COPLA IS NOT DEAD

Mari Francis Sáez Escámez/Pianista

La copla, al ser un género que emana del pueblo, se hace eco de la incuestionable lacra que sufre la mujer aludiendo a diversas situaciones en las cuales se ejerce una violencia directa y/o indirecta hacia ella. Además, nos sirve como referencia porque de aquellos polvos estos lodos.

Isabel Pantoja y Miguel Poveda

En esta ocasión analizaremos “La Ruiseñora” del trío León, Quintero y Quiroga, que narra la historia de una cantaora que actuaba en la taberna ‘Tres de espadas’: “entre guitarras y anís de moras, ¡cómo cantaba de madrugada por soleares la Ruiseñora!”

Sin embargo, un día apareció su novio: “se acabó lo que se daba – le dijo Paco Olivares- y la llevó hasta el altar. Y ella, que lo camelaba, se puso blanca de azahares y nunca volvió a cantar.” Siendo el azahar símbolo de pureza y fidelidad se casaron, con la condición sine qua non de que ésta no volviera a su oficio amparándose en el mito de que el amor todo lo puede, por amor todo. No obstante, no todas las hojas del azahar llegan a ser naranjas.

Más allá de la connotación que tenía, o que incluso tiene, el hecho de ser artista, ¿cuántas mujeres han renunciado a prosperar laboralmente simplemente porque de manera consuetudinaria a éstas les corresponden las labores domésticas y de los cuidados? A todos nosotros se nos vienen a la cabeza mujeres de nuestro entorno que por el simple hecho de no haber tenido independencia económica se han convertido en subordinadas de sus maridos. Lo peor es que actualmente, según el INE, las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de las responsabilidades familiares y domésticas.

Todo esto se traduce en violencia estructural: si no hay independencia económica no hay libertad, si es la mujer la que tiene que renunciar a su trabajo y con ello claudicar a una promoción laboral por costumbre, no hay libertad.

Antes de cumplir un año de casados, Paco comienza a ausentarse del lecho conyugal: “Empezó a volver de día y a beber sin ton ni son (…) Y la flamenca repetía (…): tengo un nío de pena y celos en la garganta, que hasta el corazón me llora (…) Al ‘Tres de espadas’ corrió celosa con la carita despavoría y vio a su Paco que con la Rosa en una mesa se divertía.” Lejos de alimentar el mito machista de la rivalidad entre mujeres, la Ruiseñora se empodera y declama subida al tablado contra las voces de presidio: “¡aquí está la Ruiseñora pa’ lo que gusten mandar! ¡Lo de ese y yo se ha acabao’! ¡Vuelvo a ser la cantaora! ¡Conque vamos a cantar!”

Lamentablemente, la historia no acaba aquí. Sucede lo que, por desgracia, parece que nos hemos acostumbrado a escuchar de manera casi diaria en los telediarios, y que si se tratara de otro tipo de asesinatos, habría un verdadero pacto de estado.

Paco le dice: “¡pues se va a cumplir tu suerte!” y tras esto: “al relámpago de un tiro el café se iluminó; ella vio llegar la muerte y, en el último suspiro, de este modo le cantó: ¡Dios te ampare, Ruiseñora! Campanas doblen por el silencio de tu garganta; recen por su cantaora las seguiriyas, las soleares y las tarantas. De un soplo me has apagao’ la lámpara de la vida.”

Los feminicidios son la cima de la pirámide de la violencia machista y en la base de ésta tenemos toda una retahíla de micromachismos que con la herramienta de la educación tenemos que reconocer y así empezar una deconstrucción del sistema patriarcal en el que vivimos para que las mujeres podamos alcanzar la igualdad a todos los efectos.

Como conclusión, también hemos de reflexionar sobre el género de la copla ya que al haber estado instrumentalizado por el régimen franquista se ha visto tildado de ser afín a la dictadura y, no obstante, en ella encontramos a mujeres que se rebelan contra sus opresores y contra el sistema como es el caso de la Ruiseñora pero también de Lola Puñalesy la protagonista de “Mañana sale”. Pues como dice el mayor y más influyente poeta de coplas Rafael de León: “naturalmente no me queda más remedio que serlo [feminista], me prohibían las letras con la censura”.