ANTONIO MARTÍNEZ ROBLES

AMBULANCIAS MARTÍNEZ ROBLES inició su andadura el 8 de agosto de 1978, y lo hizo con el objetivo de dotar de un servicio de ambulancia a la comarca del noroeste murciano. En aquellos ya lejanos tiempos, fui consciente de la necesidad que existía de facilitar el transporte sanitario a esta zona de la Región de Murcia y asumí el compromiso de cubrir esa ausencia.

Iniciativa, esfuerzo y tesón marcaron aquel comienzo. Fueron unos años difíciles, los medios que existían eran muy otros de los que hoy disponemos: aquellas carreteras que hoy son un mal recuerdo, aquellos pequeños vehículos con escasos, casi nulos, recursos sanitarios, aquellos interminables desplazamientos hasta Murcia en los que en alguna ocasión las  lágrimas de rabia te surcaban el rostro por la impotencia de no haber llegado a tiempo de salvar una vida.

Empecé yo solo; con un solo coche, pero con la firme decisión de cubrir una carencia que estaba costando mucho sufrimiento a muchas familias. Y con ilusión; con mucha ilusión. Con un empeño que las más de las veces cubría el resto de dificultades y sinsabores.

Crecimos; crecimos mucho. El Altiplano en 1987, Murcia en 2001, las urgencias y emergencias de toda la Región de Murcia en 2003, … La empresa pasó de un solo trabajador a casi 300 plenamente cualificados; de un pequeño vehículo escasamente equipado a más de 150 ambulancias plenamente dotadas con la más moderna tecnología. Fue un importante salto cualitativo y cuantitativo que contribuyó a definir el presente y futuro de la empresa y que nos permitió garantizar el traslado en ambulancia a casi un millón de murcianos.

De aquellos inicios, en los que los avisos te los daba una vecina (la única que tenía entonces teléfono en el edificio), hasta hoy, en que complejos programas informáticos planifican las rutas de los pacientes, han pasado más de 40 años.

Cuarenta años de reto empresarial, de permanentes apuestas de futuro. Cuatro décadas de inversión constante en capital humano y en recursos materiales; un esfuerzo marcado por la voluntad de mejora continua y la vocación permanente de servicio a los pacientes. Toda una vida tratando de ofrecer lo mejor a mis paisanos, tratando de devolverles así lo que ellos me ofrecieron, la ilusionante posibilidad de crear una empresa que estuviera a la altura de un difícil reto.

Fueron las personas la que siempre han marcado mi camino. Siempre fueron las personas. Su salud y su bienestar, para lo que, en todo momento, procuré que el transporte sanitario nunca supusiera un sufrimiento añadido a los pacientes. Y también su trabajo. Siempre que pude contraté a mis trabajadores de entre las gentes de esta comarca, también así, como alguien me dijo una vez, intenté hacer posible que muchos hombres y mujeres vieran cumplidos sus sueños ofreciéndoles trabajo, respeto y, en la medida que pude, afecto.

La vida, y determinadas circunstancias creo de todos conocidas, y que se han venido produciendo recientemente, han determinado que hace unas fechas AMBULANCIAS MARTÍNEZ ROBLES haya tenido que dejar de prestar el servicio de transporte sanitario terrestre en el ámbito de la Región de Murcia. El proceso ha estado jalonado por muchas irregularidades, que finalmente han dado al traste con toda una vida de trabajo. Definitivamente serán los tribunales de justicia quienes determinen esta cuestión y quienes, espero, acaben colocando a cada uno en su sitio; pero la justicia es lenta, muy lenta, y para entonces AMBULANCIAS MARTÍNEZ ROBLES no existirá tal cual hoy la conocen. Aún así no me rindo, no lo he hecho nunca. Tampoco ahora.

Durante todos estos años les seguro que he tenido la oportunidad de compartir una extraordinaria experiencia con muchas personas, seguro que también con muchos de quienes esto lean; cada uno de nosotros lo ha hecho desde la diferente posición que nos tocó ocupar: a mi como empresario, a otros como paciente, como responsable sanitario, como responsable político, … ; y, en ese periplo común, he podido contar con la inestimable colaboración de muchas de ellas y creo que entre todos hemos podido lleva a cabo un magnífico trabajo que me llena de satisfacción. A todos ellos gracias, sin su complicidad nunca habría podido alcanzar las metas que en cada etapa me fui marcando.

Siempre he procurado anteponer los intereses de las personas a cualquier otra circunstancia, el conjunto de los pacientes y el colectivo de trabajadores primaron frente a cualquier otro interés y fueron propósito esencial en mi vida profesional; y siempre traté de prestar el servicio que se me encomendó, en las mejores condiciones que me fueron posibles en cada momento de este largo período de tiempo y, con ese empeño, en todo momento he intentado ofrecer mi firme determinación para favorecer el mayor desarrollo del bienestar de los usuarios del sistema público sanitario y de sus intereses y derechos. Si en algún momento no he alcanzado ese objetivo pido disculpas por ello, pues mi ánimo siempre ha estado guiado por mi compromiso con la mejora continua de la asistencia sanitaria y de la salud del conjunto de los ciudadanos y por mi vocación de servicio a la sociedad.

Se cierra ahora una etapa que para mí ha sido apasionante, una etapa que me permitió crear de la nada una empresa en la que pude ofrecer trabajo a varios cientos de personas, con cuyo esfuerzo hemos procurado que el transporte sanitario no supusiera un gravamen adicional para los pacientes que desplazábamos; confío en que hayamos sido capaces de lograrlo. Pero también ha sido una etapa que, al mismo tiempo, me ha permitido devolver a la sociedad un pequeña parte de lo mucho que me ofreció: colaborando en alguno de sus proyectos, apoyando alguna de sus inquietudes y haciendo posible alguno de sus sueños; y esto también me hace sentirme orgulloso.

Quiero, finalmente, aprovechar estas líneas para trasladar a la sociedad mi absoluta voluntad y mi deseo, si las circunstancias así lo favorecen, de que en un futuro no lejano se abra una nueva etapa de colaboración que sea igualmente satisfactoria para ambos.

A veces pienso que esto es una mala pesadilla de la que voy a despertar. Pero las más de las veces pienso que es un sueño extraordinario que ha permitido a muchas familias mejorar su salud, que ha permitido a muchas personas disponer de un trabajo digno, que ha permitido aportar un pequeño rayo de luz y esperanza a una sociedad a veces demasiado sombría y desesperanzada. Las más de las veces pienso que es un sueño que ha merecido la pena. Las más de las veces me siento orgulloso de ese sueño y de lo que en él he sido capaz de llevar a cabo. Creo que entre todos lo hicimos bien. Y creo que lo volvería a hacer. De todo corazón, a quienes lo hicisteis posible conmigo, GRACIAS.