MARINA MARÍN GARCÍA/ESCRITORA

Hay personas que tienen la gran suerte de tener dos vocaciones y disfrutar de las dos a partes iguales. Este es el caso de Gonzalo Giner, un veterinario al que el mundo de la escritura lo alcanzó en una edad madura. Él, que siempre había sido un gran lector, se vio envuelto en un momento de gran estrés profesional y, aprovechando que la literatura templaria le apasionaba, decidió dejarse llevar y crear una historia ambientada en esa época. Esa historia, una vez terminada, adquirió el nombre de La cuarta alianza y Gonzalo, haciendo oídos sordos a las voces de su alrededor, envió el manuscrito a algunas editoriales. La sorpresa fue que, casi un año después, una de las editoriales más importantes de nuestro país lo llamó para comunicarle que estaban interesados en publicar su historia. Tras esta confesión, Gonzalo se ríe y me dice que, simplemente, <<sonó la campana>>.

Como escritora curiosa que soy, le pregunté por su proceso de creación, y no me decepcionó. Este escritor es una de esas personas influidas por el mundo científico en cuanto a planificación y organización. Aun así, me cuenta que lo que suele hacer es organizar la trama general de la historia, los detalles más importantes y ciertos giros en unos cuantos folios. A partir de ahí, se deja llevar. Al decirme esto, no puede evitar preguntar si se ha llevado alguna sorpresa conforme la historia ha ido avanzando y su respuesta fue un rotundo sí. Sus anécdotas más destacadas son dos: la primera fue con un fraile, cuyo papel iba a ser puntual y acabó convirtiéndose en un personaje importante; la segunda con un personaje secundario, que estaba ganando protagonismo y al que Gonzalo tumbó para acabar con su vida y, por tanto, con su protagonismo. Me eché a reír ante esta segunda confesión, pero ¿y quién no?

A raíz de esto, hablamos de sus personajes más entrañables, de esos a los que les tiene un especial aprecio. Para Gonzalo, fue una pregunta muy fácil y su respuesta fue inmediata: Yago y Bineka. Yago es el protagonista de El jinete del silencio, es un niño al que crece a lo largo de toda la trama y que tiene una gran característica: es un niño Asperger. Para su creador fue todo un desafío, pues <<sus dificultades son las mismas que las de un escritor y el lector lo va conociendo por otros personajes o el propio narrador porque él apenas habla>>. Bineka, su segundo nombre, ha conquistado a Gonzalo por <<la forma en la que interpreta la realidad>> y es la protagonista de La bruma verde, su última novela y ganadora del Premio Fernando Lara del año 2020.

La historia de este galardón es similar a su primera publicación. Gonzalo envió el manuscrito y llegó la pandemia, con lo que el mundo se puso patas arriba. Los plazos para la resolución cambiaron y, cuando lo llamaron preguntando por el seudónimo que había puesto, se quedó mudo. Una vez que reaccionó y le explicaron el motivo de la llamada, dieron paso a la videoconferencia en la que le informaron de que era el ganador, pero que tenía que guardar silencio sepulcral hasta la fecha en la que se hiciera oficial, es decir, dos meses después. <<Ha sido una de las experiencias más bonitas que he vivido como escritor>>, me comenta, entusiasmado.

Gonzalo es uno de esos escritores los que la vida lo sorprendió en el momento que menos esperaba, pero también es una de esas personas que adoran su primera profesión y que no se plantea dejarlo. Además, seamos sinceros, ¿quién podría elegir entre dos profesiones que te apasionan y que disfrutas a partes iguales

Este viernes 21 de mayo, a las 20:00 horas, tendrá lugar la presentación de la novela ‘La bruma verde’ de Gonzalo Giner.