VÍCTOR MARTÍNEZ

FOTOGRAFÍAS: ANA ROMA

El Ruidismo no para de crecer. Sigue manteniendo el espíritu de festival pequeño y especializado pero en cada edición, cuatro van ya, da un pasito más para convertirse en algo realmente grande. La fórmula es sencilla: música desde mediodía hasta bien entrada la madrugada, comida, vino… Y no olvidemos que siempre coincide con las fiestas patronales de Bullas, lo que supone un plus a tener en cuenta. Con todo este viento a favor, la jornada arrancó con la guitarra y la voz de Lidia Damunt en el Museo del Vino; único concierto de pago y con todas las entradas vendidas. Las canciones de Telepatía tuvieron una excelente acogida, con «Bolleras como tú» como clímax. De ahí se pasó al Jardín Municipal, el emplazamiento nuevo de esta edición, donde vimos a Anntona en acústico; un formato en el que no lucieron del todo temas como «Mi patria en mis gayumbos» o «No me aguanto», aunque su chispa y mala baba permanecieron intactas. Luego llegarían los primeros DJs: Man Pop y Marina Te Lo Pincha. Sesiones de pop bailongo con especial predilección por éxitos indies de finales de los 90 y principios del nuevo siglo. Todo esto formó parte del llamado ‘Aperitivismo’.

Ruidismo 2017

Ruidismo 2017

A primera hora de la tarde la acción se trasladó a The River Café, lleno a rebosar. Empezaban los conciertos eléctricos. Allí disfrutamos del show festivo y tropical de Papaya junto a unos Garaje Florida pletóricos, presentando a todo trapo su segundo disco, Obra y gracia. Luego, mientras caía la noche, llegamos al último y principal de los escenarios, La Almazara, para descubrir las nuevas composiciones de Alejandro Martínez (ex Klaus&Kinski) al frente de Alexanderplatz. Alternancia de temas cantados e instrumentales, todos dentro de las coordenadas del shoegaze, el dream pop o el post rock. En esa misma liga lleva años Linda Guilala. Las atmósferas de Psiconáutica y las proyecciones que las acompañan funcionan como un reloj en vivo. Te envuelven y te llevan de viaje. Sin rumbo fijo, pero bendito viaje. Y llegó el turno de ver a las hermanas Reis, desde Portugal. Era mucha la expectación en torno a Pega Monstro. Hubo ruido, intensidad, calma, juegos de voces… y un repertorio infalible: desde añejas como «Branca» a nuevas como «Partir A Loiça». No defraudaron. Menos acertados estuvieron Kokoshca, con constantes problemas técnicos sobre el escenario. Aunque himnos como «No queda nada» y “No volveré” lo solucionan todo. Antes de los últimos DJs estaba Svper. Sergio y Luciana, entre el pop y la electrónica, adelantaron parte del inminente nuevo disco de la banda junto a sus ya clásicos “El final de la noche”, “Atlántico” o “Brillar”. Aún quedarían fuerzas para seguir el ritmo a Cineplexx DJ y Agustín García, acompañados por las visuales de Pecado Pixelado. Ellos echaron la persiana del Ruidismo 2017: un festival especial, un festival diferente.

Aperitivismo

Aperitivismo