JAIME PARRA

El primer lugar donde acuden muchos ciudadanos preocupados por su salud es a la farmacia, a consultar a su farmacéutico de confianza, así ha sido siempre, y la crisis del coronavirus no ha cambiado este hecho, aunque sí ha obligado a los farmacéuticos a extremar las medidas de protección, ya que en España son cerca de 500 los farmacéuticos ingresados o en cuarentena.

Hablamos con Luis Sáez, propietario de la farmacia caravaqueña del mismo nombre.

¿Cómo vivisteis los primeros días desde que se decretó el Estado de Alarma?

Pues lo vivimos con preocupación, ya que las farmacias son los establecimientos sanitarios más próximos y accesibles a los pacientes, que por obligación teníamos que seguir abiertos y en contacto con personas que no desconocíamos si podrían estar  contagiadas o no.

Además, debido al confinamiento, ha cambiado la mecánica de trabajo respecto las las consultas médicas;  las dispensaciones se realizan prácticamente solo por vía electrónica y hemos tenido que hacer un esfuerzo por explicar a los pacientes el modo de actuar a partir de la declaración del estado de alarma.

¿Ha habido en algún momento o hay desabastecimiento de alguna medicina?

Los desabastecimientos son la tónica predominante en las farmacias desde hace tiempo y no han hecho más que incrementarse desde que se desató la pandemia del Covid-19. Respecto a productos sanitarios, como alcohol, geles hidroalcohólicos, guantes, mascarillas, termómetros e incluso a veces agua oxigenada, el desabastecimiento es casi total y empieza a normalizarse ahora para algunos productos, pero muy lentamente.

¿Estáis a favor de que se regulen los precios de guantes, mascarillas, gel…?

Estamos a favor de que haya claridad en la normativa que regula la dispensación de productos sanitarios que en estos momentos, son de extrema necesidad para la población. Nosotros hemos dispensado con cuentagotas mascarillas, guantes y geles y en algunos casos, hemos renunciado a tenerlos porque considerábamos abusivos los precios y las cantidades que teníamos que comprar. Además, en algunos casos, hemos tenido que venderlos casi al costo, porque de haber aplicado el margen habitual, nos habría hecho sonrojar en el mostrador ante el cliente.

Lo que no sé es si la regulación de precios puede ser efectiva, pues es sabido que la mayor parte de estos productos vienen de fuera de España (China) y quien los adquiere, está obligado a hacerlo en unas cantidades y unos precios fijos y además, pagarlos por adelantado. ¿Habríamos de venderlos más baratos de lo que los compramos? ¿Los adquirirá el gobierno y luego seremos nosotros quienes los vendamos a un precio indicado? La verdad es que en este momento hay bastantes dudas en incógnitas sobre todo ello.

¿Qué medidas de protección habéis tomado?

Desde limitar la entrada de pacientes en el interior de la farmacia,  pasando por mantener las puertas continuamente abiertas, para facilitar la ventilación del local, al uso de guantes, mascarillas, pantallas de metacrilato en el mostrador y desinfección casi continua del mostrador y todos aquellos elementos que están siendo utilizados por el personal de la farmacia a la hora de trabajar.

¿En general, cómo está siendo el comportamiento de los clientes de la farmacia?

En general, modélico; todo el mundo entiende la situación que estamos viviendo, las limitaciones en cuanto a consultas médicas y el modo de atender a los pacientes que nos vemos obligados a practicar.  Tal vez el único pero que se podría poner es que detectamos que determinados pacientes (algunos de ellos, de grupos claramente de riesgo), vienen con excesiva frecuencia a la farmacia y a pesar de nuestros consejos, no parecen entender bien la necesidad de limitar las salidas de casa y las visitas a la farmacia a lo imprescindible, pero son siempre excepciones que tratamos de manejar para que modifiquen el hábito.