POR PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

El pasado viernes, en el despacho de la Dirección de Zona de CAJAMURCIA-BMN en el Noroeste murciano, con sede en Caravaca de la Cruz, se firmó un convenio de colaboración entre la «Asociación de Socias A.

Un coordinador imprescindible

Por parte de la asociación beneficiaria, tal como muestra la foto de José Antonio López García, estuvieron presentes Maritina González Chacón, presidenta del Colectivo al que representa, así como José Emilio Martínez Martínez, coordinador económico e impulsor de eventos y actos destinados a la recaudación de fondos, cuya afanada e incansable tarea está sirviendo para conseguir el favor de numerosas empresas, animar la iniciativa privada y aglutinar medios económicos tendentes a fortalecer a esta organización que trata de prestar el mejor servicio, tal como nos comentó su ilusionada presidenta, intensamente identificada con los fines que persigue esta organización benéfica y de ayuda social que, quizás, no goce de la justa atención, el respaldo y el respeto que merece de toda la población caravaqueña, por el ímprobo esfuerzo que realiza y la dura tarea a la que se somete, aunque, ahora, con este revulsivo que se le está imprimiendo, seguro que la sociedad conocerá sus desvelos con mayor grado de cercanía y podrá valorarlos en su adecuada e impagable dimensión. Ambos flanquean, en la citada instantánea, a quien esto escribe, en su condición de representante de la FUNDACIÓN CAJAMURCIA.

Satisfacción de la presidenta

Maritina González, no obstante, se siente muy satisfecha de la respuesta social que, ahora, están obteniendo y, como prueba más reciente, la buena evolución de la venta de localidades que llevaba, en el momento de la firma del convenio que nos ocupa, el festival taurino que se celebró este pasado domingo en el coso taurino caravaqueño con la participación de diestros de los primeros peldaños del escalafón taurino, tales como el elegante y señorial Finito de Córdoba, el murciano Rafaelillo, el especialista en banderillas Antonio Ferrera; el sevillano, de Gerena, Daniel Luque; el caravaqueño El Rubio o el novillero de la vecina y arrocera localidad de Calasparra, Filiberto, quienes han querido sumarse, de desinteresada manera, a una causa tan noble, entrañable y valiosa, cuyo precio de la localidad, con carácter general, era de unos simbólicos y muy prudentes 20 €uros. Precisamente, el convenio firmado tiene como esenciales finalidades la colaboración con los programas asistenciales de la asociación receptora de los fondos, así como con el citado festival taurino a beneficio de la «Residencia de Ancianos Santísima y Vera Cruz de Caravaca».

Un colectivo que merece el mayor reconocimiento

Para que pueda llegar a la opinión pública la actividad social y benéfica de este colectivo, denominado «Asociación de Socias Protectoras de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados», debemos comentar que nació al amparo de la congregación religiosa que lleva por nombre «Hermanitas de los Ancianos Desamparados». Y, tal nacimiento, se produce como consecuencia de un generoso grupo de señoras que asistían voluntariamente a la «Residencia de Ancianos Santísima y Vera Cruz de Caravaca» para prestar ayuda desinteresada, servicio de todo tipo y condición y colaboración de toda naturaleza, al observar las necesidades de mantenimiento, ayuda, actualización y demás necesidades mínimas de modernización de la residencia que querían mantener extraordinariamente cubiertas para que los usuarios recibieran la mejor atención en un marco de dignidad plena. Allí, actualmente, las personas no dependientes gozan de su habitación individual, donde, ya por su cuenta, instalan su receptor de televisión, radio y todo tipo de enseres que le hagan su vida más cómoda. Pero también existen zonas comunes, terapia ocupacional, fisioterapia, sala común de televisión, capilla, preciosos jardines y todas las necesidades que se puedan pensar para poder realizar una vida tan ordinaria y respetable como la de cualquier vecino en su ámbito familiar.

