José Antonio Melgares Guerrero

Cronista Oficial de la región de Murcia.

Del tema a que se refiere el título de este texto se ocupó el historiador Diego Marín Ruiz de Assín en 1996, en edición coordinada por el también historiador y Cronista Oficial de Mula Juan González Castaño, con el título “La prensa  local en la región de Murcia (1706-1939)”, publicada por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia.

La Luz

Dice el autor referido que “no fue la Comarca del Noroeste Murciano una de las pioneras en la edición de prensa periódica. Su natural aislamiento a causa de la distancia a la capital provincial, y el mal estado de sus vías de comunicación, pudieron ser una de las causas que lo motivaron”.

La primera publicación de esta naturaleza fue “El Argos”, que nació en 1877 en Caravaca con periodicidad semanal, siendo sus primeros números impresos en Murcia, a pesar de que había imprenta en la ciudad desde 1840. El semanario en cuestión, y su colega “La Luz” a partir de 1881 con la misma periodicidad semanal “no fueron sino un divertimento entre las clases pudientes, en donde cada cual vertía sus conocimientos en las distintas ramas del saber: creaciones literarias en prosa y verso, y algún que otro intento de noticias de cierto interés, pero de cierto interés para unos pocos, que se encontraban inmiscuidos en todos los movimientos socioculturales de la población”. Las secciones que mayor interés despertaban en el interés del lector, eran las relacionadas con el acontecer social: natalicios, primeras comuniones, peticiones de mano, bodas, (con inclusión a veces de la relación de los regalos recibidos por la nueva pareja), viajes de novios, defunciones, llegadas y estancias de forasteros, ausencia de ciudadanos por razones comerciales, de negocios,  baños salutíferos o estudios. Enfermedad y recuperación de la salud de personas conocidas. Calificaciones obtenidas por estudiantes  que cursaban sus carreras en Murcia u otras universidades más lejanas…

El Argos

También despertaban el natural interés de los lectores los “sucesos” como muertes repentinas, homicidios, robos y otros de esta naturaleza, que constituían la comidilla de la sociedad local en la que nunca, o casi nunca ocurría nada importante.

“La Luz”, en 1885 cambió su cabecera, aunque no su contenido, convirtiéndose en “La Luz de Caravaca”, y después en “La Luz de la Comarca”, con breves crónicas de corresponsales de los pueblos de alrededor, quienes unas veces firmaban con su nombre, otras con iniciales y las más con seudónimos.

En 1901 nació en Caravaca, como órgano del partido conservador “El Siglo Nuevo”, mientras que “La Luz de la Comarca” conservó su carácter liberal. Uno y otro siguieron publicándose hasta entrados los años veinte siguientes, en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera.

Con la llegada del S. XX surgen “El Progreso” en Moratalla. “El Defensor” en Calasparra. Y “Cehegín”, en la localidad vecina; todas ellas con marcado carácter patriotero.

Entre 1911 y 1925 aparecen “como esporádicas luces” en la comarca “El Defensor”, “Cehegín, la Voz del Pueblo”, “El Lápiz Rojo”, “Don Pío”, “El Ideal”, “La Idea”, “El Heraldo de Caravaca”, “El Rayo”, “El Hacha”, “Caravaca”, “Nueva Era”; “Justicia”, “La Afición”, “Industrias”, “Alma Joven”, “Cehegín Ilustrado”, “El Sol”, y “El Baluarte”, entre otros, en los diversos pueblos.

Como he dicho, a la llegada de Primo de Rivera, las continuas censuras dieron al traste con los últimos supervivientes: “El Siglo Nuevo” y “La Luz de la Comarca”, a partir de 1923. Durante un largo período de tiempo, en la II República y el gobierno del General Franco, se hizo el silencio informativo local, suplido por los corresponsales de los periódicos regionales: “La Verdad” desde 1903 y “Línea” entre 1939 y 1983. “El Diario de Murcia” entre 1981 y 1982. “Diario 16. Murcia” entre 1990 y 1998, y “El Faro” (el único con edición semanal propia en Caravaca, bajo la dirección de Ángel Navarro de Gea), entre 2002 y 2007.

La llegada de “El Noroeste” al municipio de Caravaca en 1997, primero con periodicidad quincenal y más tarde semanal, extendiéndose a la comarca primero y a la vecina del Río Mula después, ha puestos a las tierras y gentes de cobertura en el mapa de la comunicación regional, en un intento paulatino de conocimiento y confraternidad entre sus habitantes, y una voz común en la defensa de nuestros propios intereses.