ANTONIO JOSÉ ESPÍN/Diputado socialista en la Asamblea Regional de Murcia

La Región de Murcia ha perdido una oportunidad histórica para devolver la dignidad a las instituciones y para acabar con la corrupción de casi tres décadas de gobiernos del Partido Popular. Y lo ha hecho de la manera más zafia y ruin, gracias a políticos que han corrompido la democracia, mediante la compra-venta de voluntades.

El pasado 10 de marzo, PSOE y Ciudadanos presentamos una moción de censura al Gobierno de López Miras, motivada por los numerosísimos casos de corrupción que asolan nuestra Región, por la vacunación indebida de cientos de personas que se han saltado su turno (entre ellos altos cargos del gobierno regional) y por la desidia en las políticas públicas que ha posicionado a nuestra Región entre las que peores tasas de desigualdad, pobreza y exclusión social soportan.

Razones más que de sobra que, estoy seguro, coinciden con las de la mayoría de electores de la Región que, ya en 2019, decidieron en las urnas que era hora de cambiar y que ese cambio debía llegar de la mano del PSOE, que ganó las elecciones.

Sin embargo, durante la última semana hemos asistido a un bochornoso espectáculo que ha avergonzado, no solo a los ciudadanos y ciudadanas de esta bendita tierra, sino al conjunto de la ciudadanía española. Las malas artes, las prácticas corruptas y el descrédito del gobierno de López Miras han convertido a nuestra Región en un lodazal de podredumbre política y en la cuna de la descomposición de las instituciones.

En su afán por no perder el sillón, se ha prostituido la voluntad popular, comprando votos con cargos públicos que, como tales, pagamos todos. El transfuguismo se ha convertido en la tabla de salvación de un presidente mediocre y acabado. Un presidente que no ha sabido ganarse la confianza de los habitantes de esta Región en las urnas y ha tenido que recurrir a la inmundicia de cuatro politicuchos de tres al cuarto que, pasándose por el forro la confianza que la ciudadanía depositó en su partido para regenerar la política, se han convertido en el soporte de la corrupción y las malas praxis del PP, el partido que ha tejido la mayor red clientelar de nuestro país.

A esos cuatro tránsfugas, ahora miembros del Consejo de Gobierno, tendremos que agradecerles eternamente la corrosión de la decencia política y la credibilidad de las instituciones. Ellos, que han traicionado a su partido y, por ende, a quienes les dieron su confianza, tendrán un sueldazo mensual y un chófer en la puerta de sus casas, pero ni rastro de lo que hace dignas a las personas, la vergüenza y la honradez.

Rubricaron la moción de censura contra López Miras. Hicieron suyas, firmándola, las razones para acabar con su gobierno. Pero les bastaron 48 horas para confirmar que su palabra y su firma no valen nada. No son de fiar. No son mujeres y hombres que se vistan por los pies. Y ahora nos gobiernan ¿Hay algo que degrade más una institución?

Desgraciadamente el summum de la desvergüenza está por llegar. Lejos de conformarse con tener un gobierno corrupto y plagado de tránsfugas, López Miras pretende vender nuestro bien más preciado, la Educación de nuestros menores, a la extrema derecha, como recompensa por haber apoyado al gobierno del horror.

No bastaba con los votos del PP y de los tres vendidos diputados que ya disfrutan de su pago por la traición. Necesitaban el voto de VOX y de los ultras expulsados por Abascal. Y para conseguirlos, no dudaron ni un segundo en ofrecerles lo que pidieran. Obviamente exigieron gestionar la Educación, pues saben que es la forma de controlar a quienes tienen el encargo de liderar el futuro de nuestra Región. Metiendo sus zarpas en las aulas, tienen el terreno libre para seguir minando los derechos y libertades de nuestro alumnado, para desmoronar todo lo que hemos conseguido a lo largo de estas cuatro décadas de convivencia democrática. Y esto bien vale para quien su única pretensión es seguir en San Esteban y cambiar la Ley del Presidente a su antojo, para beneficio propio.

¡La Educación y la Cultura como moneda de cambio para seguir en el poder! No hay práctica más deleznable y mezquina. No hay mayor traición que mercadear con el futuro de nuestros hijos e hijas. Todo lo que ocurra en adelante, no puede ser sino un esperpento.

Han conseguido que la corrupción gane una batalla. Han alargado un poco más la agonía de este gobierno y la desolación de los servicios públicos. Pero la moción de censura ha servido para sacar a la luz las prácticas mafiosas de algunos y para que asome toda la porquería que tienen escondida bajo las alfombras. Sin duda, la regeneración y la decencia ganarán la guerra. De eso estoy absolutamente convencido. Como lo estoy de que esta llegará de la mano de Diego Conesa y de las mujeres y hombres de bien de esta Región. El cambio está en marcha y es imparable.