JESÚS AMO PÉREZ

Aedes aegypti vuelve a centrar la atención de la humanidad, y es que este mosquito está siendo el principal responsable de la extensión del virus Zika por todo el continente americano causando graves problemas de salud a quienes lo padecen y poniendo en serio peligro la salud de los fetos de las mujeres embarazadas.

 

 

JESÚS AMO PÉREZ
Aedes aegypti vuelve a centrar la atención de la humanidad, y es que este mosquito está siendo el principal responsable de la extensión del virus Zika por todo el continente americano causando graves problemas de salud a quienes lo padecen y poniendo en serio peligro la salud de los fetos de las mujeres embarazadas.
En las últimas semanas la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido del peligro real de esta epidemia. El virus Zika cuyos síntomas duran generalmente entre cuatro y siete días y pueden confundirse con los del dengue (fiebre moderada, dolor muscular, debilidad, etc.) se expande a velocidad de vértigo por amplias regiones de América (exceptuando Chile y Argentina) y, aunque no es mortal, sí que se sospecha de él como responsable directo de casi 4.000 casos de microcefalia en bebés recién nacidos, una grave enfermedad cerebral. Y es que este virus al infectar a una mujer embarazada es capaz de atravesar la placenta y causar la inflamación del cerebro, lo que lleva a que en cualquier momento pueda detenerse el crecimiento del mismo dando lugar a la enfermedad comentada.
El dilema ahora es cómo detener el avance de esta enfermedad y más teniendo en cuenta que el país más afectado es Brasil y que en pocos meses acogerá a un gran número de personas con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Río 2016.
Una de las principales soluciones pasa por atacar al vector de dicha enfermedad, el mosquito Aedes aegypti, un viejo conocido para nosotros por ser también el responsable de la propagación de otras enfermedades como el dengue, el chikunguña y la fiebre amarilla. La acción más inmediata para conseguir frenar la epidemia ha pasado por la suelta de millones de mosquitos macho genéticamente modificados para que la descendencia de estos muera antes de que alcancen la edad adulta (que es cuando están en posición de transmitir el virus). Se espera que, de este modo la población del mosquito se reduzca un 82% disminuyendo por tanto la frecuencia de contacto entre los mosquitos y la población y ralentizando y controlando con ello la epidemia de Zika en estas regiones de América. Esta de momento parece ser la mejor solución a la espera de una vacuna cuyo desarrollo puede durar 2 años.