CARLOS MARTÍNEZ SOLER
En esta sociedad donde las crisis asola casi a la totalidad del mundo y que ha dejado tras de sí un gran reguero de víctimas, que una familia como los Gallagher sobreviva, eso sí, en la ficción todo sea dicho,Shameless USA es obra de un milagro. Los Gallagher son una familia disfuncional, atípica, que ante la falta de ingresos y de apoyo por parte de los medios institucionales, que además no hacen otra cosa que ponerles trabas, han desarrollado una economía de supervivencia, de trincheras, en la que todo vale para salir a flote: estafa, venta de drogas, suplantación de identidad, etc.
Shameless (la americana, adaptación de una obra británica del mismo nombre), la serie que hoy nos ocupa, nos muestra a esta unidad familiar a cuya cabeza se encuentra Frank, un esposo abandonado, alcohólico y que se aprovecha de sus hijos, siendo éstos, los que siempre le salvan el culoa él ante situaciones delicadas. Definir a Frankes complicado, pero bastaría decir que es un tipo que por momentos odias y desearías matar, mientras que en otros te cautiva y deja atónito. A eso contribuye su pérfida verborrea, capaz de dar la vuelta a cualquier situación y una interpretación, la de William. H. Macy, que roza la excelencia.
Shameless no es para nada una serie fácil, más bien todo lo contrario, abordar la situación de esta familia casi al borde de la pobreza no es una tarea sencilla. Sin embargo, sus creadoreshan diseñado un serie que se mueve a la perfección entre el drama más absoluto y la comedia negra más salvaje, consiguiendo hacer de su obra un producto altamente disfrutable, que se aleja de los cánones impuestos en la industria televisiva actual, en la que zombies, detectives, políticos… ocupan toda la parrilla, y cuyos 50-55 minutos de metraje pasan como un suspiro sin que en ningún momento estés tentado a mirar el reloj.