Juan Fernández del Toro

Los años postreros del siglo XIX trajeron a Mula una cierta bonanza económica en contraste con la primera mitad de siglo. En esta época llegan a la ciudad, aunque con retraso, grandes avances como la electricidad, el telégrafo o la imprenta. El desarrollo económico y tecnológico trae de la mano el progreso cultural y social tan característico de la época.

Se fundan los primeros periódicos, permitiendo plasmar en sus páginas las inquietudes intelectuales de algunos jóvenes muleños, y surgen las sociedades culturales, como el Circulo Liberal o el Casino. La clase obrera funda sus sociedades, caso tal es La Unión de Hermanos Obreros de San Juan o La Unión y el Trabajo. También los ricos propietarios se unen en asociaciones como el Heredamiento de Aguas, la Cámara Agrícola o Comunidad de Labradores.

Por fin, surge la inquietud cultural en los muleños casi como una necesidad vital, pese a que hasta entonces la cultura en Mula casi había brillado por su ausencia. Esto se traduce en la fundación de la Banda de Música Municipal; las continuas funciones teatrales, con grupos de teatro amateur propios de la ciudad y compañías llegadas de otros lugares, en edificios levantados exprofeso, o la proyección de cine ya en 1898.

Inmerso en esta vorágine de progreso y modernidad llega el siglo XX. Los nuevos tiempos, con los cambios políticos y sociales acaecidos, traían mejores oportunidades para los muleños que no pertenecían a la oligarquía local. Surgen comercios y fábricas que dan trabajo estable a los obreros y que permiten adquirir una buena posición social a sus fundadores, muchos de ellos de origen humilde. En este contexto aparece la Fábrica de Aguardiente y Licores de Juan Susarte.

El día 6 de junio del año 1877, Dolores Martínez Ragué dio a luz a un niño al que se bautizó al día siguiente con el nombre de Juan Norberto Domingo, en la iglesia parroquial de Santo Domingo de Guzmán de Mula. El padre del niño, Felipe Susarte Soriano, tenía por profesión la de albañil. El escaso poder adquisitivo de la familia impidió que Juan se librara de marchar a ultramar a hacer la guerra, concretamente a Cuba. Nuestro protagonista regreso a su pueblo natal con vida, suerte que no corrieron muchos otros españoles que defendieron a la patria con sus vida, aunque finalmente fuera en vano pues nada pudo impedir la independencia de Cuba en 1898.

De vuelta a Mula, es posible que Juan Susarte trabajase como ayudante de albañilería, pues era el ámbito en que se movía su padre. No obstante, no fueron muchos los años que se mantuvo en esa o cualquiera que fuera su profesión, pues en 1902 funda su propio negocio: la Fábrica de Aguardientes y Licores Juan Susarte.

A fin de instalar su taller adquiere el edificio sito en la esquina entre las calles Cucharadas y Jardín, donde hoy se encuentra el pub La Esquina. En los bajos del mismo monta su pequeña fábrica y tienda para la venta de sus productos, que eran de lo más variado. Pero no solo allí vendía sus bebidas, también las repartía a bares y tabernas e incluso las llevaba hasta otras poblaciones: Pliego, Bullas, Albudeite, Campos del Río y, por supuesto, las pedanías de Mula.

Pronto contrae matrimonio con su prima Encarnación Susarte e instalan su domicilio familiar en el mismo edificio donde había montado el taller. La planta baja quedo para el negocio, mientras que el resto del edificio era vivienda. Fruto del matrimonio nacieron tres hijos: Juan, Dolores y José.

La buena acogida de sus bebidas hace que el negocio crezca rápidamente y necesite contratar empleados para la fabricación y reparto, así como ampliar las dependencias. Para ello, adquiere unos terrenos a las afueras de la ciudad, donde actualmente se encuentran la carretera de Pliego y la calle Cartagena. Allí construirá una fábrica donde se dedicarán a la elaboración de los productos, mientras que el antiguo taller quedó más como tienda que como fábrica. Así las cosas, la empresa adquirió una notable entidad y su propietario una respetable posición social y económica en Mula. Tanto así, que se convertirá en un propietario más de los existentes en la ciudad, pues adquiere tierras que cuidarán sus hacendados, como cuidarán de las labores de su hogar sus sirvientas.

Como antes decíamos, los productos fabricados por la empresa de Juan Susarte eran de lo más variado: gaseosas, vinos, cremas de toda clase de sabores (menta, rosa, limón, mandarina, curaçao, marrasquino, etc), vermut, coñac, licores, absenta suizo (plátano, frambuesa, piña, naranja, etc), escarchados y su famoso anís del Niño, entre otros.

Y así fue como, de la nada, Juan Susarte levanto una empresa que consiguió consolidar como una de las más importantes de la localidad de Mula y que dirigió con maestría durante cuarenta y ocho años, hasta que falleciera en agosto de 1950, a los setenta y tres años.