JUANI MARÍN/IU VERDES CARAVACA

Tres jubilares ya, tres jubilares y nos encontramos con un pueblo totalmente abandonado y descuidado, no solo sus calles, sino sus monumentos, su centro histórico y su entorno turístico. A pesar de todo, todavía recibimos turistas, será por algo, quizá tengamos una riqueza cultural y patrimonial que a pesar de su lenta agonía todavía resiste.

Tres jubilares ya,  en los que han pasado gobiernos socialistas y del partido popular y donde el dinero no era un problema, el milagro económico se había producido, pero por lo visto ese dinero se esfumó, no se quedó en Caravaca. Unos y otros alardean de sus inversiones en el Jubilar y de datos y cifras que no se reflejan en la economía ni en el empleo de nuestros vecinos. Dineros que se invirtieron en grandes mamotretos de hormigón que hoy en día están abandonados, en vez de en ese Plan Director de Turismo del que tanto hablamos pero nunca iniciamos.

Pues bien, uno de esos mamotretos iba a ser el Centro de interpretación de los Molinos, en pleno centro urbano, junto a un Molino de Papel del siglo XVIII que hoy en día todavía se mantiene en pie y que a su alrededor tiene un poblado prehistórico Calcolítico que ya quisieran otras ciudades. Seguro que lo aprovechaban mucho mejor que nosotros. Hace pocos días leía en redes sociales que el turismo a Caravaca llegaba atraído por las fiestas, y claro que sí, pero por qué acotar la llegada de visitantes solamente a las fiestas y a la religión, si tenemos miles de cosas más que ofrecer.

Bien, continuando con el entorno del Molino, para poder justificar uno de los monumentos al hormigón, se hicieron unas someras intervenciones arqueológicas en dicho Molino para su puesta en valor, pero ahí quedó la cosa, porque como siempre, se presupuesta una actuación, después se nos va de presupuesto y queda sin terminar (ay la UTE…). La difusión sobre este entorno nunca interesó, ni la conclusión de sus trabajos, dejando el lugar abandonado y con un gran riesgo para los chavales que saltaban las vallas para pasar la tarde donde nadie pudiera verlos.

En 2015, a caballo entre un gobierno Popular, que inició los trabajos de consolidación y limpieza, y un gobierno socialista que recogía el testigo de la finalización de este proyecto,  se invirtieron, de nuevo, unos cientos de miles de euros en el entorno, ¿para qué? para volver a cerrar sus puertas y volver a quedar sumido en el olvido. Poco eficaz, diría yo.

Pues hace aproximadamente un mes y medio a este grupo municipal, junto a los compañeros y compañeras de Podemos de Caravaca, se nos ocurrió que por qué no visitábamos lugares como el Molino, se los mostrábamos a los ciudadanos del municipio y les pedíamos opinión sobre los mismos, de cara a un programa electoral,  en los que uno de los ejes vertebradores de nuestra economía y empleo sea el turismo. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando nos dimos cuenta de que muchos de los lugares visitados son totalmente desconocidos para los vecinos. Y si son desconocidos para los vecinos, imaginad para los turistas. ¿Dónde se están invirtiendo las decenas de partidas presupuestarias en difusión y publicidad?

La cuestión es que después de recibir los datos de un informe de Turismo, donde el  52% de los visitantes de Caravaca vienen buscando el turismo cultural y tan solo el 21% el religioso nuestra pregunta es por qué seguimos manteniendo tan descuidado el Turismo cultural y patrimonial y por qué estamos enfocado todos nuestros esfuerzos y economía en el lugar equivocado.