DIEGO J. BOLUDA/Concejal de Patrimonio Histórico en el Ayuntamiento de Mula

Si bien a lo largo del año 2020 hemos conmemorado los 500 años del inicio de la construcción del Castillo de Mula, este 2021 quedará marcado en los anales de la historia de nuestra ciudad como aquél que verá cómo la fortaleza renacentista pasará a manos de su legítimo propietario, de su pueblo, de Mula. El pasado 25 de febrero, el pleno del Ayuntamiento de Mula, aprobaba por unanimidad el inicio del expediente de expropiación del Castillo.

Castillo de Mula

En escasos meses se pondrá punto final a una larga historia de amor y odio, de avasallamiento, de encuentros y desencuentros que desde 1520 ha mantenido Mula con su castillo. Bien plasmó la plataforma ciudadana “Mula por su Castillo” esta relación y este sentimiento entre los muleños cuando afirmó: “el que fuera levantado hace ya cinco siglos como signo de opresión y sumisión, se erige hoy, sin embargo, como orgulloso símbolo de la identidad y dignidad del pueblo de Mula”.

Con la inminente expropiación se consigue desarticular una situación administrativa que ha conllevado a décadas de abandono del castillo, pero también, y no menos importante, se le devuelve la dignidad a un pueblo entero, a una sociedad que siempre lo ha considerado suyo. Los muleños han visto como sus propietarios lo trataban con desidia y dejadez, privándoles de cuidar su tan distinguida fortaleza. El castillo de Mula es el símbolo más identitario de los muleños y las muleñas. ¿Quién, de niño, no ha fantaseado alguna vez con historias de soldados vigilando desde las almenas, con reinas o doncellas asomándose al gran ventanal de la torre del homenaje, cañones y flechas cruzados en alguna batalla o cofres plenos de monedas de oro y tesoros ancestrales?

En cambio, son ya muchas las generaciones muleñas – y murcianas- que no han podido recorrer sus estancias, acariciar con la yema de sus dedos las marcas rugosas de cantería que tienen todos y cada uno de los sillares que lo conforman o maravillarse viendo de cerca su imponente arquitectura. Sin embargo, cada vez está más cercano ese día en el que los muleños y las muleñas podrán adentrarse en su interior, subir la empinada escalinata que te conduce a la azotea de la plaza de armas y desde allí, sabiéndose dueños y señores de su castillo por derecho, puedan contemplar la bella ciudad de Mula, con sus barrios medievales, sus mares de tejados, torres y campanarios, su huerta y toda la vega que se extiende a lo largo y ancho de toda la comarca.

Pero, aunque ganada una batalla crucial, todavía queda un camino por recorrer para poder devolver toda la majestuosidad al castillo de Mula. Con la titularidad pública se inicia una nueva aventura, nuevas metas y objetivos donde la consecución de financiación por parte de todas las administraciones será determinante. La completa rehabilitación del castillo y su puesta en valor depende, única y exclusivamente, de la apuesta y la creencia que en este apasionante proyecto tengan las administraciones. Un proyecto ambicioso por todo lo que significa y conlleva a nuestro municipio.

En apenas tres meses tendremos el ingrediente que tanto se demandaba; la titularidad pública del monumento que, junto con el Plan Director, que marca la guía para su restauración integral, hará realidad la completa rehabilitación del castillo muleño.

Acceder al 1,5% cultural del Ministerio de Fomento del Gobierno de España va a ser imprescindible. En ello trabajaremos desde el Ayuntamiento y así lo vamos a demandar donde sea necesario y a quien sea necesario. Pero es indispensable que el Gobierno Regional no vuelva a ignorar nuestra insigne fortaleza como ya hiciera en el ejercicio presupuestario de 2020, dejando este proyecto fuera. Este hecho, como comprenderá el lector, ha afectado significativamente al objetivo común en cuanto a la recuperación del BIC.

No puede volver a ocurrir.

En 2015 el pueblo de Mula “asaltó” el castillo reclamándolo como propio. Posteriormente lo “abrazó”, reconciliándose tras centurias de sumisión.  Ahora debe congratularse, después de cinco siglos desavenidos, la conquista definitiva está al alcance de todos. La sociedad muleña ha sabido defender su historia y su patrimonio histórico.

Tras quinientos años, el pleito del marqués ha llegado a su fin. Mula ha roto las cadenas del vasallaje.