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El Plan de Espacios Expositivos llega esta semana a Calasparra con una nueva exposición organizada por la Consejería de Turismo y Cultura, impulsora de esta iniciativa que pretende promocionar el talento murciano. La Sala de Exposiciones de la calle Mayor de la localidad reunirá a partir de este viernes, 1 de junio, la obra del calasparreño Pedro Antonio Abril bajo el título ‘Sublimación de la naturaleza’.

El color de los paisajes y las frutas que protagonizan los bodegones es el hilo conductor de esta muestra, “una de las 56 que se están organizando en salas de toda la Región durante este año gracias al Plan de Espacios Expositivos, que cumple su segunda edición contando con una gran acogida por parte de artistas y municipios”, según explicó la directora general del Instituto de las Industrias Culturales y de las Artes (ICA), Marta López-Briones.

Entre los objetivos de este proyecto se encuentran contribuir a la descentralización de la cultura y al incremento de las actividades de calidad que se organizan en los municipios, garantizando así su accesibilidad, trabajar para su fortalecimiento y dar la oportunidad a artistas de la Región de Murcia de mostrar sus obras al público y que su trabajo sea así más conocido.

A través de los óleos que se exponen en Calasparra, Abril propone al visitante realizar un viaje por la Región de Murcia, desde las tierras altas de Caravaca de la Cruz hasta el mar y el faro de Cabo de Palos. Los cuadros captan el colorido del Almorchón de Cieza, la vegetación del Cañón de Almadenes o del Azud de Ojós y la nieve cubriendo Caravaca de la Cruz.

Muchas de sus obras están pintadas al aire libre y del natural en paisajes de los que el pintor trata de captar la luz y la atmósfera, unas creaciones en las que también juega un importante papel la improvisación y la espontaneidad.

Además de los paisajes, los bodegones también son una parte importante del trabajo del calasparreño, y en esta exposición se muestran varios en los que destaca la intensidad del color de los claveles, las frambuesas y las cerezas o la mirada que un gato devuelve desde el alféizar de una ventana.