JAIME PARRA

La versión más loca y divertida del cuento de siempre de Charles Perrault < Caperucita Roja > llega a Calasparra el domingo 21 de julio a las 21:30 horas dentro de la programación estival. La entrada es gratuita.

Se trata de la última producción de La Murga, que cuenta en el reparto con Pedro Alejandro Villalba y Raquel Torres, la banda sonora de Miguel Ángel Marín, la dirección técnica de Jesús Martínez y el guión y dirección es de Alfredo Ávila, con quien hablamos.

¿En qué se diferencia su versión del clásico de Perraul?

Estamos acostumbrados a dos versiones de Caperucita, la del cuento tradicional, la de siempre de Charles Perrault y otra más contemporánea tratando de trastocar los roles de los personajes, que el lobo sea bueno, que Caperucita será rockera…

En nuestra propuesta son dos cuentacuentos que coinciden en un teatro y entre los, dos actor y actriz, deben contar el cuento e interpretar a todos los personajes. Cuando le enseñé el guión a los actores me preguntaron “si es que estaba loco”, y eso es lo que yo pretendía: una visión alocada de la historia.

Ha escrito por tanto una versión para lucimiento de sus actores.

Sí, es un trabajo de actor, con muchos cambios de vestuario, de decorados… Un espectáculo trepidante en el que diría que pierden varios kilos por la intensidad que conlleva.

Una obra complicada técnica y artísticamente que resuelven muy bien a tenor de las críticas que estamos teniendo en nuestra gira nacional, lo que demuestra que el público conecta con propuestas más atrevidas y arriesgadas.

¿Responde de forma también positiva el público adulto?

No podemos hacer teatro solo para niños, porque los niños no van al teatro solos. Prefiero hablar de público familiar, ya que una marca de nuestra compañía son los guiños al espectador adulto; indudablemente va dirigida a los niños pero hemos conseguido que el adulto la disfrute igual que ellos.

No van a salir de la función defraudados los espectadores que acudan a Calasparra.

Tenemos la garantía de que llevamos muchas representaciones y ha funcionado genial en todos los teatros donde la hemos llevado.

Es una obra con música sin ser un musical, una caperucita diferente pero cuya esencia es reconocible por todos, desde el principio te engancha para no soltarte con esos dos cuentacuentos estrambóticos.

¿Tienen alguna otra obra en marcha además de su Caperucita?

En la nevera guardamos nuestro musical, la Ratita Presumida, y en noviembre estrenamos una obra para adultos, sobre la última noche con vida de Edgar Allan Poe, una obra de terror sicológico, algo que en el teatro resulta atrevida y arriesgada.

Trabajo no les falta, ¿en que situación se encuentra el teatro en la región?

Miramos el futuro con cierta esperanza porque se va a recuperar el Circuito de Artes Escénicas, el Plan Escena no era tan ambicioso, el Circuito permite vincular espacios con programadores y compañías. Por otro lado se han reanudado las ayudas a la producción.

Han sido años muy duros, y lo siguen siendo, pero se vislumbra una luz. Sin embargo, con más o menos ayuda, a las compañías de Murcia no nos falta el trabajo ni en España ni fuera, algo bueno estaremos haciendo.

Ustedes forman la compañía más veterana de la región, ¿el pasar de funciones para adultos a otras familiares ha sido una forma de supervivencia?

Nosotros tenemos que atraer espectadores al teatro, si son espectadores de niños, serán espectadores el día de mañana, porque el teatro engancha.