FELIPA GEA/Psicóloga, Sexóloga y Neuropsicóloga/ ESPACIO DE ALCOBA

En la semana de la mujer, vengo a hablarte de temas de mujeres. Vengo a hablarte de menopausia y del porqué las mujeres seguimos viviendo esta etapa de nuestras vidas en silencio.

Felipa Gea en una charla organizada por Ikigai

La menopausia es un fenómeno natural en la vida de las mujeres, que se caracteriza principalmente por la declinación de las hormonas sexuales femeninas (progesterona y estrógenos). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la culminación permanente de la menstruación, tras haber transcurrido 12 meses consecutivos de su ausencia, sin la presencia de causas patológicas.

Por otra parte, nos encontramos el climaterio, que es una etapa más amplia y alberga, no solo a la etapa de la menopausia, sino el antes, durante y después de la misma. Pero, siendo el climaterio una etapa de más peso que la menopausia, ¿por qué toda la importancia se la lleva ella? Parece que la sociedad patriarcal tiene bastante que ver en esta concepción desmesurada sobre la menopausia.

Una de las causas que hace que las mujeres vivamos la menopausia en silencio es el enorme tabú social, cultural y religioso que existe hacia la sexualidad, especialmente hacia la sexualidad de las mujeres. Las mujeres que han llegado a la menopausia no sólo llevan a cuestas el tabú de la sexualidad, sino también lo que representa haber llegado a esta etapa de sus vidas. Pues hay que tomar en cuenta que lleva asociadas ideas de déficit, donde los déficits hormonales se quedan sin apenas importancia en relación a la construcción patriarcal que hay montada entorno a ella.

Una de las primeras ideas de déficit la representa la pérdida del estatus fértil, lo que conlleva el fin de nuestra función como mujeres: “la reproducción”. Ya que recordemos que, desde la sociedad patriarcal en la que vivimos, lo erótico y placentero sigue estando permitido para el hombre y censurado para la mujer.

Por lo tanto, cuando la mujer llega a la menopausia deja de ser considerada “útil” para esta sociedad machista y, en consecuencia, también obtiene la pérdida total de la sexualidad. Pérdida que se asocia, a su vez, al comienzo del envejecimiento.

¡Exacto! La llegada a la menopausia lleva consigo las connotaciones peyorativas existentes hacia el envejecimiento en esta sociedad. La creencia popular dice que en la vejez se deja de ser un ser sexual, sin deseo ni atractivo, y si se sigue en la actividad sexual, entonces es un acto inapropiado y reprobable. De esta manera, no sólo no tenemos derecho a tener sexualidad por se mujeres, sino que tampoco por entrar en la vejez. ¡Todo un despropósito!

Otra de las ideas de déficits asociadas es la pérdida de la belleza y su imposible deber, ya que la belleza es considerada inherente a la juventud. Así que, entrar en la menopausia es alejarse de la belleza a la que nos debemos. Las mujeres tenemos tan asumido los mandatos del canon de belleza que asignamos fealdad al cuerpo que no lo cumple, un incumplimiento que se da sí o sí en la vejez. Estos mandatos de belleza hacen que las mujeres estemos continuamente insatisfechas con nuestro cuerpo, algo que nos limita.

La salud sería otro de los déficits relacionados con la menopausia, pues vejez conlleva la connotación de deterioro, y específicamente la salud sexual femenina. Es cierto que con la menopausia hay cambios fisiológicos que afectan al funcionamiento sexual, pero que la vivencia de estos cambios sea más o menos conflictiva depende más del momento que estemos viviendo (cuidado de los progenitores, las crisis de pareja, el emprendimiento del vuelo de las criaturas, etc.) y de las creencias y valores que tengamos inoculados desde el sistema patriarcal.

La menopausia es uno de los procesos del desarrollo vital de las mujeres que ha sido desconectado del propio sentir de las mujeres. Es un proceso que nos ha quitado para hablarlo desde los poderes de la sociedad, que nos dicta cómo y debemos sentirnos en esta etapa. Lo han centrado en sus aspectos negativos, patologizándolo y medicalizándolo como si fuera una enfermedad, y eliminando de su camino a las mujeres que viven esta etapa de manera positiva. Por este motivo, es importante que compartamos nuestras vivencias como mujeres, que creemos nuestro propio modelo sin esos prejuicios que empañan nuestra calidad de vida. En definitiva, ¡es importante que rompamos ese silencio que nos oprime!

Ya sabéis que, como siempre, os espero en “Espacio de Alcoba” con los ojos y los oídos bien abiertos para poder leer y escuchar vuestras experiencias, dudas y sugerencias.

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