JENNIFER FUENTES

Cada año desde 2015 la Semana de la Carta Manuscrita (que se celebra durante la semana del 17 al 23 de abril) ha unido, a través de las cartas y del español, a miles de personas de todo el mundo. Esta iniciativa, que nació de la mano de Yolanda Ruano, filóloga y profesora de secundaria, a la que terminaría uniéndome yo más tarde, consistía en revitalizar la tradicional práctica del carteo y las cartas escritas a mano.  

Para ello, poníamos en contacto a gente de todo el mundo, pero sobre todo a profesores y alumnos cuya lengua materna era el español con estudiantes de nuestra lengua. En la pasada edición, casi 10.000 cartas recorrieron el mundo de un continente a otro. La V Semana, que se iba a celebrar este año, contaba ya con más de 7.000 emparejamientos y aún no nos encontrábamos en la recta final. Tuvimos entonces que cancelarla porque  no podíamos poner en riesgo a tantas personas.

 No obstante, nos dimos cuenta de que aún podíamos hacer algo y ayudar en la medida de nuestras posibilidades a los afectados por este virus. Los pacientes hospitalizados ―y ahora también las residencias― están, en muchos casos, aislados e incomunicados y las cartas parecen la mejor solución para ello. Por tanto, empezamos a escribir y a pedir cartas a todos los profesores que se habían inscrito con sus alumnos, así como a cualquier persona que quisiera participar haciendo un llamamiento desde nuestras redes sociales. De eso hace ya una semana y en estos momentos enviamos tres remesas diarias de cartas que llegan a más de 50 hospitales, consiguiendo direcciones nuevas cada día.

 Las nuevas cartas, aunque muchas están escritas a mano, ya no las recibimos en papel sino que nos las mandan directamente a nuestro correo electrónico, así evitamos posibles contagios y el envío es más rápido y eficaz. Los niños y adolescentes adjuntan también dibujos o poemas junto a sus cartas. Decenas de profesores de colegios, institutos e incluso universidades como la Universidad de Murcia (UM) o la Universidad de Sevilla (US) han difundido la actividad entre su alumnado y están participando masivamente. También personas anónimas de países como Italia, Francia, EEUU, México o Portugal. Además, en muchos casos ya no son solo cartas, son también poemas, cuentos, audiocartas y hay incluso quien interpreta canciones con sus instrumentos. En algunos casos también añaden fotos de la naturaleza que se ve tras la ventana de quien escribe para que los destinatarios puedan ver lugares hermosos llenos de naturaleza y evadirse por un rato. Tras cada remesa los enfermeros y médicos nos responden y nos comentan lo mucho que han ayudado esas cartas, esos dibujos, esas poesías y esos audios.

 Por ello, desde aquí os animamos a participar también enviándonos vuestras cartas anónimas a semanadelacartamanuscrita@gmail.com. No solo aportamos nuestro granito de arena para ayudar a otros sino que, probablemente, también nos ayudará el hecho de escribir. Y es que la escritura ha sido siempre una manera de comprender lo que nos rodea y de entendernos a nosotros mismos, sobre todo en estos tiempos difíciles.