José Antonio Melgares Guerrero/Cronista Oficial de Caravaca y de la Vera Cruz.

Otra de las personas que, aunque no nacida en Caravaca se tiene y es tenido por caravaqueño, habiéndose ganado el cariño y consideración popular por méritos propios, al haberse entregado durante muchos años a la ciudad y sus gentes, es el doctor D. Manuel Ledesma Domínguez, quien se instaló entre nosotros en 1968 como Médico de Asistencia Pública Domiciliaria (hoy médicos de familia), tras ganar la correspondiente oposición.

Hijo de agricultores, nació en la localidad de Topas, a veinticinco kilómetros de Salamanca, el 4 de abril de 1934, corriendo su formación primaria a cargo del maestro nacional D. Manuel Pascua, que fue quien aconsejó a sus padres que el pequeño debía estudiar. Lo hizo en el instituto Fray Luís de León de la ciudad del Tormes, en donde cursó el bachiller e hizo el entonces denominado Examen de Estado, en el que actuó ante un tribunal formado nada menos que por Juan Maluquer de Motes, el expresidente de la R. Academia Española Manuel de la Concha, Alfonso Zamora Vicente y el propuesto para Premio Nóbel Francisco Galán.

Tras cursar Medicina en la Universidad de Salamanca, probó el examen como médico interno en el Hospital Clínico de aquella ciudad, como ayudante del Dr. Frenando Cuadrado, teniendo por maestros a los Drs. Alfonso Balcels Gorina, Julio Peláez Redondo, Rafael de Unamuno (hijo de D. Miguel) y Ángel García. Trabajando en el Clínico conoció a quien pronto sería su mujer: Piedad González González, quien hacía prácticas como enfermera en el mismo, con quien contrajo matrimonio en diciembre de 1963 y con quien trajo al mismo a sus tres hijos: Marina, Begoña y Alberto.

Al acabar su periodo de formación en el Clínico obtuvo plaza, como becario, en el sanatorio del Patronato Nacional Antituberculoso y enfermedades del tórax Martínez Anido, donde permaneció a lo largo de tres años como primer ayudante del Dr. Rafael Sastre y donde decidió preparar las oposiciones a Médico de Asistencia Pública Domiciliaria, comenzando en esta actividad como interino en el pueblo salmantino de Colmenar de Montemayor, donde preparó la oposición que ganó, con muy buen número, compitiendo con 4.000 médicos que espiraban a las 100 plazas convocadas. La prueba se celebró en el hoy Hospital de la Princesa de Madrid.

Su primera plaza como médico de familia la obtuvo en la localidad murciana de Aledo, aunque la familia se instaló en Totana, desplazándose de uno a otro lugar en un coche Citroën Dos Caballos, a los que popularmente se denominaban cabras. En Aledo permaneció desde octubre de 1965 a febrero de 1968. El día dos de dicho mes y año tomó posesión de su plaza en Caravaca, haciéndose cargo de la Jefatura Local de Sanidad por deseo del entonces alcalde Pepe Gómez, por jubilación del Dr. Martín Robles Sánchez-Cortés. Cargo sin dotación económica alguna al frente del cual estuvo 30 años, hasta que se extinguió por voluntad política.

En Caravaca se encontró con médicos ya instalados aquí tiempo atrás, como D. Ángel Martín, D. Faustino Picazo y D. José Salvia, junto al pediatra D. Alfonso Zamora y el ginecólogo D. César León.

La Jefatura Local de Sanidad le exigía atender la problemática sanitaria no sólo en el pueblo sino también en las pedanías, por lo que en compañía de Gonzalo el Practicante, se recorría anualmente todos los pueblos del campo, en verano e invierno, en un coche Morris que sustituyó al viejo Citroën. Para los desplazamientos locales se hizo con un Seat 600 que adquirió, de segunda mano, a Román Vélez. El cargo, además, le exigía obligaciones muy variadas como partes semanales de enfermedades infecto-contagiosas, autorización de traslado de cadáveres etc.

Compatibilizando lo dicho, el juez Francisco Martínez Muñoz le nombró forense sustituto del titular, D. Joaquín, muy enfermo. También actuó el Dr. Ledesma como tal, sin cobrar al principio, hasta que en tiempos del juez Joaquín Samper comenzó a gratificársele con 12.000 pts. mensuales, hasta que llegó el forense titular Juan José Avilés, quien sigue como tal en la actualidad.

A lo ya dicho hay que añadir el encargo municipal como Médico del Instituto de Bachillerato, de la cooperativa de géneros de punto Los Alemanes y su propia consulta de la que tiene miles de anécdotas, recordando (hasta la implantación del servicio de urgencias) las llamadas nocturnas, todos los días del año, para atenciones a enfermos en la ciudad, el campo y pueblos limítrofes; con lluvia, frío, nieves y cuanto pueda imaginar el lector. La consulta privada la instaló primeramente en la C. Juan Carlos I (entonces Ángel Blanc) y, posteriormente en la Gran Vía, junto a su domicilio particular.

Junto a la actividad sanitaria aún tuvo tiempo el Dr. Ledesma para emplearse en la actividad política local y en la creación, junto a otros, del Club La Loma.

En lo político fue concejal del área de Sanidad en el último ayuntamiento predemocrático, con el alcalde Mariano Rigabert Girón. Entre otros, fueron concejales compañeros: Antonio Reinón Tobajas, Pedro Antonio Melgares de Aguilar, Carlos Martínez Carrasco, Paco Fuentes, Antonio Marín Fuentes, Manuel Campos, Pascual Fernández y Fernando Barquero, teniendo como principal logro de su mandato los prolegómenos del Hospital Comarcal, del que en otra ocasión me ocuparé.

En lo social fue uno de los promotores del citado club social La Loma junto a un grupo de amigos que se reunían a cenar los sábados. Entre ellos Pedro García-Esteller, Juan Marín Fuentes, Mariano Rigabert, Julio García Cánovas, Faustino Picazo, Guillermo Elum y Joaquín Samper, quienes en el transcurso de una de esas cenas se comprometieron a llevar a cabo el proyecto aportando cada uno esa misma noche mil pesetas. Compraron el solar entre cuatro de ellos, aportando cada uno 60.000 pts. para la adquisición de los primeros cinco mil metros, que en otras dos fases se ampliaron hasta los 15.000. Pero de ello, también me ocupare, con detalle, en otra ocasión.

También en lo social, y durante 10 años, ese mismo grupo de amigos se encargó de la Hospitalidad de Lourdes, cayendo sobre sus espaldas el peso de la organización sanitaria, tan decisiva y complicada en esta actividad caritativa.

El Dr. Ledesma se jubiló a los 70 años, el 4 de abril de 2004. En la actualidad convive con una dolencia ocular que sobrelleva con ejemplar estoicismo, rodeado del aprecio y el cariño, en la distancia de tantos pacientes agradecidos, y en lo cercano de su mujer, sus hijos y nietos, además de la estima del grupo de amigos vivos, con quienes cada mañana comparte café y tertulia.