LAURA CABALLERO ESCÁMEZ/PSICÓLOGA

La palabra inglesa “Mindfulness” se traduce al español como atención plena o conciencia plena. Mindfulness es un estado de la mente que consiste en atender de manera consciente la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación. La forma más completa de hacerlo es a través de la meditación, pero ambos términos no son lo mismo. La Meditación Mindfulness procede de la meditación budista y fue el médico americano Jon Kabat-Zinn quien empezó a popularizarla a partir del año 1979 en la cultura occidental, fundando la Clínica de Reducción de Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts. Kabat-Zinn llevaba años practicando meditación y yoga, y trató de sintetizar todos sus aprendizajes para comenzar a introducirlo en el ámbito clínico. Lo hizo creando un programa de 8 semanas desprovisto de toda la connotación religiosa y espiritual que tenía hasta ese momento la meditación. Dicho programa se llama MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction), en castellano REBAP (Reducción de Estrés Basada en Atención Plena) y comenzó a usarlo con pacientes con dolor crónico, problemas físicos y psicológicos. A partir de sus aportaciones se empezaron a abrir líneas de investigación sobre los beneficios de la práctica continuada de meditación y hoy en día se ha extendido la práctica a más ámbitos como el educativo, el empresarial e incluso el deportivo.

Cuando comienzo a mostrar la meditación como herramienta en la consulta, la mayoría de personas creen que no van a ser capaces o que no valen para eso y la frase “no puedo dejar la mente en blanco”, es una de las más frecuentes. Cuando descubren que lo de la mente en blanco es un mito, que se puede practicar sentado en una silla y que lo del incienso y las velas es una cuestión de preferencias pero que no es fundamental, comienzan a mostrar más interés. Realmente el “clic” viene cuando entienden que lo importante no es estar centrado el 100 % del tiempo, porque es imposible, sino precisamente “pillarnos” cuando nos descentramos y volver a focalizar la atención de nuevo. Meditar es aprender a observar lo que ocurre en el momento presente y para ello necesitamos lo que se denomina un “anclaje”, aquello que me ancla al “aquí y ahora”, y que puedo utilizar precisamente para volver cuando mi mente se va detrás de los pensamientos. El anclaje más común es la respiración: mientras la observamos, estamos conectados al presente y si la mente deja de estar atenta, puedo volver a observar cómo respiro también regreso al “aquí y ahora”. Es importante también señalar que existen dos maneras de practicar meditación. La comúnmente conocida se denomina “meditación formal” y consiste en sentarse intencionalmente a meditar un tiempo determinado, normalmente al principio es habitual usar audios de apoyo que van guiando nuestra práctica. El otro tipo de meditación se denomina “informal” y nos permite practicar en cualquier momento de la vida cotidiana y consiste en prestar plenamente atención a algo que estemos haciendo (cocinar, tender la ropa, conducir, ducharnos, lavarnos los dientes…). Te propongo, para empezar, un ejercicio al que yo llamo “el minuto de la atención”. Durante la próxima semana, elige una actividad cotidiana y prueba a prestar atención plena a esa actividad durante al menos un minuto y si observas que tu mente se va a otra cosa, vuelve a llevar tu atención a dicha actividad, con los cinco sentidos. ¿Empezamos?