HABLANDO DE EDUCACIÓN – O3

José Clemente Rubio García

Siguiendo por mi viajes por la Comarca del Noroeste /Río Mula, hoy estamos en Mula, al pie de su castillo.

Puntuales nos vemos, buen comienzo. Nos juntamos cuatro amigos para hablar, una vez más, de Educación, el tema que realmente nos une.

Flora Sánchez Fernández, maestra en el Centro de Adultos de Mula, realizando su trabajo en los pueblos de Albudeite y Campos del Río y  en el Centro Penitenciario.

Diego Clares García, maestro jubilado, con gran experiencia, desempeñando su labor docente, sobre todo en el CEIP “Anita Arnao”, de Mula,  donde durante bastantes años desempeñó el cargo de Director.

José Luis Álvarez – Castellanos Rubio, también maestro jubilado. Empezó como maestro rural en diferentes escuelas de nuestras Región, aunque la gran parte de su vida profesional la pasa como maestro, especialista en Ciencia Sociales, en el IES Ribera de los Molinos, también en Mula.

Y un servidor, maestro rural, en un constante intento de encontrar fórmulas válidas,  para que la escuela sirva para el desarrollo cultural del mundo del campesinado.

Me une a ellos , además del trabajo formal como maestro, la educación no formal en el Tiempo Libre dentro del escultismo, ya que ellos también ocuparon ciertas responsabilidades en el mismo.

Queremos plantear en esta mesa, un tema que nos preocupa y del cual no se habla mucho: la educación formal y la no formal: pasado, presente y futuro.

Pronto llegamos a un acuerdo o definición de la misma, siendo dos caras de la misma moneda, siendo la “formal” la que se imparte en la clase, en los colegios y la “no formal” la que no está reglada dentro del sistema educativo, además de la que se aprende en la calle, en el juego libre, en asociaciones culturales, vecinales, etc.

La “calle” es una auténtica escuela de aprendizaje, es el lugar donde los niños y las niñas se desarrollan e interactúan de forma natural, pero hay preocupación en su desaparición, ya que se ven menos niños y niñas por las mismas y son otras actividades complementarias y dirigidas la que están copando esos espacios y tiempos y, normalmente, de forma mercantilizada, por lo que quitan la espontaneidad del juego libre como espacio y modelo educativo.

Un tema que pronto sale y se pone encima de la mesa es la educación de adultos, el derecho que tiene cualquier persona a seguir formándose durante toda su vida.

En los últimos años de la dictadura vivida en España, en el siglo pasado, por iniciativa de ciertos sectores progresista de la sociedad, surgen la creación de Centros donde se ofrezcan una formación adecuada a esa población adulta que, por desgracia, la necesita, ya que el “sistema oficial” se la niega. Se crean asociaciones de personas interesadas en aprender lo más básico y así es como se crean esas Escuelas de Adultos que tanto bien han hecho y siguen haciendo a la sociedad.

Pronto algunos ayuntamientos y, es justo el reconocerlo, la misma administración del Estado, empiezan muy tímidamente a apoyar dichas Asociaciones y con el tiempo pasa a formarse lo que actualmente son los Centros de Personas Adultas.

En estos Centros se ve claramente lo que es “educación formal” y “educación no formal”. Los orígenes y, situándonos en aquellos años de los setenta y principios de los ochenta, lo que la población demandaba, aunque muchas veces de forma muy silenciosa, era el ansia de aprender y, en muchos casos, lo más elemental, como era el dejar de ser analfabetos. Los pequeños pueblos, en horario de noche, en pequeños locales, acudían esos voluntariosos maestros y maestras a transmitir esa enseñanza que hoy llamaríamos “no formal” y se crearon los talleres donde se fomentaban el diálogo, la discusión y, en una palabra, a pensar y poder expresarse, así como para tratar temas de cómo entender y comprender un documento y, sobre todo, salir del analfabetismo real o funcional. Al mismo tiempo,  se empezó a implantar la “formal”, impartiendo cursos para obtener ciertas titulaciones que, por diversas circunstancias, no pudieron obtener las personas en su momento.

Actualmente la función que realiza los Centros de Adultos, hablando en términos muy generales, es la de impartir Cursos para obtener cualificaciones profesionales, acceso a Universidades para adultos, idiomas, etc. dejando a un lado lo que es la “educación no formal”, salvo en algunos casos donde se mantienen esos talleres de lectoescritura, de cocina, de búsqueda de empleo, etc. y lo más preocupante y grave es la desaparición de esta enseñanza en los pequeños pueblos, por lo que, una vez más, se están marginando a estas personas que viven en los mismos.

Evidentemente, la enseñanza formal o reglada, tiene una normativa a seguir concreta, estando o no de acuerdo con ella,  pero realmente presenta un camino a seguir, cosa que en la no formar no la hay,  aunque hayan algunas directrices, pero se deja a libre albedrio de los distintos Centros donde están funcionando.

Es necesario que las distintas administraciones apuesten por esta enseñanza “no formal” y más en las pequeñas poblaciones que no tienen casi de nada y es necesario el poder dinamizar al tejido social de la localidad, llevando la cultura a estas personas que lo demandan.

Esta necesidad de educación no formal, está llevando en algunos lugares de nuestra Región a la creación de Asociaciones, a la formación de estos centros, donde el dialogo, la conferencia, el pensar, el dinamizar el barrio, el pueblo,  llene esta carencia  que la Administración tristemente está abandonando.

Por otra parte, se está dando la paradoja, que en algunas poblaciones, se está privatizando estos servicios, y lo están dando Ayuntamientos, Academias y Empresas de Tiempo Libre, mercantilizando estas tareas.

Los Centros Educativos deben de ser un lugar abierto al pueblo, donde sea lugar de encuentro del vecindario, de las distintas asociaciones, donde se ensaye teatro, se den conferencias, donde la infancia y juventud puedan tener sus clubes, su lugar…, pero lamentablemente las distintas administraciones van por otro camino y no quieren, no pueden o no son capaces de entender esto.

Entendemos que todo esto no es por casualidad, se está perdiendo el sentido de lo PÚBLICO y el desarrollo personal, realmente no les interesa ni a los poderes económicos ni a los poderes políticos.

Los Consejos Escolares Municipales podrían haber sido motor para mover esta maquinaria de la enseñanza, tanto en lo relativo a la enseñanza formal, como en la enseñanza no formal, sobre todo en esto último, pero la triste realidad ha sido y es otra. Es un organismo prácticamente muerto.

Junto al sistema educativo formal y no formal, hay en nuestra sociedad y prácticamente en cada uno de nuestros pueblos, diversas Asociaciones que son muy importantes para el desarrollo integral de la infancia, juventud y adultez, desarrollando una serie de actividades, unas veces continuadas y otras puntuales, que son muy necesarias, pero eso será, si fuera posible, tema para otro artículo de esta serie.

Gracias Flori, José Luís y Diego por vuestra aportación que me habéis regalado.