ENRIQUE SOLER

El maestro y crítico taurino, Felipe de Paco, nos dejaba la pasada semana, a los 84 años de edad. Plantó cara al toro de la vida como un ciprés, sin mover los pies, sin dejarse nunca comer los terrenos y siempre con la bondad como instrumentos de trabajo. De tabaco y oro, como se encarnaban los grandes de personas a dioses de los alberos.

Con el compás cerrado hilvano los mejores lances, esos del compañerismo y la sabiduría. Siempre ceñido al cuerpo, mostrando la verdad de las personas de buen corazón.

En los tercios menores, dibujo la historia reciente de Cehegín, encarnando la figura del perfecto corresponsal, dejando constancia de la historia viva del municipio del último medio siglo.

Su pasión por estas artes le llegó a publicar varios libros, uno de ellos sobre el último siglo de toros en Cehegín. Un vademecum que queda para que investigadores y estudiosos tenga de primera mano toda la historia del toreo en el municipio.

El mundo del toreo se queda un poco más huérfano, y yo me quedo sin un amigo. Cehegín, Calasparra, Abarán, Blanca o Murcia ya no serán lo mismo sin ti, sin tus chascarrillos y tus buenos consejos. Siempre acertados y certeros. Y siempre al terminar una corrida, antes de montarnos en el coche, no faltaba la llamada obligada a tu mujer Lucía, breve resumen de la corrida, un estoy bien y llegó pronto a casa. Tu fiel compañera de viaje.

Pasión tuviste por los toreros de tu tierra, seguiste a Pepín Liria hasta los confines, lo que te llevó a escribir dos libros sobre su carrera. Y ahora tu ojito derecho -Sí, Felipe tu ojito derecho- Antonio Puerta de quien siempre has confiado en que será una figura del toreo. «Una buena tarde y que lo vean», cuantas veces repetías esa frase. Seguro que el maestro Puerta, la próxima vez que se vista de luces llevará la montera al cielo para dedicarte un toro de esos que llevan a los toreros a lo más alto del firmamento, y tú lo veras desde el palco privilegiado en el que estas ahora. Porque Antonio también llora tu perdida, como lo están haciendo todos los profesionales de la Región, como tu club taurino y el Ayuntamiento de tu amado Cehegín, quien ha recordado que «Calañés ha estado redactando noticias locales que luego eran publicadas en medios regionales han sido una importante labor que ha permitido, sin duda, que el nombre de Cehegín figurara en los periódicos regularmente».

Felipe, este burel malasombra se raja, el presidente se mira de reojo el reloj y hay que abreviar la faena. Nos dejas tu impronta, tu naturalidad y ese compañerismo que derrochabas a raudales. Perdemos a un compañero, pero sobre todo a un amigo. Nos quedamos los trofeos, los buenos consejos que siempre nos diste.

Denscansa en Paz, amigo. Un abrazo para toda la familia de corazón.