LAURA CABALLERO/PSICÓLOGA

En psicología se conoce como disonancia cognitiva a la incomodidad que se produce cuando tenemos dos ideas que se contradicen o cuando lo que pensamos, es decir nuestras creencias, se contradicen con nuestro comportamiento. Fue el psicólogo americano Leon Festinger el que formuló este concepto por primera vez con la publicación de su obra Teoría de la disonancia cognitiva (1957). La teoría de Festinger plantea que, al producirse esa incongruencia o disonancia de una forma muy acentuada, la persona tiene una motivación automática por reducir esa tensión de tres formas diferentes:

  • Cambiando el comportamiento
  • Justificando la conducta
  • Creando nuevas ideas y argumentos falsos en contra de la idea conflictiva.

En esencia para reducir esa tensión interna, nos autoengañamos. Imagina que estás dejando de fumar y sales un fin de semana y caes en la tentación. ¿Qué ocurrirá? Pues seguramente que justifiques tu comportamiento con frases como “solo ha sido un día”, “han sido solo unos pocos cigarros” o incluso “hay gente que fuma que está muy sana”, “hay gente que tiene cáncer de pulmón que nunca ha fumado…”. Tus ideas sobre el tabaquismo que te impulsaron en un momento dado a dejarlo “llevar una vida sana”, “mejorar mi calidad de vida”, han entrado en conflicto con un comportamiento que has llevado a cabo creando una tensión. Como ya no puedes volver atrás, lo más fácil es justificar tu conducta o generar creencias nuevas que vayan más en sintonía con lo que acabas de hacer.

La disonancia cognitiva también está muy patente en el terreno del marketing. Las marcas juegan con nuestras creencias para cambiar nuestros comportamientos. Cuando ves un anuncio de un producto en el que se transmiten valores que cuadran con los tuyos, se genera una tensión en tu interior por no tener dicho producto que te motiva a comprarlo.

Algunas pautas para superar el autoengaño

  • No puedes ser perfecto, pero sí mejor. Toma conciencia de que, aunque la perfección no existe, puedes mejorar día a día.
  • Céntrate en la propia percepcióny en cómo la distorsionas. Puedes ser consciente de tus propias trampas, toma nota de cuáles son los temas más habituales en los que sientes disonancia y sueles justificar tu comportamiento.
  • Responsabilízate de tus actos. Toma conciencia de que tú y solo tú eres quien lleva a cabo el comportamiento.
  • La meditación puede ayudarte a tolerar el malestar. Muchas veces las excusas y autoengaños tratan de evitar pasarlo mal una temporada cuando en realidad ya lo pasamos mal día a día (por ejemplo, mantenernos en una relación que hace años que no funciona por el miedo a pasarlo mal y a la soledad).
  • Busca ayuda si te sientes atrapado/a en un problema. Si sientes que te cuesta conseguir una meta y que al final siempre te pones excusas, puedes buscar un profesional que te ayude a enfocar tus acciones hacia lo que quieres.