CONSA MARTÍNEZ /Diputada socialista en la Asamblea Regional

Es necesaria, la Ley estatal de vivienda es absolutamente necesaria. Tan necesaria como es la empatía en las personas, mucho más en quienes tienen la labor de gobernar.

Me cuesta trabajo entender la facilidad con la que algunos políticos se desentienden de los problemas de los ciudadanos o de la destrucción de su entorno natural, en suma, con la facilidad que ignoran la realidad que les rodea.

La vivienda se ha convertido en uno de los mayores quebraderos de cabeza para millones de familias y jóvenes a los que les supone una autentica angustia acceder a ella o conservarla, debido a su situación económica. Los precios desorbitados del mercado inmobiliario, tanto de alquiler como de compra, unido a la precariedad laboral que sufren los jóvenes, especialmente en la Región de Murcia, donde tenemos los salarios más bajos de todo el país y una de las mayores tasas de temporalidad en el empleo, son dos de los factores que impiden que este colectivo pueda dar el paso hacia su emancipación. No podemos olvidar que hace décadas que dejó de construirse en nuestra Comunidad Autónoma vivienda de protección pública con precios tasados, lo que ha agravado todavía más esta situación.

Ante este panorama, sería una irresponsabilidad difícil de digerir que los poderes públicos, obligados por la Constitución Española en su artículo 47 a promover las condiciones y a establecer normas para hacer efectivo el derecho fundamental de todos los españoles a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, no lo hicieran, que miraran hacia otro lado, obviando con ello, no solo el mandato constitucional, sino también los problemas más acuciantes de la sociedad que ha confiado en ellos.

El Gobierno de España ha actuado, está cumpliendo con su obligación  para que el derecho a la vivienda digna no sea un privilegio, sino lo que es, un derecho fundamental de los españoles, de “ todos y todas”, no de unos pocos. Quienes no pueden ejercer sus derechos fundamentales no pueden ser libres. No creo que nadie pueda dudar que la vivienda dignifica a las personas, como tampoco es cuestionable que esta ley ponga en peligro la propiedad privada.

El malintencionado discurso del miedo por parte de la derecha, busca una vez más, generar alarma entre la población extendiendo la idea de la propiedad privada no está garantizada. Un auténtico disparate. Este derecho está protegido por la Constitución y por las leyes que lo desarrollan.

La Ley de vivienda es una oportunidad para mejorar la vida de muchísimas personas, especialmente de los jóvenes y de las familias con menos recursos. Regular los precios del alquiler en las zonas tensionadas, fomentar las promociones de vivienda protegida destinando un porcentaje a alquiler social y asequible, y tomar medidas encaminadas a poner vivienda vacía en el mercado, retenida hasta el momento por grandes tenedores de vivienda dedicados a la especulación inmobiliaria, son medidas justas. Muy justas diría yo.

El Gobierno la Comunidad Autónoma de Murcia, con su presidente, López Miras, ofuscado en la confrontación permanente, oponiéndose por sistema a cualquier cosa que haga el Gobierno Central, obsesionado por salir pegado en la foto a Pablo Casado, demuestra una vez más, una irresponsabilidad de alcance insuperable.  Anuncia, sin ningún tipo de escrúpulo ni prudencia, incluso sin haber leído el texto de la ley, que no piensa cumplirla. Afirma que en la Región de Murcia esta norma del Estado no se va a aplicar.

López Miras, de una manera irresponsable, sigue reproduciendo, como un papagayo servil de Teodoro García, los eslóganes que les dicta la dirección de su partido y poniendo excusas ridículas para no hacer su trabajo, mostrando su incapacidad de analizar y valorar los beneficios que les pueda aportar a los jóvenes y a la ciudadanía de la Región las medidas previstas en esta ley.

Espero que la amenaza de insumisión anunciada por el presidente de nuestra Comunidad Autónoma se quede en palabras propias de un titular de prensa. De otro modo, no creo que quienes se vean perjudicados por su decisión se lo vayan a perdonar.