FRANCISCO SANDOVAL GÓMEZ

La Lista Roja del Patrimonio es una iniciativa creada en 2007 por la asociación Hispania Nostra y recoge elementos del Patrimonio Cultural que se encuentran en peligro de desaparición o destrucción. El fin de dicha asociación es, desde hace más de 40 años, la defensa, salvaguarda y puesta en valor del patrimonio cultural y natural español. Cualquier ciudadano puede iniciar el procedimiento para incluir un bien en la lista, que será supervisado por un comité científico. Vamos a ver qué edificios de las Comarcas del Noroeste y Río Mula se encuentran actualmente en esta lista.

La Casa de las Boticarias, en Cehegín

Este edificio se ubica frente al Casino, en la Calle Mayor, y muestra hoy una mixtura de elementos. Posee una portada flanqueada por dos columnas traídas del templo de Júpiter de Begastri, una torre medieval anexa y un patio renacentista. Precisamente el patio ha sufrido algunos derrumbes parciales, y posiblemente sea uno de los motivos que llevó a su inclusión en la Lista Roja. Cabe destacar la baranda, los pies derechos y ménsulas de madera que conservan la esencia que tuvieron tantos patios de la zona en los siglos XVI y XVII, y que por desgracia muchos no han llegado hasta nuestros días. Habrá que actuar con premura para que este patio no desaparezca también. Ilustrativo y sugerente es el lienzo que le dedicó el artista Francisco Fernández Ruiz (de quien se ha escrito un artículo en este mismo medio) donde capta el aspecto decadente del corredor del patio, bañado por unos rayos de luz que habrán contemplado tiempos mejores.

El Palacio de los Vélez, en Mula

El marquesado de los Vélez es indisoluble de la ciudad de Mula. El linaje de los Fajardo ejerció una autoridad militar y política incontestable, y como símbolo de poder levantaron dos edificios de gran importancia. El castillo es el más conocido, pero no hemos de olvidar el palacio que edificaron junto al Camino Real de Caravaca-Murcia. Presenta un entorno desangelado, pues no solo en las zonas aledañas que fueron huerta se han adosado viviendas contemporáneas, sino que el propio palacio ha sido transformado y dividido hasta tal punto que desde la calle es complicado percibir su entidad. De ahí que se le haya llamado “el palacio escondido”.

De estas transformaciones se deriva su interior complejo y laberíntico, del que hoy forman parte varias viviendas. En un profuso trabajo de análisis de la arquitecta Maria José Berenguer se emplean incluso cámaras termográficas para tratar de identificar elementos de interés escondidos tras las sucesivas remodelaciones. También se da cuenta del importante deterioro de estancias tan singulares como la antigua capilla y su techo artesonado.

El Palacete de Fuente de la Higuera, en Bullas

Este edificio hace gala de un eclecticismo manifiesto tanto por dentro como por fuera. En los años 20 del pasado siglo, Don Fabio Carreño Marsilla introdujo numerosos elementos propios de un sibarita en una ambiciosa reforma que incluyó un patio neonazarí cubierto por ricos

vitrales, porcelanas de Sajonia y mármoles de Carrara, entre otros. No obstante, lo más destacado de su interior es la traza modernista, que queda especialmente patente en la magnífica baranda de la escalera, y que algunos autores, como Guillermo Cegarra Beltrí, han apuntado que podría ser obra del arquitecto Víctor Beltrí, dada su similitud con la Casa Zapata de Cartagena.

Lamentablemente, el palacete ha sido sometido a un expolio y deterioro progresivo. Ni rastro queda de las estatuas que lucían al exterior junto a las torretas. Una actuación de urgencia hace unos años eliminó el tejado a cuatro aguas de dichas torres, y que vemos en la imagen, por unas planchas metálicas que evitasen las filtraciones de agua.

La Casa de la Tercia, o de la Encomienda, en Caravaca

Se nombra “de la Tercia” por el impuesto que en ella se recaudaba. Este tipo de edificio aparece también en otras poblaciones, pues en todas tenía la misma función. Sin embargo, este en particular fue sede de la Encomienda de Santiago, lo que le otorga una relevancia especial. Mucho se ha escrito sobre este edificio, le dediqué mi primer artículo en este periódico. De alguna manera, sucede algo similar al caso de Mula, pues el edificio fue dividido en varias propiedades, aunque aquí conserva la fachada como una sola unidad. Uno de los patios desaparecidos que mencionábamos al principio fue el que esta casa tenía. Su inclusión en la Lista Roja parece motivada, entre otras cosas, por el colapso de una parte de la cubierta hace 3 años.

Dependiendo del futuro más o menos halagüeño que les espere a los edificios incluidos en la Lista Roja, Hispania Nostra dispone de otras dos categorías a la que pueden pasar. Una de ellas es la Lista Verde, y en ella se encuentran aquellos bienes que han conseguido escapar de la situación de riesgo gracias a su adecuada intervención. La otra es aquella en la que ojalá no tenga que caer ningún edificio. Se trata de la Lista Negra, e incluye los bienes perdidos de forma irreversible. Cada espacio nuevo que ocupa esa lista es un fracaso colectivo, de particulares, de administraciones y de la sociedad en general. No olvidemos que el patrimonio es cultura y, como tal, a todos nos atañe.