GLORIA LÓPEZFoto Avedon

Hace unos años Christie’s subastaba por el módico precio de casi 900.000 dólares una fotografía en la que una modelo posaba entre dos elefantes con un traje de Yves Saint Laurent. Representaba el lujo y el glamour de los años cincuenta y sin embargo, como diría Raphael, que sabe nadie… de aquello que me preocupa, que no me deja dormir, de lo que mi vida busca, de si lloro, o de si rio. Y es que detrás de aquella imagen perfecta había una mujer rota por el dolor y una enfermedad, una madre neurótica, dos traiciones, una hija arrancada, una muerte inesperada y la pobreza de la soledad.

Dorothy Virginia Margaret Juba nació el 11 de diciembre de 1927 en Jackson Heights, en Queens, en el seno de una familia católica de origen irlandés y polaco. A los diez años Dorothy enfermó de unas fiebres que la obligaron a estar en cama un año entero, lo que aprovechó su madre para recluirla en casa. Demasiados ratos sola la llevaron a inventar una amiga imaginaria «Dovima», que más tarde le serviría para inventar un personaje tan irreal como la amiga.
Su primer amor fué un insulso Jack Golden, que no sabía lo que se venía encima de un día para otro cuando la editora de Vogue entró a comprar caramelos en Manhattan, por esas casualidades de la vida, porque mira que habría tiendas en la calle, pero entró en la suya. Al día siguiente estaba posando para uno de los fotógrafos más prestigiosos del momento, Irving Penn, y no como Dorothy, sino como Dovima. Trabajó para la agencia Ford Models, fue musa de Penn y modelo de Richard Avendon, quien la colocó entre dos elefantes del Cirque d’Hiver de París en 1955 con un elegante vestido negro, el primer vestido de noche que Ives Saint Laurent había creado para la firma Christian Dior. Dovima con elefantes sería un icono de la moda de los cincuenta y una de las fotografías más reconocidas de todos los tiempos.

Intentó probar suerte en cine y en 1957 apareció junto a Audrey Hepburn y Fred Astaire en Funny Face., pero no era lo suyo.
En aquellos años de felicidad y cuando todo iba bien conoció a Alan Murray, un maltratador con el que se casó y entre paliza y paliza tuvo a su única hija y con la que intentó huir a Los Ángeles para empezar de nuevo como actriz. No llegaría muy lejos, ni como actriz, ni como madre. Alan la denunció por secuestro en unos años donde el hombre siempre llevaba razón y perdió la custodia de la hija deseada y a la que no volvería a ver. Se divorció en 1963.
Para entonces ya había perdido todo lo ganado en juicios contra sus ex. Se trasladó a vivir a Forte Lauderdale, en Florida, para estar cerca de sus padres y volvió a trabajar en lo que trabajaba antes de ser Dovima. Fue dependienta, pizzera y vendedora de cosméticos.
En 1983 se casó con Casper West Hollingsworth, un barman con el que trabajaba, un periodo «feliz» pero corto. Casper moría trece años, en 1986, de cáncer.
Ya no se recuperó ni quería hacerlo. Los elefantes de la foto se le vinieron encima, como la fama de la que había disfrutado muchos años antes. Murió sola un 3 de mayo de 1990 como Dorothy, Dovima había dejado de existir mucho antes.