JOSÉ LUIS ÁLVAREZ-CASTELLANOS/COORDINADOR DE IU-VERDES REGIÓN DE MURCIA

Es un hecho evidente que la situación de crisis que venimos sufriendo desde 2007 ha ahondado en el deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores/as incrementando la precariedad y disminuyendo los salarios. Los datos no dejan lugar a dudas: en el año 2007 la región ocupaba el cuarto lugar en cuanto a salario mediano más bajo del conjunto de las CCAA, en 2019 teníamos el tercer salario mediano más bajo. Por otra parte, mientras tras la crisis de 2007 los salarios más bajos perdieron un 14% y no se recuperaron hasta 2019, en ese mismo periodo los salarios más altos no solo no bajaron, sino que se revalorizaron un 20% (INE).

También la negociación colectiva, que es la herramienta fundamental para mejorar tanto los salarios como las condiciones laborales en general, sufrió un duro golpe con la reforma laboral del gobierno del PP en 2012 al dar mayor prevalencia a los convenios de empresa sobre los sectoriales y eliminar la ultraactividad de los convenios haciendo que estos decayeran una vez caducados, aun sin haber aprobado el siguiente que lo sustituyera; hoy existen en la región convenios como el de la hostelería sin renovar desde 2009.

Pero donde la reforma del PP tuvo un mayor impacto fue en la contratación con un incremento muy significativo del contrato temporal cuyo abuso, incluso fraudulento en numerosas ocasiones, ha llevado a la Región de Murcia a encabezar las tasas de temporalidad en España, dando lugar a numerosas advertencias y requerimientos de la Comisión Europea a nuestro país para que rebajara dichas tasas en su conjunto.

Así, antes de la crisis de 2007 en nuestra región el porcentaje de contratación indefinida se situaba en torno al 9%, siendo temporales el 91% de los contratos realizados (SEPE). En los años de recuperación de la crisis, 2014-19, dicho porcentaje se situó en la media del 7%, llegando a niveles del 6% en varios de estos años.  En los municipios de la comarca del Noroeste el impacto fue similar al de la Región en su conjunto, así en 2006 la contratación indefinida se situó en el 7,2%, en 2017 en el 6,5% y en 2019 en el 8,8% (SEPE).

Sin embargo, los dos primeros meses de aplicación de la nueva reforma laboral, fruto de la mesa de diálogo social entre gobierno, sindicatos y empresarios, han dejado ya un impacto más que significativo en su intención de reducir la temporalidad de los contratos y hacer del contrato indefinido el paradigma principal de la contratación, lo que redunda, sin duda, en una mejoría muy importante de las condiciones laborales de los trabajadores/as.

En el caso de la Región de Murcia, los meses de enero y febrero de 2022 han dejado un índice de contratación indefinida del 14,3% y del 20,5% respectivamente, frente a una media del 8,8% en los mismos meses de los tres años anteriores. Pero en el caso de la comarca del Noroeste el impacto ha sido todavía mayor. A falta de conocer el dato desagregado por municipios del mes de febrero, en enero la contratación indefinida alcanzó al 26% de los contratos firmados en la comarca cuando la media de los tres últimos años antes de la crisis fue del 9,5% en los dos primeros meses del año, con una especial incidencia en Mula (43%), Caravaca (30%) y Cehegín (27%).

Todavía es pronto para una evaluación en profundidad de la nueva reforma laboral, pero ya apunta desde el minuto uno a que la larga etapa de deterioro de las condiciones laborales en nuestro país se empieza a revertir.