ANTONIO F. JIMÉNEZ

Aunque eran dos oboes y un corno inglés, el trío compuesto por Cayetano Ramírez, Silvia Campillo y David Madrid ―que tocaba Guillermo Tell de Rossini― parecía estar entonando más bien el sonido de unas cornetas medio soldadescas que anunciaban la llegada de alguien importante. «Aún tenemos en la memoria la popular imagen de aquel pregonero que llegaba con su corneta y reunía a los habitantes para comunicarles las noticias más importantes o los acontecimientos extraordinarios del pueblo», explicó la presentadora y locutora local Juani Sánchez, quien añadió que esa figura hoy se ha convertido en «emblema de nuestras fiestas» por su trayectoria y especial unión con el pueblo de Bullas. El pregonero de 2015 es José Antonio Martínez Puerta, Juez de Paz y maestro.
Martínez Puerta subió al ambón del Salón de Actos de la Casa de la Cultura el pasado sábado 25 de septiembre y contó que desde que la alcaldesa de Bullas ―«primera mujer alcalde en la historia del pueblo»― le dijo que habían pensando en él para ser el pregonero de las Fiesta Patronales 2015, él tuvo claro que nunca dirá un no a lo que le propusiera su pueblo. «Dejé una libreta abierta sobre la mesa en la que iba garabateando ideas para pergeñar un guión del discurso». Tarea que no le ha costado ningún trabajo, asegura. «Me habéis regalado un billete de viaje en primera línea por mis recuerdos», expresó Martínez Puerta, quien añadió: «Y cuando me solazaba en mis memorias, me daba cuenta de que cuando nos ponemos a ordenar, descubres cosas de las que ya no te acordabas».
Como buen maestro, empezó leyendo un texto de Moratín para continuar rememorando las fiestas del pueblo de cuando José Antonio Martínez, que fue parido en el Camino Real en 1960, era un mozo. «Las fiestas son un bálsamo de alegría y un martirio para las piernas y riñones; pero somos gente recia que lo aguanta todo», expresó. Como maestro ejemplar que lleva siéndolo desde 1985, Martínez Puerta se ha dejado también los riñones con sus alumnos, como contó en su presentación del pregonero el director del Colegio Público Obispo García- Ródenas, Raúl Guirado: «Sus despachos se han llenado de más horas que las de la Torre del Reloj». Porque, en resumidas cuentas, «lo que más le gusta a José Antonio es ver feliz a la gente».
El discurso del pregonero fue un pretexto entrañable para hacer un poco más feliz al público asistente. De hecho, algunos párrafos estaban escritos en segunda persona con la intención gramatical de hacer protagonistas a los vecinos de Bullas. Frases como: «cuando llegáis a la plaza», «cuando miráis a la Patrona» son ejemplo de ello. También empleó la primera persona del plural, porque Martínez Puerta es un vecino más. «Soy uno de los vuestros», reiteró a lo largo de su intervención. Y por medio de ese punto de vista narrativo, los asistentes fueron de la mano con José Antonio recordando «aquellos inviernos fríos cuando nos desnudábamos aprisa antes de meternos en la cama para que no nos diera tiempo a congelarnos; o aquellos apagones por la tormenta o sin ella; o cuando había en casa un solo vaso del que bebíamos todos sin ascos a que se nos pegase nada».
Revivió un tiempo cálido y familiar. «Me acuerdo que por estas fechas de fiestas hacíamos las visitas y así íbamos echando en la alcancía lo que nuestros padres, tíos, abuelos, nos podían dar. En cuanto nos soltaban el óbolo en la mano, nos íbamos a otra visita. Hoy he descubierto lo importante que son estos encuentros para quienes los reciben». En un tiempo en que las fotos se echan por doquier y se suben a las redes sociales «a veces sin enterarnos los fotografiados», recordó Martínez Puerta los retratos que les echaban a los críos montados en los caballos del Oeste aprovechando la coyuntura de las fiestas. Y la gente le respaldaba en susurro: «¡Y es verdad!».
Uno de los motivos por los que José Antonio Martínez rescató estas remembranzas fue para recordar a aquellos padres que sufrieron tanto y que, por ello, cualquier mínima posibilidad de disfrute la vivían al máximo. «Hoy es ese día en que se suele decir que mis padres estarían orgullosos de mí, pero lo que hay que decir es que los padres se sienten siempre orgullosos porque el éxito consiste en hacer bien lo que debemos hacer». Recordó a su padre y a su madre, y también a «la Madre del cielo, Nuestra Patrona la Virgen del Rosario, porque hablar de las fiestas es hablar de las novenas: me acuerdo de todos los predicadores, en especial de don José Prior, que fue párroco de Bullas durante diez años y que ha venido hoy al pueblo para presidir la primera novena de estas fiestas».
Entre recuerdos y anécdotas, el pregonero tuvo unas palabras para los vecinos de Bullas que sufrieron «la tragedia más fuerte que ha vivido el pueblo en toda su historia» en el fatal accidente de autobús. «Toda España vio en el funeral la solemnidad de la Virgen del Rosario. Les deseo a los afectados una pronta recuperación», dijo. Recordó también a las familias en situaciones poco favorables económicamente cuya único respiro a veces es «la ayuda en muchos casos de los abuelos». Sin embargo, el consejo principal para estas fiestas 2015 fue el del disfrute y el de dejar a un lado la tristeza. «Tenemos que intentar desprendámonos del pesimismo durante estos días festivos».
Cerró el discurso con una fábula cuya moraleja se resume en la frase: Esto pasará. Las malas situaciones pasarán. «Pero este consejo sirve para rebajar el ego en los momentos buenos. Mi momento, por ejemplo, de gloria como pregonero también pasará», comentó José Antonio Martínez, a quien le abrazó un chaparrón de aplausos enfervorecido cuando elevó la voz y terminó diciendo: «¡Viva la Virgen del Rosario! ¡Viva Bullas!». La alcaldesa de Bullas, María Dolores Muñoz, le hizo entrega del Niño de las Uvas y así empezaron los brindis y las felicitaciones. Mientras sonaban de nuevo los dos oboes y el corno inglés con el tema de Hijo de la luna, de Mecano, José Antonio Martínez Puerta miraba satisfecho a sus vecinos, con una sonrisa liviana y buena, como «un maestro excepcional en toda la dimensión del término», en palabras de la Alcaldesa.