Pedro José Ruiz/Presidente de la asociación Mula Senators Snooker & Pool Club

Aquellos que utilizamos el deporte como terapia para poder evadirnos del ritmo que nos impone la vida, para estar en forma o para aprender a superarse cada día, entre otros muchos motivos, también estamos sufriendo las consecuencias de esta pandemia que tantas cosas está borrando de nuestra vida y, a la vez, cambiando en nuestras costumbres diarias.

Si le añadimos a lo anterior que la modalidad deportiva que practicamos es minoritaria, por si fuera poco, esto nos sitúa en el borde de un precipicio que se presume bastante profundo y cuya caída podría resultar letal.

En nuestro caso, una asociación de snooker y de billar, sin ánimo de lucro y mantenida únicamente por sus socios, todo el trabajo que hemos realizado durante los casi dos años de vida que tenemos, en la actualidad pende de un hilo y los próximos meses, de aquí al verano, supondrán una travesía en el desierto cuyo final desconocemos por completo.

Al igual que nosotros, estoy seguro de que más clubes deportivos se encontrarán en una situación similar. Por ello, pido que se nos tenga en cuenta, no solo a nivel municipal, sino también comarcal y regional. Las asociaciones deportivas son un espacio de interacción y disfrute grupal seguro con un nexo de unión muy fuerte: el deporte.

No queremos que, cuando todo esto haya pasado, muchas de las asociaciones que existían antes y durante la pandemia, hayan desaparecido, llevándose consigo muchísimas horas de esfuerzo, sacrificio, ilusión y objetivos que no pudieron terminar de cumplirse por culpa de un ser microscópico para el que, en este caso, existe una solución: la implicación de todos.

Apoyemos el deporte, empezando por aquellos clubes que necesitan el respaldo de la gente para poder llevar a cabo su actividad. No dejemos que esta llama se extinga. No dejemos que el deporte, nuestro deporte, se apague.