esfuerzos, porque los gobiernos de progreso que se formen en cada municipio, tienen que buscar entre todos esa economía más dinámica, la creatividad en la calidad del empleo, con productos diferenciados. Y no hablamos de utopías, porque sin nombrar a nadie, hay referentes en el Noroeste que demuestran que se puede. Se puede y se debe trabajar en un modelo que impulse una economía más diversificada porque la competencia nos empuja a ello.
Los Economistas Frente a la Crisis, estamos comprometidos con una reindustrialización de España, que tiene que avanzar pueblo a pueblo, y por eso el Noroeste, es un territorio ideal para potenciar un nuevo modelo. Hay que abrir un debate que ponga de relieve inquietudes, capacidades y aquellas cuestiones que nos falten para completar un proyecto. Un proyecto que es de todos, porque no solo cuentan los del Noroeste, es un proyecto que pivotando en la Comarca, puede servir como espejo, para replicarlo en otros sitios apoyándose en cada éxito.
La proposición no de Ley, presentada por el Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, instando al ministerio de Industria para que en los próximos ejercicios se destine una partida presupuestaria que impulse “un plan de reindustrialización en la comarca del Noroeste”, tiene que proyectarse no solo para cubrir las deficiencias estructurales y eliminar el desempleo, sino para transformar la comarca del Noroeste en una “posibilidad”, y eso consiste en realidad, como dice M. Mazzucato, en su libro: “El Estado emprendedor”, cuando se garantizan unos supuestos claves. Que se centran en los “actores”, es decir, el papel de las instituciones –Ayuntamientos, Comunidad Autónoma y Estado- para desarrollar el talento, coordinar experiencias y ser capaces de atraer medios económicos –inversiones- Es un enfoque dinámico, para producir un cambio tecnológico, organizativo que se necesita para garantizar el crecimiento sostenible y equilibrado en el largo plazo.
El éxito hay que buscarlo, no viene, otros con menos han encontrado respuestas que han consolidado con hechos, por eso sumemos ideas, no escatimemos esfuerzos, y pensemos que el progreso es buscar con acierto superando los riesgos, una nueva estructura económica que nos señale con acierto que en el Noroeste, queda por descubrir un capital de futuro que nos dará calidad de vida, impulsará empleo, creará riqueza estable y con esa visión de futuro, tendremos una sociedad que entenderá a que le llamamos progreso. Un trabajo de excelencia, compartiendo conocimiento, sin olvidar en el proceso que distribuir riqueza es no permitir que la desigualdad de hoy se convierta en un problema eterno. El Noroeste tiene un reto, y tú lector, tienes al terminar de leer esta reflexión, asumirlo para que entre todos lo superemos con acierto.