José Antonio Melgares Guerrero

También durante el ecuador del siglo que se nos fue, la Administración del Estado propició la construcción de viviendas sociales a través de a Organización Sindical y concretamente de la denominada entonces Obra Sindical del Hogardependiente a la sazón del Ministerio de la Vivienda. Lo que con el tiempo acabaron denominándose Viviendas de Protección Oficial (las conocidas VPO) tuvo, pues, su precedente en el tiempo, en lo que durante muchos años, y popularmente, se denominaron, en la mayor parte de los pueblos y ciudades de España LAS CASAS BARATAS.

Mari Cruz y Carlos en las Casas Baratas

Mari Cruz y Carlos en las Casas Baratas

En Caravaca se constituyó en 1946, bajo el patrocinio del Estado y siendo alcalde Antonio Guerrero Martínez, una comunidad sindical con el nombre de Grupo Vera Cruz, que adquirió un terreno de 5.400 metros cuadrados aproximadamente en el primer tramo del Camino del Huerto, a los propietarios Miguel Ángel Martínez-Iglesias, Joaquín Godínez (que a la sazón era cajero del Ayuntamiento) y Victoriano Álvarez. Los trabajos de construcción se prolongaron durante cuatro años, haciéndose ésta en tres bloques paralelos orientados al sur, estando el primero frente al Río de Las Fuentes. El proyecto arquitectónico lo llevó a cabo la propia Obra Sindical del Hogarcitada, cuyo arquitecto desconocemos, y la obra fue adjudicada al constructor Ayuso, de Murcia, quien a su vez subcontrató el trabajo con el caravaqueño Juan Pedro Rabadán Sandoval (popular y cariñosamente conocido como El Imposible), quien llevó a cabo sólo parte de la obra.

Los trabajos de construcción se prolongaron hasta 1950, ya durante la alcaldía de Manuel Hervás Martínez, entregándose las llaves e inaugurándose el complejo urbano el 18 de julio de aquel año.

En Las Casas Baratas hubo viviendas tipo A, B y C, siendo aquellas las de la primera fila, con fachada al Camino del Huerto, y éstas las de la segunda y tercera. En la primera fila, las viviendas tipo A tuvieron desde el primer momento planta baja y piso, y los primeros propietarios fueron (en dirección a Las Fuentes), las familias de Dª. Elvira García Miranda (viuda de D. Guillermo Reinlein, oficial español en la denominada División Azul), Alfonso López Carrasco El Caillo, el profesor y pintor Blas Rosique Gaya, Jesús Martínez Romero, Carmen Teruel, Roberto Torres, Pedro Guerrero Rodríguez, Salvador Medina García, José López Abad, Vicente Laborda Hernández, Ángel Sánchez Reinón y José Romera, cuyo bar fue todo un referente local durante muchos años, siendo muy concurrido sobre todo durante las noches del verano en que era habitual degustar, en el espacio del camino del Huerto que lo encaraba, a manera de terraza, entre otras cosas ricas patatas con ajo y sangría.

En nuestros días nos parecería irrisorio e irreal el precio que los primeros pobladores de las Casas Baratas pagaron por cada una de ellas, sobre todo si lo comparamos con los precios actuales: 47.171´24 pts (las de tipo A), en cómodos plazos de alrededor de 300 pts mensuales, con una hipoteca a cincuenta años. Las de tipo B y C fueron más económicas aún. Aquellas, las de tipo A, tenían y tienen una superficie de 140´10 metros cuadrados, distribuidos en dos plantas, patio trasero y 26 metros cuadrados de terraza jardín, como aún se puede apreciar.

El que el Grupo Vera Cruz, que ostentosamente exhibió al inicio del mismo durante muchos años un gran cartel con el anagrama del Yugo y las Flechas y la leyenda identificativa de ser un Grupo Sindical del Hogar, se edificara en lo que entonces se consideraba un espacio muy lejano del centro urbano, sin asfalto en las calles, pavimento adecuado y apenas iluminación (que casi todo ello llegó muchos años después, de la mano del alcalde Pedro García-Esteller Guerrero), motivo que aquella oferta no se considerase como una ganga y no se diera tortas la gentepor hacerse con una de las Casas Baratas. Todavía, entre los primitivos pobladores que aún habitan aquellas, todas ellas muy rehabilitadas, es frecuente la frase: «Vamos al pueblo», para comunicar el desplazamiento a zona céntrica urbana.

Aunque inicialmente hubo un reglamento que impedía beneficiarse económicamente a los primeros dueños con la reventa, el paso de los años se encargó de dulcificarlo hasta su extinción, y lejos de exigirse un perfil político determinado para la adjudicación de las casas, como cabría pensar en el tiempo de su construcción, no fue así.

La edificación de las Casas Baratas no fue una realidad exclusivamente en Caravaca, como se ha dicho, sino que fueron muchos los lugares que en la geografía hispana tuvieron un barrio más o menos amplio con ese nombre, gracias casi siempre a la existencia en Sindicatos de alguna persona influyente, como en nuestro caso fue el conocido Alfonso el de Teléfonos.

Las Casas Baratas fueron durante muchos años un referente local en el Camino del Huerto, en cualquier estación climática del año, muy cerca del complejo de Las Delicias(al que en otra ocasión me referiré). Durante el verano, sus moradores salían (y aún lo hacen) a tomar el fresco del atardecer en la terraza, donde reciben el saludo y la conversación de los múltiples clientes del lugar, que en invierno también acudimos a tomar el sol de la tarde festiva. Con el tiempo, a continuación de las mismas se edificó el chalet de Desiderio Piqueras, y años después la clínica del Dr. Bernal (que nació con el nombre de La Maternidad), donde terminaba la zona habitada e iluminada, hasta que la fiebre constructora de nuestros últimos años plantó ladrillos en el lugar, que dieron como resultado las discretas edificaciones que hoy existen.

Las Casas Baratas fue un barrio con personalidad propia, cuyos vecinos formaban una familia y en cuyo marco urbano nació la primera célula festera mora que dio como resultado la reconversión de las Fiestas de la Cruz en 1959: los Abul Khatar.