JAIME PARRA

Este ceutiense de nacimiento, y molinense de adopción, se llama Pedro Antonio Hurtado García y nació hace 58 años que cumplió el pasado día 16 de octubre. Está casado y es padre de una hija que, como su propia esposa, responde al nombre de Cayetana. Cursó sus estudios alternándolos con su trabajo en el negocio familiar. Ingresó en CAJAMURCIA, hace 35 años y ha desempeñado diversos puestos directivos en la organización, hoy, CAJAMURCIA-BMN, llegando a convertirse en director de la sucursal de Archena con solamente 25 años, donde inició un proceso de dirección en el que todavía se halla embarcado y con notable éxito, a tenor del respeto y consideración con los que cuenta en el seno de la organización para la que presta servicio como Director de Zona, actualmente y desde hace ya casi seis años, en el Noroeste murciano. Es Máster en Gestión de Entidades de Crédito por la Universidad Autónoma de Madrid. Hombre «de la casa», que así se siente, llegó a la comarca citada con el firme propósito de integrarse entre sus gentes, costumbres, cultura, formas de ser, de pensar y de sentir y podemos decir que lo ha conseguido con nota alta y que, hoy por hoy, habla, escribe, anuncia, colabora y conoce los entresijos y peculiaridades del Noroeste como si fuera su propia casa que, además, así la siente.
Pero, hoy, queríamos entrevistarle porque nuestro paisano Alfonso de la Cruz, que le aprecia y valora de verdad, le ha elegido para su programa, de esta semana, que ya se ha emitido en dos ocasiones y que todavía tiene pendientes otras dos emisiones de fin de semana, como reseñamos para nuestros lectores en las últimas líneas.
-¿Cuál es el primer disco que recuerda haber tenido en casa?
-Comencé en el coleccionismo musical desde muy pequeñito y alternándolo con el negocio familiar que mantenían mis padres, lo que me hizo compartir los discos con mis hermanos, pero mi ilusión era independizarme en ese sentido porque mis discos no me gusta que los toque ni los manosee nadie, ya que me encanta aplicarles ese mimo tan cuidadoso que los mantenga intactos, pese a su uso siempre meticuloso y con la gamuza en una mano para mantenerles con el brillo habitual. Es una manía, sí, pero es irremediable en mí. Recuerdo al Dúo Dinámico de los inicios de los años ’60 con el «Botón de ancla» o a Mike Ríos con su «Popotitos» (hoy, Miguel Ríos). Y seguro que alguno de esos se hallaba entre mis primeros discos sencillos que todavía conservo con mucho cariño, aquellos de cuatro canciones, también conocidos como E.Ps.
-¿Y el primer concierto al que asististe?. ¿Qué recuerdos tienes de él?
-Fue el grupo de folk conocido como «Nuestro Pequeño Mundo» y, además, era con la misión, pese a mi rabiosa juventud, de hacerles una entrevista para el diario «La Verdad» que la portavoz de la formación me dejó encargado de enviarle, una vez publicada, a su domicilio madrileño de la calle Betanzos. Y así lo atendí. Me hizo mucha ilusión sentirme periodista y satisfacer mi presencia en un concierto y, además, haber podido entrevistar a los artistas, como, seguidamente, hice con el ya fallecido Tony Ronald, José Vélez, Víctor Manuel, Al Bano, Joan Manuel Serrat y otros muchos a los que, además, luego, presenté en diversas ocasiones. Era, para mí, como estar en una nube. Pero solamente podías mantenerte ahí con trabajo serio y riguroso y sabiendo estar en el sitio con firmeza, paciencia y el mejor talante, no exento de creatividad y paciencia.
-En El Noroeste ha publicado artículos dedicados desde Peret a Claudio Abbado, ¿cuál es su género y tus artistas favoritos?
-En cuanto a los artículos, me he centrado en la música y el periodismo que es lo que más me llena y con lo que más y mejor me identifico. Además, mi profesión actual no hace recomendable abordar otro tipo de información ni artículos de opinión, extremo en el que debo, necesito y me apetece mantener una imparcialidad que no precisa explicaciones añadidas. En la música me gustan todos los géneros, cada uno en su momento y en su ambiente adecuado, salvo «máquina», «bacalao» y el inexplicable e insufrible llamado «chimpún-chimpún-chimpún». Artistas favoritos tengo varios, pero son predilectos Bruce Springsteen, Eric Clapton, John Lennon, Génesis, Elton John, U2, Supertramp, Phil Collins y Paul McCartney, entre otros, mientras que, en cuanto a artistas españoles, me siento serratiano, raphaelista y sabinero.
-¿Qué consideras que tiene que tener una buena reseña de un disco o una crítica de un concierto?
