PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Ojalá que podamos dedicarnos, durante muchas semanas, a recordar a artistas legendarios como el grupo al que hoy dedicamos nuestra página, porque será señal inequívoca de que no tenemos obituarios que atender.
Esta semana, les traemos a un grupo que no fue excesivamente conocido para las masas o el gran público, pero que, en su tiempo, sí gozó de un prestigio imponente y de millones de seguidores en todo el mundo, aunque su vida artística, lamentablemente, se quedó, solamente, en un breve puñado de años, ya que se formaron en Manchester, en 1963, y se disolvieron en 1974. Triunfaron en todo el territorio de Reino Unido y, embarcados en la llamada “Invasión Británica”, también fueron muy considerados en los Estados Unidos. Les hablamos de “The Herman’s Hermits”, una banda que merece máximo respeto por las canciones que nos dejaron y por la pulcritud que aplicaron a sus composiciones. Sus discos todavía se escuchan con pasión por un público fiel. Una trayectoria siempre agradable, movida, juvenil, llena de frescura y fortalecida por el impecable timbre de voz de su líder, Peter Noone, el componente más joven que se integró con 16 años. Iniciaron su andadura, algunos años antes, como “The Heartbeats”, espacio de tiempo durante el que Noone se hacía llamar Peter Korak.


Éxito prematuro
Disfrutaron un prematuro éxito al año de su nacimiento como “The Herman’s Hermits”, una versión de “Earl Jean”, creada por Carole King y Gerry Goffin, que les proporcionó su primer “número 1” y que titularon “I’m into something good/Your hand in mine”. Lograron enorme popularidad, a mediados de la década de los ’60, como verdaderos ídolos de adolescentes hasta en los Estados Unidos, popularidad que les llevó a publicar, allí, su primer “LP” antes que en su Reino Unido natal (“Introducing Herman’s Hermits” -1965-), disputándose la celebridad, reiteradamente, con los mismísimos “The Beatles”, porque elaboraban temas de corte romántico que convertían en productos que “enganchaban” enormemente, para erigirse en auténticos pilares del pop.
Infravalorados instrumentistas y compositores de lujo
El quinteto giraba siempre en torno a Herman, como se conocía cariñosamente al vocalista antes mencionado, quien también había sido actor infantil (05-11-1947, Manchester-Inglaterra), alumno que fue, de canto e interpretación, en la “Manchester School of Musica and Drama”, logrando, con ello, clara soltura y dinamismo en sus actuaciones públicas. Y, completando la banda, excelentes, pero infravalorados instrumentistas y compositores como, los también nacidos en Manchester, Keith Hopwood (26-10-1946) con la guitarra; el bajista Karl Green (31-07-1947) y el baterista Barry Withwam (21-07-1946); mientras que, nacido en Leeds (14-05-1946), teníamos, a la guitarra, a Derek “Lek” Leckenby, quien perteneció, anteriormente, junto a Withwam, a un grupo que se llamaba “The Wailers”, exactamente como los acompañantes del desaparecido Jamaicano Bob Marley.
Versiones importantísimas
El descarado éxito de su primera versión les llevó a grabar otras importantes: “Mother-in-law”, “Wonderful world”, “Silhouettes” o “Sea cruise”, así como algunas más a las que imprimieron intensa fuerza y adaptaron tan magníficamente que superaron a las originales. Lograron “números 1” con “I’m Henry the eight I am” o “Mrs. Brown you’ve got a lovely daughter”, arrolladores triunfos sellados, posteriormente, con “There’s a kind of hush”, “Just a little bit better”, “A must to avoid” o “Can’t your hear my heartbeat”. Y llegó el cine con films titulados “When the boys meet the girls” y “Hold on”. E hicieron numerosas canciones, creadas por ellos mismos, así como por grandes compositores, como Goffin/King (“Show me girl”) o Graham Gouldman (“No milk today”), que sus mánagers no arriesgaban a publicar para no desvirtuar el éxito alcanzado, mientras brillaban “LP’s” como “Hold on!” y “Both sides of Herman’s Hermits” (de 1966), y el sensacional “Blaze” y “There’s a kind of hush all over the world” (de 1967).
El declive y la desaparición
Peter Noone, su líder, se aventuró en solitario con bastante menos éxito del que esperaba. Lo hizo como consecuencia de que el estilo de “The Herman’s Hermits” quedó estacionado en un tímido, pero fantástico, sonido “beat”, de la mitad de la década de los ’60, mientras que otras bandas avanzaban con la práctica de metas más exigentes, aunque ellos continuaban ofreciendo ese pop melodioso, intemporal, nada pretencioso, sin complicaciones y plenamente identificado con el hippie-psicodélico del último tramo de la citada década. La banda se reunió, posteriormente, salvo Leckenby, que falleció víctima de cáncer, con lo que reactualizaron su amplio repertorio de relevantes éxitos de una inolvidable época del pop, de bella factura, a manos de una extraordinaria banda como lo fueran “The Herman’s Hermits”. Buenos días.