JAIME PARRA

Elegir el centro donde educar a los hijos es una de las primeras grandes decisiones que toman todos los progenitores. La famila formada por Inma Domínguez, Fernando Ripoll y sus hijos Pablo y Leo encontró ese lugar y esas personas en las que confiar la educación de sus hijos en el CEIP Antonio Machado.

Aunque residentes en Cehegín, no les importa desplazarse cada día a este colegio ubicado en La Copa de Bullas donde han apostado por un cambio de modelo educativo del que sabemos más a través de la experiencia de estos padres

¿Por qué elegisteis el CEIP Antonio Machado?

Desde que fuimos madre/padre la idea que teníamos de cómo educar a nuestros hijos fue evolucionando. Hasta tal punto que consideramos esencial que el colegio sea una prolongación de lo que hacemos en casa. Educar para ser y no para competir. Esto es lo que buscábamos y lo que ofrece el CEIP Antonio Machado. Una educación integral donde los niños son el centro y los contenidos una parte más de la formación, y no lo único.

Competencias emocionales, escuchar las necesidades de los niños, que encuentren su elemento, que exploren, que se diviertan, que jueguen, que se esfuercen, y que aprendan.

Nuestro hijo mayor ha sido y es nuestro gran maestro de vida y gracias a él nuestra mirada en cuanto a la forma de educar cambió para siembre.  Fue la semilla del cambio. Y desde entonces hemos buscado y nos hemos formado de manera incansable. No nos conformábamos con lo que nos ofrecía la escuela tradicional.

En nuestra búsqueda, y precisamente  gracias a un artículo de vuestro periódico que nos facilitó nuestra amiga Juana Mari González, conocimos la existencia de este cole y de su apasionante proyecto.

Yo (Inma), me puse en contacto con su directora y alma mater, Mari Ángeles Blaya Pastor, y desde el minuto uno “conectamos”. Valiente, comprometida, en constante crecimiento y formación, cercana, humilde, y apasionada por su trabajo.

El primer día que visité el cole me emocioné profundamente. Supe que allí estaba nuestro sitio, que después de tanto tiempo lo habíamos encontrado.

La Copa Activa es un proyecto educativo donde la mirada se centra en el niño, y sus verdaderas necesidades. Más allá de estándares, calificaciones y demás trámites burocráticos. El conocimiento es importante, y lo van adquiriendo, a su ritmo. Pero más importante y esencial, al menos para nosotros, son las relaciones sociales y las competencias emocionales que adquieren en esta etapa vital de su desarrollo.

¿Habías tenido experiencia previa en algún colegio de educación más tradicional? ¿Cómo os resultó?

Sí. Nuestros hijos, Pablo (8 años) y Leo (4 años), estuvieron yendo hasta el curso pasado a colegios de educación tradicional.

Nuestra experiencia, sobre todo en primaria, distaba de la educación que queríamos para ellos. No era nuestro sitio.

Un aprendizaje basado en la mera adquisición de conocimientos, un sistema rígido y encorsetado donde prima la competitividad, memorizar, deberes, premios/castigos, etiquetas. Donde la exploración y la búsqueda del niño difícilmente tienen cabida, donde el aprendizaje de las competencias emocionales es un hecho anecdótico. Se educa en obedecer,  y no en el ser.

¿Qué os transmiten vuestros hijos de su día a día en el centro?

Llevamos cinco meses en este cole y nuestros hijos están felices, tranquilos, se sienten escuchados y tenidos en cuenta, respetados, vinculados. Son guiados y aprenden a través de la experiencia, tienen en cuenta sus intereses, sus gustos y necesidades, y además el aprendizaje curricular lo adquieren como en cualquier otro cole tradicional pero desde el disfrute. Es una metodología donde la curiosidad y el placer por aprender innatos de los niños son alentadas. De esta forma adquieren los conocimientos de una manera mucho más amable, sin sufrimiento ni presión para el niño, y estamos convencidos que además ese aprendizaje permanece mucho más en el tiempo.

La comunicación y participación de docentes y familias es estupenda, fluida. Un gran equipo en el que todos ponemos nuestro granito de arena. Mención especial a su AMPA (Davinia, Marisa y Rosario).

Por poner un ejemplo muy significativo, a nuestro hijo mayor siempre le ha gustado dibujar, pero antes lo hacía de forma esporádica. Desde que está en La Copa lo hace sin parar, a borbotones. Libre, sin condiciones, sin juicios ni expectativas, sin presiones ni pretensiones, sin pautas, sin fichas… Lienzo en blanco. Solo porque sí. El otro día le pregunté que por qué antes no lo hacía y me contestó: “antes, en el otro cole, no tenía tiempo”. Aquí les permiten SER.

¿Recomendarías a otros padres que escogieran esta opción?

Recomendamos este colegio sin ninguna duda. Una escuela vivencial y competencial.  Una educación pública respetuosa con los ritmos de desarrollo de los niños en un entorno rodeado de naturaleza. Con un equipo docente comprometido, con verdadera vocación, con ilusión y ganas infinitas. Valientes. Que educan a nuestros hijos para la vida, acompañando su desarrollo y avivando la llama de su curiosidad. Donde atienden al niño y sus necesidades por encima de todas las cosas. Enfocados en sacar lo mejor que cada uno de ellos lleva dentro.

Otra forma de educar es posible, necesaria, vital.

Esta es la manera de hacer ciudadanos libres y conscientes.

Gracias de corazón a todo el equipo docente: Mari Ángeles, Yurena, Marcos, África, Mari Carmen y Ornella.