JOSÉ ANTONIO MELGARES GUERRERO/CRONISTA OFICIAL DE LA REGIÓN DE MURCIA

Cuando en el año 20014 escribí, en colaboración con José Javier López Álvarez, el libro titulado“La Banda de Música de Caravaca. Introducción a su historia”, desconocía el acontecimiento social y cultural que en la primavera de 1919 (hace ahora un siglo), supuso la presentación apoteósica de nuestra Agrupación Musical en la capital de la Región, de la que hoy doy cuenta. Sirva esta aportación histórica como ampliación a aquel estudio, publicado hace ahora 15 años.

La presencia en Caravaca de Luís Díez Guerao de Revenga a partir de 1918 procedente de Murcia, dinamizó la vida social y cultural de la ciudad, siendo su amistad personal con el director del diario regional “El Liberal” (Pedro Jara Carrillo), el altavoz para que en el resto de la entonces provincia se conociera lo que sucedía en Caravaca, cuales eran sus proyectos y cuales sus reivindicaciones. Luís Diez había sido diputado de un partido político de corte agrario y liberal, con implantación en toda la Región. Su buena relación con las primeras autoridades de la capital propiciaron la invitación de aquellas a la entonces “Banda de Música de la Santísima Cruz” para que interviniera en las Fiestas de Primavera de aquel año, a lo que accedió la Banda, cosechando un triunfo sin precedentes en su larga historia, nunca repetido después. El inicial proyecto de llevar desde Caravaca una carroza al festejo del “Entierro de la Sardina”, desde la que se repartirían cruces y otros obsequios de aquí, no cuajó, pero sí la presencia de nuestra Banda de Música en otro de los festejos señeros de esas fiestas: la “Batalla de Flores”.

Tras los preparativos y ensayos pertinentes, la Banda partió para la capital en tren, desde la estación de Calasparra, llegando a Murcia el 18 de abril, a las 11´30 de la noche, y siendo recibida en la estación del Carmen por inmenso gentío que llenaba los andenes, al frente del cual estaba el alcalde el periodista Hernán de la Cruz García Muñoz (a punto de dimitir), acompañado del juez de Caravaca Luís Bernardo Fernández y Luís Díez Guerao de Revenga.

Hechas las oportunas presentaciones la Banda se dirigió hasta el centro de la ciudad interpretando “hermosos pasodobles”. A pesar de lo avanzado de la hora, las gentes ovacionaron a nuestra agrupación musical en las calles y desde los balcones de los edificios del recorrido. A la Banda le precedía su estandarte-insignia, y el director, el maestro Raimundo Rodríguez. A las doce de la noche la comitiva musical llegó al Casino (en la C. Trapería), donde la directiva de la Sociedad  saludó al director, y los allí presentes ovacionaron el detalle. Desde este lugar, los integrantes de la Banda se dirigieron al muy cercano Teatro Romea, en cuya planta superior se alojaron los músicos.

Al día siguiente 19, la Banda visitó el Ayuntamiento, donde los músicos, su director y sus acompañantes fueron recibidos por el primer teniente de alcalde Sr. Salvat Rodríguez, ofreciéndose una recepción en la Casa Consistorial, a la que asistieron también otros concejales y periodistas. Los de Caravaca interpretaron “hermosas piezas musicales”. También visitó la Banda el Gobierno Civil y el Gobierno Militar, donde fue recibida por el gobernador general Ortega. Por la tarde hubo visita al Casino y “Tiro Nacional, recreando a los presentes con obras selectas que presenciaron muchas señoras asomadas a los balcones de sus casas en la C. Trapería”. Posteriormente visitaron el domicilio de D. Emilio Diez de Revenga y Vicente, a la sazón Director General de Registros y del Notariado, y finalmente participaron en la Batalla de Flores “paseando la pista con un magnífico pasodoble que despertó el aplauso de los concurrentes”. La intensa jornada capitalina concluyó con un concierto en la Glorieta “muy aplaudido por el inmenso gentío”, cómodamente dispuesto junto al río Segura.

La jornada siguiente se invirtió en el regreso, lo que volvió a hacer la Banda en el tren de Madrid que le condujo hasta la estación de Calasparra; desde donde vehículos tirados por caballerías condujeron a los músicos hasta Caravaca. Aquí les aguardaba un caluroso recibimiento por parte de la población, que había seguido muy de cerca los éxitos cosechados en la capital.

“A las afueras de la ciudad (no sabemos el lugar exacto), salió un inmenso gentío a recibirla, encabezado por las autoridades locales”. La Banda recorrió las calles de la ciudad recibiendo los aplausos de la gente, que se deshacía en elogios hacia los promotores del acontecimiento social y cultural; y que no fueron otros que los ya mencionados Juez de Instrucción D. Luís Bernardo Fernández y D. Luís Díez Guerao de Revenga.

El diario “El Liberal, a través de su corresponsal en Caravaca fue dando cuenta en los días siguientes, del regreso a la ciudad de los señores que habían acompañado a la Banda a Murcia, y que habían aprovechado para disfrutar de las Fiestas de Primavera capitalinas de aquel año 1919. Entre aquellos, todos pertenecientes a la “jet-set” local: el jurisconsulto D. Antonio López y García-Melgares, los abogados D. Cristóbal Rodríguez y D. Rosendo Guerrero, los médicos D. Mariano López Salazar y D. Alfonso López; D. Gabriel Alcayde, D. José Elbal, D. Cosme Gómez Marín, D. Pascual Rosa, D. Luís Leante, D. Juan Guerrero, D. Francisco Rodríguez, D. José Fuentes, D. Pedro Medina, “y cien más cuyos nombres sentimos no recordar” (dice el corresponsal.

Sin duda alguna, en la ciudad no se habló de otra cosa durante mucho tiempo. Fueron muchas las experiencias y vivencias tenidas por los músicos caravaqueños y sus acompañantes entre la sociedad capitalina, que demostró su agradecimiento con adhesión, seguimiento y encendido apoyo. Todo ello tuvo su repercusión en la prensa regional, que llevó la experiencia musical caravaqueña a todos y cada uno de los lugares de la entonces provincia y hoy Región de Murcia.