MICAELA FERNÁNDEZ

Compagina el trabajo profesional de la fotografía social con otras actividades artísticas. Uno de sus trabajos ha resultado ganador y ya ilustra la Ruta de la Tapa y del Cóctel de Cehegín, uno de los eventos gastronómicos más destacados en la región para el que su cartel ha sido una apuesta clara.

¿Qué supone para un profesional de la fotografía y un artista como tu poder ilustrar un evento tan destacado como la Ruta de la Tapa de Cehegín?

La verdad es que me hizo mucha ilusión porque además la Ruta de la Tapa de Cehegín es algo que tiene mucha repercusión. Las bases me llegaron por casualidad y la verdad es que, además de ser un escaparate importante, este tipo de proyectos me ayuda muchísimo a salir de mi rutina, de mis novios, de mis niños de comunión…

¿Qué te aporta poder compaginar el trabajo profesional de la fotografía social con el arte?

Para mi es una válvula de escape. Aunque lo cierto es que yo quiero pensar que no sólo hago fotos, hay algo más, y todo está relacionado con el mundo del arte. Obtener reconocimientos con este tipo de trabajos sí tiene una parte de ego importante y te hace venirte arriba para el resto de cosas que haces. Coges mucha fuerza, coges moral.

¿Qué ha sido para ti lo más representativo de este cartel?

Yo lo que hago cuando tengo que hacer un cartel es ver muchos carteles, aunque la gente cree que eso te puede llegar a contaminar, a mí lo que me lleva es a descartar cosas que se hayan hecho antes y entrar en una rutina diferente. Sí quería que fuera una cosa muy simple, elegante y directa.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente además de la fotografía social?

Siempre tengo en mente algún proyecto pero el trabajo no siempre te lo permite. Ahora entramos en una campaña importante para la fotografía, aunque sí hay un proyecto que quiero hacer centrado en los retratos que es lo que más me gusta. Además, este año seré el encargado de elaborar el cartel de la Semana Santa de Pliego, un trabajo que espero que guste y que he desarrollado con mucha ilusión.

Dentro del mundo de la fotografía, ¿qué es lo que más te ilusiona como fotógrafo?, ¿y lo más complicado?

Lo más chulo que tiene un fotógrafo es cuando emocionas a alguien. Conseguir cambiar algo dentro de esa persona con una sola imagen. Ese concepto me encanta, la capacidad de emocionar.

Lo más complicado es conseguir la inspiración en cualquier momento, a cualquier hora y estés donde estés.

¿Cómo está cambiando el mundo de la fotografía?

Es bestial como está cambiando, pero no sólo el mundo de la fotografía, sino todo lo que nos rodea, de hecho, nuestros hijos trabajarán en puestos que todavía no existen. Ahora que está tan a la orden del día el mundo digital, lo más bonito es poder pensar en el papel y en que una fotografía de papel envejecerá al tiempo que lo haga la persona que en ella aparece y esto todavía el digital no te lo puede ofrecer.

El sentimiento de ver algún trabajo tuyo expuesto en la calle… Es un convulso. En una exposición en Casa Pintada yo no me planteé lo que había hecho hasta el momento de la inauguración cuando la gente esperaba en la puerta.

En el caso del cartel, no es sólo mi trabajo sino el de toda la gente implicada en el proyecto y que va a estar representada por un trabajo mio. Para mí eso es lo más importante, que le guste a los cehegineros y que le guste a los hosteleros.