ASOCIACIÓN BETANIA

Pocas personas podrían negar el hecho de que nuestras vidas están, al menos ocasionalmente, cargadas de contradicciones. Y que estas, sobre todo las complejas y cruciales, nos influyen en nuestro acontecer.

Asociación Betania

De igual manera que estar siendo arrastradas en dos direcciones diferentes de forma simultánea, aparentemente vivir en contradicción solo debería crear tensión y estrés.

Y sin embargo, algunas investigaciones interesantes y contraintuitivas indican que estos conflictos a menudo también pueden favorecernos.

Y así ha sido, en parte, nuestra vivencia en la asociación Betania en este 2021.

Un año realmente paradójico

Partiendo de la inevitable tensión continua que ha supuesto para la asociación y sus trabajadores/as, la gestión de un centro residencial (comunidad terapéutica), responsable del cuidado y atención de, al menos simultáneamente, 20 personas adultas con problemas de adicción/patología dual, en estos tiempos de pandemia por coronavirus, podemos decir que este año ha sido tal vez más duro y emocionante si cabe que el anterior.

Quedará en nuestra historia, el cómo debimos adaptar todos nuestros procedimientos y saberes, para atender a personas que siendo adultas y debieron aceptar medidas restrictivas similares a las residencias de la tercera edad, así como también recordaremos el cómo la denominada nueva normalidad en una comunidad terapéutica no tiene nada de “normalidad”, y de cómo la gestión de un brote interno por coronavirus, extrajo lo mejor de cada una de las personas que están/estaban vinculadas a la asociación, reflejados en los rostros de cansancio y orgullo después de cada jornada.  Si, en definitiva, ha sido un año que dejará una cicatriz poco conocida antes en la gestión de nuestra comunidad terapéutica, y aun así podemos decir orgullosas que al tiempo ha sido un año de crecimiento organizativo y personal en cada una de nosotras, en el que se han dado mejoras necesarias y cambios inevitables que consolidan aun más este proyecto de mas de 30 años de vida.

Simultáneamente, dos mil veintiuno comenzó para nuestra organización con la noticia de ser elegida con tres nuevas subvenciones anuales que nos han permitido potenciar la acción voluntaria, atender y prevenir el fulgurante impacto de las adicciones tecnológicas y juegos de azar y digitales y por último mejorar la dotación de nuestras instalaciones. Estos han sido retos de nuestra organización desde hace años, y gracias a este impulso hemos podido ofrecer y desarrollar el programa “Contigo Súmanos” dirigido a promover la acción voluntaria en nuestra asociación y el programa “Reinicia”, con el que de la mano de nuestro programa “Sifa”, han consolidado un servicio dirigido a toda la ciudadanía del noroeste, a la hora de prevenir, asesorar, y tratar cualquier problema adictivo. Con estos programas hemos seguido creciendo, en experiencia y en compañeras y compañeros de viaje, que a pesar de estar realmente agradecidas y satisfechas con su compañía sumamos la nueva contradicción de no poder asegurar su continuidad el año siguiente, ante la precariedad de un modelo de financiación de los proyectos sociales precario e inestable.

Y hablando de ello, con esta última contradicción cerramos esta crónica, sabiendo que la vida no para de avanzar, que nuevos proyectos aparecerán y otros desaparecerán, y que tal y como este año ha sucedido, algunas personas queridas para nosotras de la junta directiva, del equipo técnico, de las voluntarias, socias y pacientes se desvanecen temporal o definitivamente de nuestra vida cotidiana en la asociación y otras van apareciendo, casi sin hacer ruido, para ser una más en nuestra organización.

Vivir con estas contradicciones, aun cuando en ocasiones nos supone momentos muy difíciles, también nos hace crecer y aprender a consolidar este proyecto asociativo.

Os deseamos desde la Asociación Betania, unas fiestas navideñas prudentes y felices.

Y un próspero año 2022.

Asociación Betania, desde 1989 ofreciendo asesoramiento y tratamiento a las adiciones