JOSÉ CARLOS “PIPA” GOZALBES/pipagozalbes.blogspot.com.es/
Desgraciadamente sigue existiendo, en la mayoría de entrenadores de fútbol base, una mentalidad extremadamente competitiva. El resultado es lo más importante, por encima del aspecto primordial, que debería ser el formativo. Hablo de categorías como benjamínPresión o alevín, en donde la victoria se premia por encima del perfeccionamiento técnico o táctico del niño.

Lo peor de todo es que se genera una absurda presión para el pequeño futbolista, que termina por ver en la derrota un fracaso sobredimensionado. Hay que terminar con este atropello, que perjudica el progreso y la formación de los pequeños, única y exclusivamente por el alter ego de sus entrenadores o monitores.

Algunos padres juegan un papel importantísimo en esta degradación, primero por su consentimiento y después por su lamentable show de gritos, protestas y comentarios negativos, antes, durante y después de los partidos. Los flashes de la cámara antes de comenzar ya incomodan a muchos niños, a los que quizás nadie les haya preguntado si quieren ser fotografiados. No importa, «¡tu ponte y sonríe!».

Muchos de nosotros crecimos con grandes formadores. En mi caso siempre destaco la figura de Jorge Bera, un educador por encima de todas las cosas, que no vivía el fútbol como una competición, sino como un juego. Este debe ser el mensaje, que todos los que tenemos la suerte de trabajar con niños debemos tener en cuenta.

Hay que formar al niño a partir de conceptos, de principios, sobre todos los aspectos relacionados con el juego. El descubrimiento guiado debe ser trabajado desde edades tempranas, siendo el balón y el espacio los verdaderos protagonistas en las sesiones de entrenamiento.

Tenemos que «fabricar» jugadores educados, solidarios, inteligentes, hábiles con y sin balón, que sepan aprovechar los espacios y anticipar la jugada. Jugadores disciplinados que sepan conceptos como permuta, transición o temporización y no jugadores consentidos que ganen partidos. Lo que se echa en falta son futbolistas preparados para interpretar el juego y para eso se necesitan educadores de fútbol como Jorge Bera.