Buena documentación, sentido crítico, no ocultar las virtudes del artista, de la composición o de la actuación y reflejar la verdad por encima de todo, sin sentimientos partidistas de fervor o rechazo. Será la única forma de que te valoren y otorguen respeto a lo que escribes. He asistido a muchos conciertos en los que el cronista me ha hecho creer que no estuve, no porque no lo recordara, sino porque lo que reseñaba no se correspondía con lo acontecido.
-¿Cómo es su biblioteca? ¿En cuánto a discos, prefieres algún formato?
-Mi biblioteca es bastante sencilla, pero muy selectiva. No me atraen los libros «infumables», ni llenar estanterías de innecesaria manera. Sí me gusta conservar los catálogos de las exposiciones artísticas (pintura, escultura y similares) a las que asisto. En cuanto a los discos, actualmente, prefiero el CD sin formatos especiales. Mi discoteca está concebida para los discos con formatos tradicionales y, cuando publican ediciones especiales, tengo que archivarlos en algún armario diferente dedicado a ese tipo de formatos. De los inicios, conservo buenos vinilos (L.Ps.) y «singles» que ya son reliquias que asombran a los más jóvenes que no conocieron tales formatos.
-Ha recordado insignes comunicadores como Manu Leguineche o Concha García Campoy, ¿hay en usted un periodista vocacional?
-La modestia me aconseja decir que no, pero si me dejara llevar por eso estaría mintiendo. Lo hay y trato de sacarlo cada vez que tengo oportunidad. En una ocasión, una chica muy joven, unos minutos antes de subirme a un escenario para comenzar la presentación de una gala deportiva, me dijo «yo soy periodista» (era una «recién estrenada» llena de ilusión y ganas, además de muy simpática y agradable). Le respondí «yo también». Se me quedó mirando con ojos de admiración y, pasados unos segundos le dije «de alma». Entonces esbozó una sonrisa de complicidad y me dijo «…te entiendo», porque se había dado cuenta de que no lo era de titulación académica, pero que sí respetaba e interpretaba la profesión y su correcto y exigente ejercicio.
-Dos géneros, uno escrito, otro hablado, de los que eres especialista, son sin duda el obituario y también el de pregonero o persona que anuncia y presenta al pregonero, ¿qué consejos daría para quien se inicia en ambos?
-Humildad, rigor y documentación precisa y contrastada para el primero. Que no diga lo que no sepa ni calle lo que conoce. Para el pregonero que piense que no debe convocar a la concurrencia para menos de 15 minutos, porque carece de sentido, pero tampoco para que le «soporten» más allá de 30 minutos. El pregón hay que elaborarlo, medirlo, darle musicalidad, contenidos, agilidad, cambios de ritmo, dicción limpia y clara, lectura pausada, ausencia de silencios prolongados y salpicarlo de frases impactantes que impidan la desatención de los presentes y que les «enganche» de principio a fin.
-¿Cómo ha sido tu paso por De la Tierra al Mar que dirige nuestro paisano Alfonso de la Cruz?.
-Alfonso es un profesional de altura al que traté de disuadirle de su idea, pero me demostró que tenía muy claro el programa que quería hacer y, desde luego, para mí, ha sido una experiencia tan inolvidable como enriquecedora, con el inconveniente añadido de que, ahora, te reconocen por la calle, te detienen, te hablan y te ofrecen cariño, respeto y esa pizca de admiración que, aunque me sonroja, es muy digna de agradecer, sentimiento que dispenso a Alfonso como a nadie, porque, además, es amigo leal, buena gente, profesional serio y exigente con él mismo como con nadie. Se merece mucho más en el mundo periodístico, pero los equilibrios del éxito no siempre son justos.
-Finalmente, ¿por qué no cursaste la carrera de periodismo con tan alta y demostrada vocación?.
-Como dicen los «auténticos», «me alegro de que me hagas esa pregunta». Resulta que, entonces, en mi época, había que marcharse a Madrid y yo colaboraba en casa con algunas tareas que reportaban determinados ingresos. En definitiva y para no extenderme, que no había ni «un duro» y me resultó imposible. Pero te aseguro que me habría encantado. Es mi profesión siempre deseada, sin renunciar a la actual que me ha ofrecido y otorgado, también, muchos logros, oportunidades y excelentes relaciones.

Pedro Antonio Hurtado, en «De la tierra al mar»
El citado programa está «colgado» en la web de la cadena «7-RM», pudiéndose localizar en la siguiente dirección: http://www.7rm.es/servlet/rtrm.servlets.ServletLink2?METHOD=DETALLEALACARTA&sit=c,6,ofs,0&serv=BlogPortal2&orden=1&idCarta=130