El conveniente disfrute para los sentidos

El centro se localiza en el Camino de las Fuentes, s/n, de Caravaca de la Cruz, y goza de un paisaje idílico que se convierte en un auténtico deleite para la vista y un verdadero disfrute para los sentidos, lo que hace del entorno un verdadero paraíso ubicado sobre una superficie total superior a los 5.000 metros cuadrados, ofreciendo capacidad para unas 150 personas, muy cómodamente instaladas, pero fácilmente ampliables a muchísimas plazas más. En todo caso, la capacidad máxima no ha estado cubierta nunca en toda la historia del centro, unas instalaciones que cuentan con 47 trabajadores permanentes que viven del salario que perciben por su tarea en la residencia, además del apoyo generoso de entre 12 y 15 hermanas religiosas, según momento y necesidad, y la propia «Asociación de Socias Protectoras de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados», compuesta por más de 40 mujeres que aportan su ayuda y colaboración constante de forma altruísta y desinteresada.

Confianza plena ganada mediante generoso trabajo

La Residencia fue creada por la congregación religiosa antes referida y, posteriormente, nació ese también mencionado colectivo que ya aglutina a más de 40 mujeres, a quien le fue confiada la gestión por parte de la congregación fundadora, aunque, eso sí, sin perder su titularidad, preferencia gestora y capacidad de gobierno, pero sí confió, con muy buen criterio, por su demostrada responsabilidad y buen hacer, toda la gestión a esa asociación de mujeres, quienes se ocupan de todo el cuidado, control de funcionamiento e impulso de actividades culturales y de otro orden, así como de las tareas recaudatorias que hacen posible el mantenimiento de la actividad y la necesidad de afrontar todos los gastos que ello genera. Y el resultado es tan satisfactorio que, como ya hemos dicho, la congregación, sin perder su soberanía, sigue depositando su total confianza en la asociación que tanto protagonismo ha cobrado, últimamente, de manera tan justa como merecida.

Menos «desamparados»

Por otro lado, cabe señalar que la denominación de «desamparados» no se va a variar, ya que con ella nació su actual y oficial situación documental, pero sí hay que reconocer, tal como nos informa Maritina González, que goza de un reflejo cada vez menos real, ya que, antes, al principio, los usuarios asistidos no disfrutaban de pensión ni otros ingresos de ninguna naturaleza, pero, actualmente, todos han regularizado esa situación y sí cuentan con las prestaciones económicas ordinarias.

Aportación plenamente voluntaria de los usuarios

¿Quiénes viven en la Residencia?. Pues lo hacen todas la personas que lo han solicitado y nunca, a nadie, se le ha denegado la asistencia. Viven las 24 horas del día con total normalidad y la mejor atención. Hay personas solitarias que, bien por tener a sus hijos geográficamente alejados o por no disfrutar de esa condición paternal o maternal, se sienten cómodos allí y desarrollan su vida en el centro sin ningún tipo de problema ni cortapisa, salvo la de haber cumplido los 60 años, condición que sí resulta indispensable para poder solicitar su ingreso. ¿Y qué aporta el usuario al centro?. Ese no es un problema insalvable, ya que, cada uno, lo hace según sus posibilidades y, en todo caso, de manera voluntaria y si ningún tipo de obligación, aunque bien es cierto que la generosidad y la lógica suelen imponerse de forma natural.

La cercanía familiar es el mejor «alimento»

Nos informan, igualmente, que es muy conveniente que los familiares que tienen allí a sus mayores no pierdan el contacto con ellos, pues, aunque no suelen pedirles nada, ni exigirles su presencia y mucho menos controlársela, sí se ha detectado que el contacto de los usuarios con sus familiares es el mejor «alimento» para su subsistencia, anímica y afectivamente hablando, algo que se les nota descaradamente y que se percibe con toda claridad, en su estado de comportamiento y de alegría, de extraordinaria manera, lo que hace muy, pero que muy recomendable, un contacto mucho más enriquecedor cuanto más próximo y menos distanciado en el tiempo se produzca. Buenos días.

Pedro Antonio Hurtado García
es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN
en el Noroeste murciano