Pedro Antonio Hurtado García

Pocas personas nacen más de una vez, pero ella lo consiguió siendo, primero, Neil Andrew Megson. Se renombró como Genesis P-Orridge, en 1965 para “bautizarse”, en 1993, como Breyer P-Orridge, híbrido derivado de la consecuencia de esta última mutación que convertiría su matrimonio, con la artista y enfermera Jacqueline Breyer, en un auténtico experimento de androginia que difuminaría la individualidad de las dos en favor de ese híbrido citado. Y ninguna de sus imágenes intencionadas llegó a convertirse en un personaje, sino, sencillamente, una misma persona que venía a valorar la vida como un mero experimento, tan apasionante como subversivo, una vida que encontró su final como consecuencia de la leucemia, cuando Genesis P-Orridge contaba con 70 años de edad. Neil Andrew Megson (22-02-1950, Victoria Park-Mánchester-Inglaterra/14-03-2020, Nueva York-EE.UU.) ha sido escritora transgénero, artista e intérprete de música experimental, conocida, esencial y principalmente como Genesis P-Orridge, quien capitaneó bandas como “Psychic TV” o “Throbbing Gristle”, defendiendo y aplicando sus adoptadas bases de experimentales géneros, hasta llegar, al final, a pisar, con inusitada frecuencia, el terreno de la más intensa provocación, elemento que convertiría en su bandera artística.

Prácticas mal vistas.- Protagonizó sus primeras apariciones públicas como integrante del artístico colectivo “Coum Transmissions”, justo en el linde de las dos décadas doradas, años ’60 y ’70, del pasado siglo XX. Formó parte de una banda de música industrial conocida como “Throbbing Gristle”, formación enrolada, con su música, en asuntos y aspectos tan mal vistos como el nazismo, la prostitución, los asesinos en serie, el ocultismo o la pornografía, cuestiones que les aportaron una descomunal polémica. Fue, posteriormente, cuando su acogida gozó de mayor agrado, pero ya eran trabajos explotando su creatividad para “Psychic TV”, entre los que cabe mencionar diversos singles de notable éxito de ventas y destacada relevancia en las listas que más y mejor tomaban la temperatura de la música intercontinental. Podemos encontrar, en bastantes más de 200 trabajos, la que llegó a ser insigne firma de Genesis P-Orridge, quien gozó de la vitola de reconocimiento como un auténtico símbolo del movimiento transgénero surgido en la década de los ’70. ​

Devoción por Brian Jones.- Descendiente de padres relacionados con el mundo del arte: música y teatro, muestra que queda recogida en la fotografía de Genesis en la que aparece, con 5 años de edad, en el CD titulado “A hollow cost”. Otro apunte, como niña, es el que nos recuerda que se le diagnosticó asma, prescribiéndole los médicos esteroides, a los que, luego, se convirtió en adicta. Ya, en su adolescencia, desarrolló los estudios propios de su edad en la “Escuela de Secundaria Solihull”. Fue una precoz y muy apasionada lectora que, pronto, dejó entrever su marcado interés por el ocultismo. Entre sus primeras inspiraciones, cabe señalar que, en su ensayo titulado “Effects of childhood: Genesis P-Orridge”, manifestaba que Edith Swindells, su abuela, era médium. Epping Forest-Loughton era el lugar donde vivía la familia Megson. Ella, reconocía que de Ron, su padre y músico de jazz, había heredado la predilección por el bebop y la simpatía por el estilo bolerista y sensual de Nat King Cole, aunque también escuchó a “The Rolling Stones” en los suburbios de Gadley, de su Mánchester natal, banda que, desde ese mismo momento de su disfrute en vivo, vino a suponer una verdadera obsesión para la artista, con especial devoción hacia el multiintrumentista y compositor de la formación, Brian Jones, cuyas cualidades halló benditas Genesis, basándolo en su poderosa androginia y la que dijo que era una conexión telepática con la música de ella misma.

Integrada en una comuna.- Esa experiencia y otras, de carácter ambiental, en salas y diversos recintos, le fueron cambiando su mente y su actitud para el resto de su vida, un proceso que le sirvió para conocerse mejor a sí misma y que le hizo discurrir por derroteros como la escritura, la pintura, la música, el cine, la actuación, el teatro, así como diversas disciplinas espirituales, rituales y físicas. Simultáneamente y ejerciendo como una persona con enormes aristas, se sentía tremendamente influenciada por artistas como Aleister Crowley, “The Doors”,Guy Debord, Andy Warhol, Salvador Dalí, John C. Lilly, William S. Burroughs, “The Velvet Underground”, Austin Osman Spare, “The Fugs”, John Cage, Brion Gysin, Carl Jung o el mismísimo Frank Zappa. Pero Genesis dejó la “Universidad de Hull”, en 1969, abandonando sus estudios, para unirse a “Exploding Galaxy”, una comuna localizada en el londinense “Islington Park Street”, cuyos miembros se alejaron de todo tipo de convencionalismos de vida, renunciando a la privacidad, así como a la estructura social británica. Establecieron unas normas al amparo de una férrea disciplina, uniformidad estricta y definida, además de rechazo a todo lo preestablecido.

Pérdida de control.- Idas, venidas, regresos, vueltas a empezar, enfermedades, recaídas, convalecencias, criterio perdido, razonamiento cambiante y otra serie de pautas y comportamientos de difícil control, protagonizaron los últimos años de esta artista que gozaba de talento, pero que se dejó vencer para elegir la extravagancia en una vida enrarecida y rebelde que ofrece argumentos para muchas páginas, como historia, evolución, contratiempos, rarezas, adversidades y todo lo anormal que pueda caber en una persona de las características de Genesis, cuyo fallecimiento vino a coincidir con el mismo día que nuestro universo terráqueo asumía su confinamiento para combatir al traidor coronavirus. En 2017, tras anunciar su enfermedad, se vio obligada a cancelar todos los compromisos firmados de “Psychic TV”, cuya gira programada era enormemente extensa, una banda que visitó España en numerosas ocasiones a partir de los ‘80. Descanse en paz una mujer luchadora, que se hizo a sí misma y que, desde luego, fue “singular”, sobre todo por no tener “plural” posible. Buenos días.