JAIME PARRA

José Jesús Sánchez Martínez, cronista oficial de la Villa de Moratalla, explica en esta entrevista el origen de las Fiestas Mayores de la localidad y cómo han evolucionado en el tiempo.

JAIME PARRA

José Jesús Sánchez Martínez, cronista oficial de la Villa de Moratalla, explica en esta entrevista el origen de las Fiestas Mayores de la localidad y cómo han evolucionado en el tiempo.

– ¿Qué hecho o milagro conmemoran las Fiestas Mayores de Moratalla?
-La tradición refiere que el 15 de Junio de 1621, siendo las tres de la tarde, y estando el vecindario refugiado en la parroquia de Sta. María de la Asunción ante el temor de la tormenta que se cernía sobre Moratalla, un rayo penetró por la ventana existente en la parte superior del retablo mayor, impactando de lleno en la imagen de Cristo Crucificado que coronaba dicho retablo, imagen que quedó ennegrecida, pero tanto la imagen como las personas que allí se encontraban, no sufrieron daño alguno, viendo en aquél hecho un milagro. Documentalmente, el acontecimiento se refleja en una nota marginal escrita en el folio 105 del Libro V de Bautismos, donde está escrito: “En este día y año ocurrió el milagro del Stmo. Cristo del Rayo”.
Al año siguiente, para conmemorar el suceso, comienzan a celebrarse, entre otros, las Fiestas que todos conocemos actualmente cuyo mayor atractivo son los encierros por vereda de reses bravas.
-¿Cómo han ido evolucionando a lo largo del tiempo?
Cada época ha tenido sus características. En un principio, era simplemente la suelta de reses bravas por la calle principal de la población. Luego, hubo de reglamentarse y acondicionar debidamente el circuito. Dentro de las costumbres, sobresalía el “toro en cuerda”, que ya se abandonó. Los mismos encierros, se han venido haciendo por el lugar conocido como “El Morterico”, pero desde 1995, se realizan por la Carretera de Calasparra, ganando en vistosidad. Por otra parte, hace dos años, los tradicionales boquetes de maderos se sustituyeron por unas contrapuertas de hierro. Y, si bien la suelta de reses o encierros han mantenido un denominador común, lo que más ha cambiado o evolucionado han sido los festejos adicionales, desde los conciertos en la glorieta a cargo de la Banda de Música o en el Teatro, hasta las típicas serenatas del siglo pasado; también han evolucionado las actividades juegos para los niños y jóvenes; suelta de globos, carreras de cintas en bicicleta, cucañas, chocolatadas, etc.
-¿Hay alguna tradición perdida que estaría bien que se renovara?
-En la respuesta tendría que entrar la añoranza de los mayores. Yo puedo citar algunos de los actos o actividades “perdidas”, pero no me atrevo a resaltar ninguna porque sería algo personal y cada moratallero expondría algo distinto. Tal vez, y solo por citar, el “toro en cuerda”, las galas musicales de años pasados con actuaciones de primeros artistas. Quizá, y más que renovar sería retomar y potenciar la figura del Tio de la Pita con sus características peculiares que tanto arraigaron en los niños de antaño.
-¿Se han celebrado siempre en la misma fecha?
-No. Al principio de los tiempos, solían ser del 8 ó 10 al 15 ó 16 de junio fechas que se mantuvieron hasta 1967, año en el que se trasladaron a finales de junio: del 24 al 30 y ello, por coincidir las anteriores fechas tradicionales con exámenes de estudiantes y recolección del albaricoque. Al quedar aislado la fecha conmemorativa del día 15, se potenció dicha conmemoración creando el acto de la ofrenda floral al Stmo. Cristo del Rayo, enriquecida posteriormente con el “desfile huertano”. Estas nuevas fechas tuvieron gran acogida dado que al ser festivos “nacionales” los días 24 y 29, se “garantizaba” de alguna forma la afluencia de visitantes. Pero he aquí que en la evolución de los tiempos, en 1985 se proponen y aceptan unas nuevas fechas: las actuales del 11 al 17 de julio.
-Para los moratalleros, ¿cómo ha ido variando en el tiempo la importancia que se le ha dado a sus distintas fiestas (mayores, patronales…)?
-De siempre, se ha manifestado alegría y entusiasmo por estas Fiestas en honor al Stmo. Cristo del Rayo por la cantidad de días de actividad y la diversión que conlleva y de ahí, que se hayan calificado de Fiestas Mayores. Pero no son fiestas patronales, dado que el Patrono de Moratalla es Jesucristo Aparecido -que comparte el patronazgo de la Villa con la Virgen de la Rogativa- cuya festividad se celebra el 19 de abril, merced al suceso acaecido en 1493; aunque es un solo día, el moratallero/a lo celebra con gran respeto, amor y cariño, dado el gran fervor que se le tributa; este festejo también ha evolucionado, habiéndose potenciado en los últimos años merced a la labor que viene desarrollando el Patronato. No obstante, y en honor a la verdad, la festividad del Patrono Jesucristo y las Fiestas en honor al Stmo. Cristo del Rayo, son celebraciones distintas y diferentes. Y en esa diferencia y distinción ha de reconocerse que las Fiestas Mayores en honor al Stmo. Cristo del Rayo, han ido variado y adaptándose muy positivamente a lo largo de los años, siendo un festejo de gran atracción para el visitante cuyo número se acrecienta año tras año. La festividad del Patrono Jesucristo Aparecido, vienen a ser como una fiesta “de andar por casa”, una fiesta más íntima, más peculiar y familiar.