JOSÉ FRANCISCO GARCÍA – ALCALDE DE CARAVACA DE LA CRUZ

Hace pocos meses pedíamos a la Vera Cruz que pronto pudiéramos sentir de nuevo la emoción que experimentamos al escuchar del sonido de unos cascabeles y unos cascos de caballos en el amanecer del 2 de mayo, una banda de música o el estruendo de la pólvora y los alfanjes y escudos por nuestras calles. Parecía casi imposible dada la situación sanitaria de comienzos de año, pero afortunadamente hemos vuelto a vivir, y sobre todo a sentir, tantos momentos inolvidables que tienen nuestras Fiestas Patronales. Por eso tenemos que dar GRACIAS.

Después de lo vivido estos días, parece quedar muy lejos aquel  27 de marzo de 2020 en el que tuve que comparecer públicamente con la voz encogida para hacer saber al pueblo de Caravaca que las celebraciones quedaban oficialmente suspendidas debido a la pandemia que, por entonces, paralizaba el mundo.

Pero hemos vuelto, y lo hemos hecho con un brillo especial en la mirada y una alegría que ha inundado cada rincón de la ciudad. Hemos revivido el sueño en el que nos envolvemos los caravaqueños durante los cinco primero días de mayo, donde nos sentimos como seres de un mundo el que todos son bien acogidos, donde nos reencontramos con viejos amigos y donde, sencillamente, se puede llorar de alegría.

Nuestras fiestas nunca defraudan porque las vivismo con el corazón y con el alma, con lo más profundo de nuestro ser. Ni la meteorología, realmente adversa y que deslució algunos actos de estos días, pudo ensombrecer la alegría que sentimos al reencontrarnos con ellas.

Y es que Caravaca de la Cruz no se entiende sin sus fiestas, pues son la expresión artística y solemne de nuestra historia y tradiciones, las cuales representan el sentir y la devoción que, a través de los años, cada uno de los caravaqueños ha experimentado al participar en los ritos y actos que las conforman.

Por todo esto, no es arriesgado decir que las de 2022 han sido las fiestas más esperadas y con las que más ilusión ha vivido el pueblo de Caravaca durante las últimas décadas. Unas fiestas históricas marcadas por una lluvia que obligó a reorganizar algunos actos, pero que no pudo impedir que nuestra Sagrada y Vera Cruz, moros, cristianos y caballistas vuelvan a llenar las calles de fe, pasión, color, bailes y música. Han sido también las fiestas en las que por fin hemos visto en la calle a los Caballos del Vino como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Para mí ha sido todo un privilegio vivir estas primeras fiestas como alcalde de todos los caravaqueños. No resulta fácil resumir lo vivido durante estos días en los que las emociones están ‘a flor de piel’ y el corazón palpita intensamente. Me siento muy orgulloso de mi pueblo. No hay más alto honor que ser alcalde de Caravaca de la Cruz.

Mi agradecimiento a la Real e Ilustre Cofradía de la Stma. y Vera Cruz y a su Comisión de Festejos, así como a los bandos Moro, Cristiano y Caballos del Vino por la implicación y el imprescindible trabajo que han realizado para hacer posible estas fiestas.  A todos los cargos festeros, por engrandecerlas. Este agradecimiento se hace extensivo a todos los que esos días trabajan para que todo pueda desarrollarse con normalidad: Policía Local, Guardia Civil, voluntarios de Protección Civil, Cruz Roja, servicios de mantenimiento del Ayuntamiento, departamentos de Comunicación y Alcaldía, personal del servicio de Limpieza y a todas las demás personas y colectivos que han velado por el buen desarrollo de nuestras fiestas.

Y a todos aquellos que nos han honrado con su visita, gracias por ser partícipes y colaborar en llevar el nombre de Caravaca a todos los rincones de España y del mundo.

Los meses de planificación y coordinación, además de la ilusión, la voluntad y la energía positiva manifiesta de todos los festeros y caravaqueños, bajo el sol o bajo la lluvia, han permitido que Caravaca vuelva a palpitar con el corazón enamorado en las fiestas del reencuentro.

¡GRACIAS!