Pedro Antonio Hurtado García

Requerimos a las “Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado” para una trifulca, reyerta, incendio, crimen, desarticulación de bandas armadas, traficantes, inmigración, manteros, crímenes, desapariciones, localización de personas perdidas, trabajo con cuerpos humanos en estado putrefacto, control del tráfico, tratamiento de cadáveres descuartizados por fuertes impactos en accidentes de circulación y una lista que nos dejaría sin columna.

A todos los integrantes de estos colectivos, queremos hacerles ver que, pese a poder suponerse impopulares por el trato que reciben, sepan que nosotros, los ciudadanos, en ocasiones, somos impresentables, especialmente cuando “no nos salen las cuentas”, porque nos sancionan, nos llaman la atención o algo similar, siendo incapaces de pensar que, esa, es su obligación y con ella cumplen. También, en los uniformados, existe alguna actitud impropia, pero, afortunadamente, hoy por hoy, son excepciones a extinguir.

Sepamos, igualmente, que quienes respetan el reglamento establecido no son molestados para nada. Incluso, cuando olemos a delincuencia, a drogadicción, borrachera, peleas y demás, todo sería mucho peor si no estuvieran, ahí, esas fuerzas defendiéndonos de adversidades y poniendo en riesgo su integridad física y, en ocasiones, hasta su vida. Merecen nuestro reconocimiento, consideración y respeto.

Son los representantes de la Administración quienes más y mejor podrían motivarles, compensarles con salarios justos, equilibrados y en consonancia con su responsabilidad y riesgo. Son nuestros “ángeles de la guarda” y, por añadidura, harían falta muchos más en carretera, en vigilancia y en controles y patrullas a todos los niveles. Sintámonos orgullosos de todos ellos e intentemos que, igualmente, sientan reciprocidad hacia todos nosotros, los ciudadanos. Buenos días.